El proyecto Coralis, impulsado por la empresa israelí Mariculture Systems frente a la costa del Algarve, prevé alcanzar una producción anual de hasta 8.000 toneladas a partir de 2028.
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
Portugal dio luz verde a una instalación acuícola en mar abierto destinada a la producción de lubina europea y dorada. El proyecto, denominado Coralis, será desarrollado por Mariculture Systems Portugal en aguas del Algarve y representa la primera autorización portuguesa para una explotación de estas características en el océano.
La plataforma se ubicará aproximadamente a 15 kilómetros de la costa, frente a Vila Real de Santo António, en una zona expuesta a las condiciones del Atlántico. Una vez completada su entrada en operación, la empresa proyecta producir hasta 8.000 toneladas anuales de pescado.
La previsión es iniciar la fase de cultivo en el mar durante 2027 y alcanzar el ritmo comercial previsto en 2028. En ese momento, la instalación podría colocar en el mercado alrededor de 150 toneladas semanales de lubina y dorada combinadas.
Una inversión de 60 millones de euros
El desarrollo del proyecto Coralis contempla una inversión cercana a los 60 millones de euros. La iniciativa incorpora infraestructura flotante, jaulas sumergibles, sistemas de alimentación y equipamiento adaptado a las condiciones oceánicas del sur de Portugal.
La autorización permite a Mariculture Systems avanzar hacia la construcción y puesta en funcionamiento de la instalación después de completar el proceso administrativo y ambiental exigido por las autoridades portuguesas.
El proyecto cuenta con un Título de Actividad Acuícola, una licencia que Portugal no había otorgado anteriormente para una explotación piscícola situada en mar abierto. Esta aprobación marca un precedente para el desarrollo de nuevas instalaciones acuícolas alejadas de las áreas costeras más protegidas.
La expansión de la producción marina exige una planificación cuidadosa. Estudios sobre cómo aumentar la maricultura sin intensificar sus efectos sobre la biodiversidad destacan que la localización de las instalaciones resulta determinante para reducir los impactos ecológicos.
Jaulas que pueden sumergirse durante los temporales
Uno de los elementos principales del diseño es la posibilidad de sumergir las jaulas cuando se presentan condiciones meteorológicas adversas. Esta capacidad busca proteger la infraestructura frente al oleaje intenso y mejorar las condiciones de los peces durante los temporales del Atlántico.
Las estructuras tradicionales situadas cerca de la superficie pueden quedar sometidas a una fuerte presión durante tormentas, con riesgos de daños en las redes, pérdida de peces y problemas para el personal encargado de la operación.
Al desplazar temporalmente las jaulas hacia aguas más profundas, el sistema reduce su exposición directa a las olas superficiales. La medida pretende prolongar la vida útil de la infraestructura y disminuir el estrés que pueden sufrir los animales durante episodios meteorológicos extremos.
El desarrollo de jaulas sumergibles para la acuicultura en aguas profundas forma parte de una tendencia internacional que busca trasladar parte de la producción hacia entornos oceánicos con mayor circulación de agua.
Producción de lubina y dorada en el Algarve
La explotación estará orientada a la lubina europea y la dorada, dos especies ampliamente cultivadas y comercializadas en los países mediterráneos.
Ambos peces ocupan un lugar relevante en el mercado portugués y europeo por su demanda en hogares, restaurantes y cadenas de distribución. Su producción acuícola permite mantener una oferta más regular que la obtenida únicamente mediante la pesca extractiva.
Las previsiones de Mariculture Systems contemplan una combinación de ambas especies, aunque el volumen final de cada una podrá ajustarse a la demanda comercial, las condiciones productivas y la evolución de los precios.
El crecimiento de la producción deberá acompañarse de controles relacionados con la alimentación, la sanidad, la densidad de cultivo, la calidad del agua y el comportamiento de los peces. Las guías utilizadas para certificar el bienestar de los peces de acuicultura incluyen indicadores físicos, ambientales y conductuales adaptados a especies como la lubina y la dorada.
Portugal busca reducir su dependencia de las importaciones
Portugal mantiene uno de los consumos de pescado por habitante más elevados de Europa, pero una parte considerable de la demanda interna se cubre mediante importaciones.
La entrada en funcionamiento de Coralis podría aumentar la disponibilidad de pescado producido dentro del país y reducir parcialmente la dependencia de proveedores extranjeros.
Una producción anual de 8.000 toneladas representaría un volumen significativo para el sector acuícola portugués. El objetivo comercial de unas 150 toneladas semanales permitiría abastecer tanto al mercado nacional como a otros destinos de la península ibérica y de la Unión Europea.
La iniciativa también pretende fortalecer la soberanía alimentaria mediante una fuente estable de proteína marina. No obstante, su contribución efectiva dependerá de los costos de producción, la aceptación del mercado, el precio de los alimentos para peces y la capacidad logística para procesar y distribuir las capturas.
El salto desde la costa hacia el océano abierto
La acuicultura marina portuguesa se ha concentrado tradicionalmente en estuarios, lagunas costeras y zonas relativamente protegidas. El proyecto del Algarve desplaza la producción hacia aguas más expuestas, donde existen corrientes más fuertes y mayores exigencias técnicas.
Las instalaciones en mar abierto pueden beneficiarse de una renovación más intensa del agua y de una mayor dispersión de los residuos orgánicos. Sin embargo, también requieren estructuras resistentes, sistemas automatizados y protocolos de mantenimiento capaces de operar a varios kilómetros de tierra.
La alimentación, la inspección de redes, la vigilancia sanitaria y la extracción de los peces deberán realizarse mediante embarcaciones y tecnologías preparadas para condiciones oceánicas.
La automatización puede incluir sensores para medir oxígeno, temperatura, corrientes y comportamiento animal, además de cámaras submarinas y sistemas de alimentación controlados a distancia.
Los desafíos ambientales de la acuicultura oceánica
La distancia respecto de la costa no elimina los posibles impactos ambientales. Las granjas de peces pueden liberar restos de alimento, heces y nutrientes que se depositan en el fondo o se dispersan en la columna de agua.
También deben prevenirse escapes, enfermedades, daños en las redes y efectos sobre especies silvestres que se aproximen a las jaulas en busca de alimento.
El seguimiento ambiental deberá evaluar la calidad del agua, las corrientes, los sedimentos y la biodiversidad presente alrededor de la plataforma. La capacidad del entorno para dispersar o procesar la materia orgánica será una variable esencial durante la operación.
La industria también enfrenta el reto de reducir su dependencia de harina y aceite obtenidos de peces silvestres. Una investigación sobre el uso de peces silvestres en la alimentación acuícola advirtió que el consumo real de estos recursos puede ser superior a algunas estimaciones anteriores.
Alimentación y costos marcarán la viabilidad
El alimento representa uno de los principales costos de la piscicultura marina. La lubina y la dorada requieren dietas equilibradas con proteínas, grasas, vitaminas y minerales que permitan mantener el crecimiento y la salud.
El aumento de los precios de las materias primas puede afectar la rentabilidad, especialmente en instalaciones situadas lejos de la costa y con mayores costos de transporte y mantenimiento.
El sector investiga ingredientes alternativos basados en insectos, algas, vegetales y subproductos agroalimentarios. Estas opciones buscan disminuir la presión sobre las poblaciones de peces utilizadas para producir harina y aceite.
La eficiencia alimentaria también será relevante. Una mejor conversión del alimento en crecimiento reduce los costos y limita la cantidad de nutrientes que terminan en el ambiente.
Empleo e infraestructura para el sur de Portugal
La construcción y operación del proyecto requerirá personal especializado en acuicultura, biología marina, navegación, mantenimiento, procesamiento, logística y control ambiental.
La iniciativa podría generar actividad económica en puertos y localidades del Algarve vinculadas con el suministro de alimentos, reparación de equipos, transporte marítimo y distribución del pescado.
La fase operativa también necesitará instalaciones terrestres para recibir, clasificar, refrigerar y preparar la producción antes de su comercialización.
El impacto económico dependerá de la proporción de bienes y servicios contratados dentro de Portugal y de la integración del proyecto con empresas locales del sector marítimo y alimentario.
Una prueba para la expansión acuícola portuguesa
Coralis funcionará como una prueba a gran escala de la capacidad portuguesa para desarrollar acuicultura en aguas oceánicas. Su desempeño técnico, ambiental y comercial influirá en la evaluación de futuras solicitudes.
La producción prevista equivale a una incorporación relevante para un sector que el Gobierno portugués busca modernizar y diversificar. También puede atraer nuevas inversiones hacia tecnologías marinas, alimentación acuícola y sistemas de monitoreo.
El avance deberá equilibrar el aumento de la oferta con el bienestar animal, la protección de los ecosistemas y la convivencia con la pesca, la navegación y otros usos del espacio marítimo.
La primera etapa decisiva será la construcción de la plataforma y la instalación de las jaulas. Posteriormente, el inicio de los cultivos en 2027 permitirá comprobar si la tecnología responde adecuadamente a las condiciones del Atlántico y si el proyecto puede alcanzar en 2028 las 8.000 toneladas anuales anunciadas.
Fuente(s) referenciales
Faro de Vigo: Portugal da luz verde a una gran instalación de acuicultura oceánica en el Algarve

