Agricultura

El agriwilding permite producir alimentos y recuperar biodiversidad

Publicado el 15/07/2026 · REDACCION

Un sistema agrícola estudiado durante varios años en Bélgica albergó más mariposas y polillas que las tierras convencionales, sin retirar la finca de la producción alimentaria.


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Karem Díaz S.

La producción de alimentos y la recuperación de la biodiversidad no tienen que ser objetivos incompatibles. Un estudio desarrollado en Bélgica muestra que el agriwilding, un modelo agrícola que integra cultivos con procesos naturales, puede mantener tierras productivas y al mismo tiempo crear hábitats para numerosas especies.

La investigación fue realizada por el grupo WILD de la Vrije Universiteit Brussel, conocida como VUB, y la Universidad Católica de Lovaina, UCLouvain. Los resultados fueron publicados en la revista científica Biological Conservation.

Los investigadores analizaron un sistema de agriwilding establecido hace 15 años en Flandes y compararon su biodiversidad con la observada en explotaciones agrícolas convencionales y reservas naturales rurales cercanas.

A pesar de ocupar solamente dos hectáreas, la finca estudiada mantenía una comunidad especialmente rica de mariposas y polillas. Los resultados indican que este enfoque puede complementar las medidas convencionales de restauración de la naturaleza dentro de paisajes dominados por la agricultura.

Qué es el agriwilding

El agriwilding es una forma de agricultura inclusiva con la naturaleza que combina la producción alimentaria con la recuperación de los ecosistemas. En lugar de depender exclusivamente de monocultivos anuales, organiza el terreno como un mosaico diverso de plantas productivas y hábitats naturales.

Estos sistemas pueden incluir cultivos alimentarios perennes, árboles frutales y de frutos secos, arbustos, pastizales ricos en especies, estanques, zanjas de infiltración y pequeños elementos naturales distribuidos dentro de la explotación.

El enfoque comparte principios con la agricultura regenerativa, que busca producir alimentos mientras recupera la estructura del suelo, la actividad biológica y la resiliencia de los agroecosistemas.

La reducción de las perturbaciones permite conservar una cobertura vegetal permanente, disminuir la erosión, almacenar carbono y mantener comunidades saludables de organismos en el suelo. Las plantas silvestres nativas pueden coexistir con los cultivos y ampliar la variedad de refugios y fuentes de alimento disponibles para la fauna.

Una finca experimental de dos hectáreas

El sistema estudiado, denominado “De Wildernis”, fue establecido hace 15 años en Flandes, Bélgica. Su superficie es de aproximadamente dos hectáreas, equivalentes a 4,9 acres.

Durante varios años, el equipo científico registró las mariposas y polillas presentes en la finca. Posteriormente comparó esas comunidades con las encontradas en terrenos agrícolas gestionados de manera convencional y en espacios naturales protegidos de la misma región.

La comparación permitió determinar si una explotación que continuaba produciendo alimentos podía alcanzar niveles de biodiversidad cercanos o incluso superiores a los de áreas destinadas principalmente a la conservación.

Fien Debusscher, investigadora doctoral de la Vrije Universiteit Brussel y primera autora del trabajo, explicó que las tierras agrícolas no tienen que desarrollarse inevitablemente a costa de la biodiversidad. Un diseño y una gestión diferentes pueden convertir la agricultura en una fuerza activa de restauración ecológica.

Treinta especies de mariposas

Los científicos registraron 30 de las 39 especies de mariposas conocidas en la región circundante. La cifra fue superior a la encontrada tanto en las tierras agrícolas convencionales como en las reservas naturales rurales incluidas en la investigación.

La riqueza de especies de polillas alcanzó niveles comparables con los observados en las reservas. Sin embargo, la composición de esas comunidades fue diferente, lo que significa que el sistema agrícola ofrecía condiciones adecuadas para especies escasas o ausentes en otros espacios.

El número de ejemplares también mostró una diferencia significativa. La finca de agriwilding llegó a albergar hasta seis veces más mariposas y polillas que los campos convencionales.

La recuperación no se limitó, por tanto, a la presencia de un mayor número de especies. El sistema también sostuvo poblaciones considerablemente más abundantes de estos insectos.

Vegetación permanente y pocas perturbaciones

Los investigadores atribuyen los resultados a la combinación de vegetación perenne, árboles, arbustos, pastizales ricos en flores y bajos niveles de perturbación.

Los cultivos perennes permanecen durante varios años y evitan que la superficie tenga que ser removida y resembrada constantemente. Esa continuidad permite que los insectos encuentren alimento, refugio y lugares de reproducción durante períodos más prolongados.

Los árboles y arbustos aumentan la complejidad vertical del paisaje y generan diferentes condiciones de sombra, humedad y temperatura. Los pastizales florales proporcionan néctar y plantas hospederas para las distintas fases del ciclo de vida de mariposas y polillas.

Estas características también están presentes en propuestas destinadas a renaturalizar los campos agrícolas mediante setos, corredores verdes, franjas florales, estanques y otros elementos capaces de aumentar la diversidad del paisaje.

La agricultura intensiva presiona a la biodiversidad

La pérdida mundial de biodiversidad continúa avanzando con rapidez. Durante los últimos 50 años, el tamaño promedio de las poblaciones de fauna silvestre se redujo aproximadamente un 75 %, de acuerdo con los antecedentes citados por los investigadores.

La situación también es preocupante en Flandes. Cerca de dos tercios de las especies de abejorros de la región están amenazadas o han desaparecido, mientras las poblaciones de mariposas disminuyen desde hace décadas.

Las prácticas agrícolas modernas son consideradas uno de los principales factores de esa reducción. La simplificación de los paisajes, la eliminación de setos, el uso intensivo de agroquímicos y la alteración frecuente del suelo disminuyen los recursos disponibles para insectos, aves y otros animales.

La presión puede alcanzar incluso a espacios destinados formalmente a la conservación. Investigaciones europeas han advertido que la agricultura intensiva afecta la biodiversidad dentro de áreas protegidas cuando elimina hábitats, contamina el agua o modifica los sistemas tradicionales de manejo.

Producir alimentos sin separar completamente la naturaleza

Las políticas de conservación suelen establecer una separación entre las áreas productivas y los espacios naturales. Bajo este modelo, determinadas tierras agrícolas son retiradas de la producción para crear hábitats o cumplir objetivos ambientales.

El agriwilding plantea una alternativa en la que la restauración ocurre dentro de la propia explotación. Los alimentos continúan produciéndose, pero el diseño de la finca incorpora vegetación permanente, diversidad estructural y procesos ecológicos.

Este enfoque no elimina la necesidad de parques, reservas y otros espacios protegidos. Franky Bossuyt, profesor y supervisor de la investigación doctoral, señaló que el agriwilding debe considerarse un complemento de esas áreas, especialmente en regiones donde queda poco espacio disponible para ampliar la conservación.

Un planteamiento semejante fue propuesto por científicos que buscan integrar la recuperación de especies silvestres con la agricultura mediante áreas naturales, corredores ecológicos y prácticas productivas menos dañinas.

Posibles beneficios para las explotaciones

La conservación de la biodiversidad dentro de las fincas puede aportar funciones útiles para la producción. Los insectos polinizadores favorecen la formación de frutos y semillas, mientras los depredadores naturales ayudan a controlar determinadas plagas.

La vegetación permanente protege el suelo contra la erosión, mejora la infiltración de agua y puede contribuir al almacenamiento de carbono. Los árboles y arbustos también moderan el viento y crean microclimas que reducen la exposición de cultivos y animales a condiciones extremas.

La diversidad de especies puede disminuir la dependencia de un único cultivo y aumentar la capacidad de la explotación para responder a sequías, lluvias intensas, plagas u otras perturbaciones.

Los investigadores no evaluaron en este trabajo todos los resultados económicos del modelo. Sin embargo, sostienen que una política adecuada permitiría a los agricultores gestionar biodiversidad sin abandonar la producción ni convertir completamente sus terrenos en reservas.

Incentivos dentro de la política agrícola europea

Los programas agroambientales actuales suelen compensar a los productores por aplicar medidas temporales de conservación o retirar parcelas de la actividad agrícola.

El equipo considera que los sistemas de agriwilding podrían recibir incentivos específicos porque integran la producción y la restauración de manera permanente dentro de una misma finca.

Los autores proponen que este modelo sea considerado dentro de la Política Agrícola Común de la Unión Europea. Los apoyos financieros podrían facilitar la plantación de especies perennes, la creación de estanques, el mantenimiento de pastizales florales y la reducción de las perturbaciones.

La participación directa de los productores será decisiva. Experiencias anteriores muestran que la colaboración entre agricultores y científicos puede mejorar los resultados cuando las medidas ambientales se adaptan al funcionamiento real de cada explotación.

Un modelo que aún debe estudiarse a mayor escala

Los resultados proceden de un sistema de dos hectáreas y no permiten asumir automáticamente que el mismo desempeño se repetirá en cualquier región, cultivo o tipo de explotación.

Los investigadores consideran necesario evaluar el agriwilding en superficies mayores y bajo diferentes condiciones de clima, suelo, mercado y manejo. También deberán medirse los rendimientos, los costos, la demanda de trabajo y la viabilidad económica a largo plazo.

La respuesta de la biodiversidad puede variar según las especies presentes en el entorno y la conexión de la finca con bosques, pastizales, humedales u otros hábitats cercanos.

La experiencia de “De Wildernis” demuestra, no obstante, que una finca pequeña dedicada a producir alimentos puede albergar una diversidad notable cuando sustituye el paisaje uniforme por cultivos perennes, árboles, arbustos, flores y espacios poco perturbados.

Fuente(s) referenciales

Phys.org — Producing food while restoring biodiversity: Study highlights the potential of agriwilding



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