Agricultura

Alabama cierra la campaña de algodón con baja presión del jassid

Publicado el 28/09/2026 ·

El monitoreo de 1.900 hojas en la región de Wiregrass detectó solo 67 insectos, una señal alentadora tras la fuerte irrupción de esta plaga invasora en el sureste de Estados Unidos


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

Los productores de algodón de Alabama, Estados Unidos, llegan al tramo final de la campaña 2026 con una presión del jassid del algodón mucho menor de la que se temía al comenzar la temporada. Un muestreo reciente realizado en la región de Wiregrass encontró 67 ejemplares después de revisar 1.900 hojas, según la actualización publicada el 25 de septiembre por el Alabama Cooperative Extension System.

El dato adquiere importancia porque el jassid del algodón, Amrasca biguttula, irrumpió con fuerza en el sureste estadounidense durante 2025 y obligó a productores y especialistas a prepararse para una posible amenaza fitosanitaria importante en 2026. Las poblaciones observadas ahora en Alabama indican que, al menos en los campos monitoreados durante el cierre de la campaña, la presión se mantiene baja.

La situación no elimina la necesidad de vigilancia. El insecto puede multiplicarse rápidamente cuando encuentra condiciones favorables y provoca un daño conocido como hopperburn, caracterizado por amarillamiento, enrojecimiento, curvatura y posterior necrosis de las hojas. La experiencia acumulada durante su reciente expansión por Estados Unidos ha convertido el monitoreo frecuente en una herramienta fundamental para decidir si es necesario intervenir.

Solo 67 jassids entre 1.900 hojas examinadas

Scott Graham, entomólogo del Alabama Cooperative Extension System, informó que durante una jornada de muestreo en Headland fueron examinadas aproximadamente 1.900 hojas y se localizaron 67 jassids. Aunque la cifra fue tres veces superior a la registrada la semana anterior, la densidad absoluta continuó siendo muy reducida.

El resultado equivale aproximadamente a 0,035 insectos por hoja examinada, muy por debajo de los niveles que durante la expansión inicial de la plaga obligaron a extremar la vigilancia en los campos del sureste estadounidense. La cifra debe interpretarse como un resultado puntual del muestreo realizado en esa zona y no como una estimación de toda la población presente en Alabama.

La diferencia resulta relevante porque las recomendaciones preliminares desarrolladas después de la invasión sitúan la intervención alrededor de uno a dos individuos inmaduros por hoja cuando también existen síntomas compatibles con daño. Los especialistas insisten, sin embargo, en que el diagnóstico debe combinar la observación del insecto y el estado de las plantas.

El seguimiento fitosanitario adquiere todavía más importancia en un cultivo cuyo rendimiento depende de múltiples factores. Investigaciones recientes han mostrado, por ejemplo, que una adecuada disponibilidad de potasio puede tener un efecto decisivo sobre el rendimiento y la calidad de la fibra del algodón, lo que obliga a diferenciar cuidadosamente los síntomas nutricionales de los provocados por plagas.

Una plaga que sorprendió al cinturón algodonero

El jassid del algodón es un pequeño saltahojas de aproximadamente 2 a 3 milímetros que se alimenta principalmente en el envés de las hojas. Adultos y ninfas extraen savia mediante sus piezas bucales perforadoras y pueden provocar amarillamiento, bronceado, curvatura de los márgenes foliares y defoliación prematura cuando las poblaciones alcanzan niveles elevados.

La plaga es originaria de Asia y constituye desde hace tiempo un problema económico para el algodón en el subcontinente indio. Fue detectada en Puerto Rico en 2023 y posteriormente en Florida, desde donde amplió rápidamente su presencia hacia otras áreas productoras del sureste estadounidense.

Durante 2025, el insecto llegó a encontrarse en numerosos condados productores de algodón de Florida, Alabama, Georgia y Carolina del Sur, además de registrarse detecciones en otros estados. La rapidez de esa expansión llevó a los servicios de extensión agrícola a organizar programas de monitoreo y ensayos para determinar umbrales de tratamiento y alternativas de control.

La experiencia refuerza una lección que también aparece frente a otras amenazas sanitarias del cultivo. La detección temprana resulta esencial cuando un agente puede permanecer desapercibido durante un período prolongado, como ocurrió con un virus del algodón que circuló durante años en Estados Unidos antes de ser reconocido plenamente.

El daño puede confundirse con problemas nutricionales

Uno de los desafíos para los agricultores es distinguir el daño causado por el jassid de otras alteraciones visibles en las plantas. Los primeros síntomas pueden confundirse con determinadas deficiencias nutricionales o enfermedades, especialmente cuando todavía existen pocos insectos en el lote.

Los especialistas recomiendan inspeccionar directamente el envés de las hojas. El monitoreo suele concentrarse en hojas del tallo principal situadas entre el tercer y quinto nodo desde la parte superior de la planta, ya que allí pueden encontrarse tanto adultos como estados inmaduros.

Las infestaciones también tienden a aparecer inicialmente en los márgenes de los campos antes de extenderse hacia el interior. Esa característica permite utilizar plantas de los bordes como indicadores para intensificar el muestreo cuando comienzan a encontrarse los primeros ejemplares.

El seguimiento resulta especialmente importante porque la producción estadounidense ya afronta otros factores capaces de modificar el desempeño de la campaña. En Texas, por ejemplo, las lluvias oportunas han demostrado su capacidad para modificar las perspectivas de rendimiento del algodón, mostrando cómo clima, nutrición y sanidad vegetal actúan simultáneamente sobre el resultado final.

El final de la campaña cambia las prioridades del productor

Con las poblaciones del jassid actualmente en niveles bajos en las áreas monitoreadas, la atención de los productores de Alabama está desplazándose hacia la preparación de la cosecha. El Alabama Cooperative Extension System señaló que las decisiones sobre defoliación forman parte de las principales tareas de esta etapa.

La defoliación busca retirar las hojas antes de la recolección para facilitar el trabajo de las cosechadoras y mejorar la eficiencia operativa. Los especialistas recomiendan ajustar cuidadosamente el momento de aplicación y, cuando las condiciones del cultivo lo permiten, obtener resultados adecuados con una sola intervención para reducir tiempo, productos y costos.

La decisión depende del grado de madurez de las cápsulas y de las condiciones particulares de cada lote. Aplicar demasiado pronto puede afectar el potencial productivo, mientras retrasar innecesariamente la operación puede complicar la cosecha y aumentar la exposición del algodón maduro a condiciones meteorológicas adversas.

Los cultivos de cobertura entran en la planificación

El cierre de la cosecha también abre la etapa de preparación de los campos para la siguiente campaña. Los especialistas de Alabama están recomendando que la elección de cultivos de cobertura comience por definir qué problema pretende resolver cada productor.

Las especies pueden seleccionarse con objetivos diferentes, como fijar nitrógeno, reducir erosión, conservar cobertura vegetal o mejorar determinadas características del suelo. Por ello, no existe una única alternativa adecuada para todas las explotaciones.

El algodón destaca precisamente entre los grandes cultivos estadounidenses por la utilización de estas prácticas. Datos analizados previamente muestran que los cultivos de cobertura han ganado presencia en las explotaciones agrícolas de Estados Unidos, con una utilización relativamente elevada en superficies algodoneras para reducir erosión, conservar humedad y aumentar materia orgánica.

La planificación poscosecha adquiere así una dimensión que va más allá de preparar el terreno para volver a sembrar. La elección de la cobertura puede influir en la conservación del suelo, la disponibilidad de nutrientes, las malezas y las condiciones en las que comenzará el siguiente ciclo productivo.

La baja presión de 2026 no elimina el riesgo para 2027

Los resultados registrados al final de esta campaña son favorables para los productores de Alabama, pero todavía existe información limitada sobre el comportamiento a largo plazo de Amrasca biguttula en las condiciones agrícolas de Estados Unidos.

Entre las cuestiones que continúan bajo estudio figuran su capacidad de sobrevivir al invierno en diferentes latitudes, los hospedantes que permiten mantener las poblaciones entre campañas y la velocidad con la que puede recolonizar los campos de algodón cuando aumentan las temperaturas.

También será necesario continuar evaluando la eficacia de los tratamientos y los umbrales económicos. La experiencia internacional indica que el insecto puede desarrollar problemas de resistencia frente a insecticidas, por lo que los especialistas estadounidenses han insistido en evitar aplicaciones innecesarias y preservar las herramientas disponibles dentro de programas de manejo integrado de plagas.

La campaña 2026 deja, por ahora, una señal positiva en Alabama: pese al fuerte temor generado por la invasión del año anterior, el muestreo realizado al acercarse la cosecha encontró poblaciones reducidas. Mantener una vigilancia sistemática permitirá comprobar si este comportamiento continúa en futuras campañas o si el jassid vuelve a convertirse en una amenaza importante para el algodón del sureste estadounidense.

Fuentes referenciales:
Alabama Cooperative Extension System
Texas A&M AgriLife Extension Service



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