Botanica y Genética

Albahaca tailandesa muestra límites para proteger el mango poscosecha

Publicado el 05/10/2026 ·

Un ensayo en Tailandia comprobó que el aceite esencial en fase de vapor puede retrasar algunos cambios externos del fruto, pero su efecto contra la antracnosis fue insuficiente como tratamiento único


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Un experimento realizado en Tailandia con mangos de la variedad comercial ‘Nam Dok Mai Si Thong’ puso a prueba el aceite esencial de albahaca tailandesa como posible herramienta natural para conservar la calidad del fruto después de la cosecha y limitar el desarrollo de antracnosis. Los resultados muestran un efecto moderado sobre algunos indicadores externos de maduración, pero también una limitación importante: el tratamiento por sí solo no logró un control suficientemente fuerte de la enfermedad.

La investigación, publicada el 1 de octubre de 2026 en BMC Agriculture, evaluó el aceite esencial de albahaca tailandesa (Ocimum basilicum var. thyrsiflora) aplicado en forma de vapor, sin contacto directo con los mangos. El trabajo resulta relevante para un cultivo altamente perecedero en el que las pérdidas durante almacenamiento y comercialización pueden reducir considerablemente el valor de la cosecha.

La conservación del mango después de la recolección constituye un desafío recurrente para productores y comercializadores. En Mundo Agropecuario ya se han analizado alternativas como la ozonización acuosa para prolongar la conservación del mango, mientras que el nuevo estudio explora una estrategia diferente basada en los compuestos volátiles de una planta aromática.

Seis concentraciones y 16 días de almacenamiento

Los investigadores seleccionaron 135 mangos uniformes y sin daños visibles procedentes de un huerto del distrito de Mae Taeng, en Chiang Mai. Para el experimento principal de almacenamiento se utilizaron 120 frutos, distribuidos entre seis concentraciones de aceite esencial: 0, 13, 25, 63, 250 y 500 microlitros por recipiente.

Cada mango fue almacenado individualmente en un recipiente perforado de un litro. El aceite se depositó sobre algodón dentro del recipiente, de manera que el fruto quedara expuesto a sus compuestos volátiles sin recibir una aplicación directa. Los mangos permanecieron durante un máximo de 16 días a temperaturas de entre 17 y 19 °C y una humedad relativa de entre 75 % y 85 %.

El equipo realizó evaluaciones en los días 5, 8, 12 y 16. Se midieron, entre otros parámetros, el color de la cáscara, la firmeza, la pérdida de peso, los sólidos solubles, la acidez, los azúcares, los compuestos bioactivos y la actividad antioxidante.

El diseño buscaba determinar no solamente si el aceite podía retrasar la maduración, sino también si podía limitar la antracnosis causada por Colletotrichum, uno de los principales problemas sanitarios del mango durante la poscosecha. El control de esta enfermedad mediante productos vegetales ya ha generado investigaciones en otros países, entre ellas trabajos con aceites de citronela y limonaria frente a hongos asociados al mango.

El aceite modificó el color, pero no detuvo la maduración

Los resultados mostraron que el tiempo de almacenamiento siguió siendo el factor dominante en la evolución de los frutos. A medida que avanzó la maduración disminuyeron la firmeza y la acidez total, mientras aumentaron los sólidos solubles, el pH y el contenido de azúcares.

El vapor de aceite esencial sí produjo cambios en determinados atributos externos. Las concentraciones menores tendieron a retrasar el desarrollo del color y, con la dosis de 500 microlitros por litro, el enrojecimiento de la cáscara fue un 13,99 % menor que en los frutos de control.

Sin embargo, el tratamiento no modificó de forma significativa los principales procesos metabólicos vinculados con la acumulación de azúcares y la degradación de ácidos. Los autores interpretan estos resultados como una señal de que el aceite ejerce una regulación limitada de la maduración, en lugar de detener o transformar profundamente el proceso fisiológico.

También apareció una contrapartida: las concentraciones más elevadas incrementaron la pérdida de peso hasta alrededor del 7 %, un resultado que obliga a considerar cuidadosamente la dosis antes de plantear aplicaciones comerciales. El equilibrio entre conservación, apariencia, textura y deshidratación es determinante en cualquier estrategia de manejo poscosecha.

Este tipo de balance también se observa en otras tecnologías destinadas a conservar frutas y hortalizas. Investigaciones anteriores han ensayado recubrimientos con aceites esenciales para proteger productos agrícolas, mostrando que la eficacia de los compuestos naturales depende tanto de su formulación como del método de aplicación.

Una reducción de la antracnosis demasiado pequeña

Para comprobar la actividad antifúngica, los investigadores utilizaron una cepa de Colletotrichum aislada originalmente de mangos ‘Nam Dok Mai Si Thong’ con síntomas de antracnosis. La patogenicidad fue confirmada experimentalmente antes de evaluar el tratamiento.

La concentración de 500 microlitros por litro redujo el área de las lesiones de antracnosis en un 10,78 % después de siete días de incubación. Aunque la diferencia demuestra que existe actividad antifúngica, la magnitud fue considerada insuficiente para plantear el vapor de aceite esencial como una solución independiente para controlar la enfermedad.

Este resultado es especialmente importante porque evita interpretar automáticamente cualquier actividad antifúngica observada en laboratorio como una tecnología lista para el campo o el almacenamiento comercial. Los propios investigadores concluyen que será necesario optimizar concentraciones, sistemas de liberación y posibles combinaciones con otros tratamientos.

La necesidad de controlar enfermedades durante almacenamiento no es exclusiva del mango. En otros cultivos se investigan los mecanismos utilizados por hongos capaces de colonizar frutos después de la cosecha, como muestran los estudios sobre el moho azul y las defensas poscosecha de los cítricos.

Una herramienta potencial que necesita combinarse con otras medidas

El interés de la investigación no reside en presentar el aceite de albahaca tailandesa como sustituto inmediato de los fungicidas. Por el contrario, sus resultados delimitan con mayor precisión lo que esta alternativa puede y no puede hacer bajo las condiciones ensayadas.

La exposición al vapor modificó algunos atributos externos del mango y mostró cierta actividad frente a la antracnosis, pero no alteró sustancialmente la dinámica metabólica de maduración ni proporcionó un control sanitario suficiente. Por ello, el siguiente paso planteado por los investigadores es mejorar la forma de suministrar los compuestos volátiles y evaluar estrategias combinadas.

Para la cadena del mango, disponer de tratamientos capaces de prolongar la calidad comercial sin dejar residuos indeseados continúa siendo un objetivo relevante. La experiencia de Tailandia aporta en este caso un resultado útil precisamente por sus límites: demuestra que un compuesto natural puede tener actividad biológica medible sin que eso signifique automáticamente que sea eficaz como tratamiento poscosecha por sí solo.

Fuente referencial:
BMC Agriculture — Vapour-phase Thai basil essential oil and its effects on postharvest quality of ‘Nam Dok Mai Si Thong’ mango