Impacto Ambiental

Alemania pide eliminar barreras para proteger la biodiversidad

Publicado el 29/08/2026 · REDACCION

Un estudio con más de mil agricultores y gestores forestales detectó una elevada disposición a actuar, pero también costos, burocracia y normas rígidas que dificultan las medidas de conservación


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.

Los agricultores y responsables de bosques privados de Alemania muestran una elevada conciencia sobre la pérdida de biodiversidad y quieren participar activamente en su protección, pero encuentran obstáculos económicos y administrativos que limitan su capacidad de actuar, según una investigación dirigida por el Instituto de Investigación Socioecológica de Alemania, conocido como ISOE.

El estudio resulta especialmente relevante porque la agricultura y la silvicultura gestionan alrededor del 80 % del territorio alemán. Sus decisiones sobre cultivos, pastoreo, aprovechamiento forestal, conservación de hábitats y uso de la tierra influyen directamente en la diversidad biológica de una parte considerable del país.

Los investigadores sostienen que estos sectores no necesitan únicamente nuevos llamados para involucrarse. Los resultados indican que ya existe una disposición considerable a aplicar medidas favorables para la naturaleza, mientras que el principal desafío consiste en ofrecer oportunidades viables, flexibles y compatibles con la realidad económica de las explotaciones.

Más de mil productores y gestores forestales participaron

El trabajo se apoya en una encuesta estandarizada realizada entre mayo y septiembre de 2022 a 502 agricultores y 503 propietarios o responsables de bosques privados en Alemania. La muestra fue organizada para representar diferentes tipos de explotaciones, sistemas de manejo y características productivas.

El equipo analizó la percepción de la crisis de biodiversidad, los valores personales, los beneficios y riesgos asociados con la conservación, la disposición a modificar prácticas y las dificultades que impiden llevar las medidas al terreno. Los primeros resultados de la encuesta fueron presentados en 2023, mientras que el marco conceptual desarrollado por los investigadores fue publicado en 2026 en la revista International Journal of Agricultural Sustainability.

La investigación fue encabezada por Marion Mehring, responsable del grupo Biodiversidad y Personas del ISOE, dentro de un proyecto encargado por la iniciativa alemana de investigación para la conservación de la biodiversidad FEdA.

El análisis distingue tres componentes de la conciencia sobre biodiversidad. El primero se relaciona con la aceptación de que la actividad humana provoca una pérdida de especies; el segundo comprende las emociones y los valores vinculados con ese deterioro; y el tercero mide la voluntad de cambiar comportamientos, respaldar acciones o aplicar directamente medidas de protección.

Los costos y la burocracia frenan a los agricultores

Entre los agricultores que ya desarrollaban actuaciones de conservación, el 84 % señaló como dificultad el elevado costo de las tierras y los arrendamientos. El 83 % criticó la falta de flexibilidad de las directrices y el 82 % mencionó el trabajo requerido para medir, documentar y justificar las intervenciones.

Estas cifras muestran que la disposición ambiental no garantiza por sí sola la ejecución. Una explotación puede reconocer la importancia de conservar polinizadores, suelos, aves o hábitats, pero descartar una actuación si compromete superficie productiva, aumenta los costos laborales o exige procedimientos desproporcionados.

El problema también aparece en otros programas europeos. Investigaciones anteriores han señalado que la participación en medidas financiadas para proteger la biodiversidad agrícola depende del acceso a información clara, asesoramiento técnico y relaciones de confianza con asociaciones, cooperativas y organismos locales.

Los resultados sugieren que los incentivos deben considerar la diversidad de las explotaciones. Una misma medida puede resultar viable en una finca de gran superficie y difícil de mantener en una unidad pequeña, arrendada o sometida a márgenes económicos estrechos. La flexibilidad permitiría adaptar los objetivos ambientales sin perder mecanismos de seguimiento y verificación.

Los gestores forestales también reclaman recursos

En el sector forestal, el 84 % de los participantes identificó como principal dificultad la carga administrativa necesaria para solicitar financiación. El 77 % mencionó la rigidez de las medidas y el 76 % destacó el tiempo consumido por los procedimientos.

Además, el 72 % afirmó que con frecuencia no dispone de recursos suficientes para ejecutar acciones efectivas contra la pérdida de biodiversidad. La conservación forestal puede exigir planificación prolongada, seguimiento técnico, protección de árboles veteranos, mantenimiento de madera muerta o modificaciones en el calendario y la intensidad de los aprovechamientos.

Estas actuaciones producen beneficios ecológicos que no siempre se traducen en ingresos inmediatos para quien administra el terreno. Cuando el financiamiento es temporal, incierto o difícil de solicitar, el gestor puede carecer de capacidad para sostener compromisos que deben mantenerse durante varios años.

El estudio cuestiona así la idea de que la escasa aplicación de medidas ambientales responde necesariamente a indiferencia. Los investigadores describen a agricultores y silvicultores como agentes de cambio, pero advierten que su participación depende de que las políticas eliminen barreras materiales y ofrezcan alternativas concretas.

La conservación requiere opciones adaptadas al territorio

La biodiversidad agrícola no se recupera mediante una única intervención. Las franjas florales pueden proporcionar alimento a polinizadores durante una parte del año, pero la restauración de paisajes agrícolas diversos también necesita setos, bordes, árboles, barbechos, puntos de agua y diferentes tipos de hábitats conectados.

La elección de cada medida debe responder al sistema productivo, la estructura del paisaje, las especies presentes y las condiciones económicas locales. Los agricultores necesitan conocer no solo el objetivo general de conservación, sino también qué acciones pueden aplicar, cuánto cuestan, durante cuánto tiempo deben mantenerse y cómo se compensará su impacto sobre la producción.

Existen distintas rutas para integrar naturaleza y actividad económica. La producción de alimentos combinada con la recuperación de biodiversidad incorpora vegetación permanente, árboles, arbustos, pastizales y pequeños hábitats dentro de las explotaciones, sin convertir necesariamente toda la superficie en un espacio protegido.

También pueden aplicarse acciones puntuales como revegetar lindes, crear bandas herbáceas, conservar árboles aislados, instalar refugios para fauna o recuperar charcas. Estas medidas para renaturalizar los campos agrícolas pueden favorecer la polinización, el control biológico de plagas, la infiltración de agua y la conectividad del paisaje cuando se diseñan de acuerdo con las necesidades de cada territorio.

Políticas más simples podrían convertir voluntad en resultados

Los autores consideran necesario fortalecer los incentivos y reducir los impedimentos que separan la intención de la acción. Esto implica simplificar las solicitudes, disminuir exigencias documentales innecesarias, ofrecer asesoramiento continuo y permitir que las medidas se adapten a diferentes condiciones productivas.

La financiación también debe guardar relación con el costo real de la intervención, la duración del compromiso y los ingresos que el productor podría dejar de percibir. Las ayudas insuficientes o imprevisibles trasladan al agricultor y al propietario forestal una parte desproporcionada del costo de conservar bienes ambientales que benefician al conjunto de la sociedad.

El trabajo no sostiene que una alta motivación garantice resultados ni que todas las personas encuestadas mantengan las mismas prioridades. Su aporte consiste en demostrar que el diseño de las políticas debe superar la comunicación general sobre la crisis de biodiversidad y concentrarse en las condiciones que permiten actuar.

Para Alemania, donde la mayor parte del territorio se encuentra bajo gestión agrícola o forestal, eliminar esas barreras podría ampliar la superficie sometida a prácticas favorables para las especies y los ecosistemas. La eficacia dependerá de combinar objetivos verificables con instrumentos económicos, técnicos y administrativos que los responsables de la tierra puedan aplicar de forma duradera.

Fuentes referenciales:
Phys.org
International Journal of Agricultural Sustainability



Mundo Agropecuario
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