Animales y Aves

Alemania confirma un nuevo caso de peste porcina africana en un jabalí

Publicado el 13/07/2026 · REDACCION

La detección ocurrió en Brandeburgo, dentro del corredor de protección fronterizo con Polonia, después de más de un año sin casos confirmados en esa zona del este alemán.


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.

Alemania confirmó un nuevo caso de fiebre porcina africana en un jabalí silvestre localizado en el distrito de Uckermark, en el estado federado de Brandeburgo. La detección reactivó la vigilancia sanitaria en una zona fronteriza con Polonia que llevaba más de un año sin registrar oficialmente la enfermedad.

El animal infectado fue encontrado dentro del corredor de protección establecido para reducir el riesgo de entrada y propagación del virus desde territorios polacos afectados. Las autoridades alemanas sospechan que el patógeno pudo haber sido introducido por jabalíes que se desplazaron desde áreas infectadas del país vecino.

El Ministerio de Agricultura de Brandeburgo informó que el distrito de Uckermark reforzó inmediatamente las medidas de control. También se investigaba otro caso sospechoso, lo que mantiene activa la búsqueda de animales muertos y el análisis de ejemplares silvestres en la zona.

La nueva detección se produce en un contexto de elevada presión sanitaria sobre la producción porcina europea, donde la circulación del virus en poblaciones de jabalíes continúa dificultando su contención y representa una amenaza permanente para las explotaciones comerciales.

Primer caso en la zona después de más de un año

La última confirmación oficial de fiebre porcina africana en Brandeburgo se había registrado en mayo de 2025, también en el distrito de Uckermark. El periodo sin nuevas detecciones había permitido observar avances en la contención, aunque las autoridades mantuvieron controles preventivos debido a la persistencia del virus al otro lado de la frontera.

La aparición de un nuevo animal positivo demuestra que una reducción prolongada de casos no equivale a la eliminación definitiva del riesgo. Cuando la enfermedad continúa activa en territorios cercanos, los desplazamientos de la fauna silvestre pueden volver a introducirla en áreas sometidas a vigilancia.

El corredor de protección fronterizo fue creado precisamente para disminuir la densidad de jabalíes y limitar sus movimientos entre las zonas infectadas de Polonia y el territorio alemán. En estos espacios se aplican cercados, búsqueda de cadáveres, muestreos de animales abatidos y otras acciones destinadas a detectar tempranamente la circulación viral.

La cercanía entre ambos países ya había generado preocupación por un brote de peste porcina africana registrado en Polonia, donde la enfermedad afectó una explotación con más de 21.000 cerdos situada a unos 70 kilómetros de la frontera alemana.

Los jabalíes mantienen la presión sobre las granjas

La fiebre porcina africana afecta a cerdos domésticos y jabalíes. Aunque no se transmite a las personas, puede provocar una mortalidad muy elevada entre los animales infectados y generar consecuencias económicas graves para productores, mataderos, transportistas y exportadores.

Los jabalíes desempeñan un papel central en la persistencia del virus porque pueden desplazarse entre bosques, áreas agrícolas y territorios fronterizos. Los animales infectados, sus fluidos y sus cadáveres pueden mantener el patógeno en el ambiente y facilitar nuevos contagios.

La enfermedad resulta especialmente difícil de controlar debido a la resistencia del virus. Puede permanecer viable durante periodos prolongados en tejidos, sangre, restos orgánicos, productos porcinos y superficies contaminadas.

Investigaciones sobre la elevada letalidad de la peste porcina africana muestran que el virus ataca células fundamentales del sistema inmunitario y puede desencadenar hemorragias, alteraciones circulatorias y fallos multiorgánicos.

Bioseguridad reforzada en las explotaciones porcinas

La detección en un jabalí no implica que el virus haya ingresado en una granja alemana. Sin embargo, aumenta la necesidad de proteger las explotaciones cercanas y evitar cualquier contacto directo o indirecto entre los cerdos domésticos y la fauna silvestre.

Las medidas de bioseguridad incluyen restringir el acceso de personas y vehículos, limpiar y desinfectar equipos, cambiar ropa y calzado antes de entrar en las instalaciones y mantener el alimento y la cama protegidos de animales silvestres.

También es necesario impedir que restos de comida o productos porcinos queden al alcance de los jabalíes. El virus puede sobrevivir durante meses en carnes y embutidos contaminados, por lo que un residuo abandonado en un área accesible puede convertirse en una vía de propagación.

Esta posibilidad ha sido analizada a través de la denominada hipótesis del alimento contaminado, que explica cómo los restos de productos cárnicos pueden transportar el virus a largas distancias y ponerlo en contacto con cerdos silvestres o domésticos.

Una enfermedad sin riesgo para las personas

La fiebre porcina africana no es una zoonosis y no provoca enfermedad en los seres humanos. Tampoco representa un riesgo sanitario para las personas por el consumo de carne, aunque los productos contaminados sí pueden trasladar el virus y favorecer su transmisión entre animales.

La preocupación se concentra en la sanidad animal y en el impacto económico. La entrada del patógeno en una explotación puede obligar al sacrificio de todos los cerdos, la limpieza y desinfección de las instalaciones, el establecimiento de zonas restringidas y la suspensión temporal de movimientos y operaciones comerciales.

Cada brote puede además provocar restricciones de importación por parte de terceros países. Incluso cuando la infección permanece limitada a la fauna silvestre, los socios comerciales pueden exigir garantías adicionales, regionalizar las compras o suspender determinadas operaciones.

Europa continúa registrando miles de detecciones en jabalíes y nuevos brotes en explotaciones. La situación confirma que la enfermedad sigue activa y que los periodos sin casos deben acompañarse de vigilancia sostenida, especialmente en áreas fronterizas.

Control transfronterizo entre Alemania y Polonia

La hipótesis de una entrada asociada con jabalíes procedentes de Polonia refuerza la dimensión transfronteriza del problema. Los animales no reconocen límites administrativos, por lo que las medidas adoptadas por un país pueden resultar insuficientes si no existe coordinación con los territorios vecinos.

Alemania y Polonia deben mantener el intercambio de información epidemiológica, coordinar la búsqueda de cadáveres y revisar la continuidad de cercados y corredores de protección. La rapidez con la que se comuniquen los hallazgos resulta decisiva para localizar otros animales infectados y delimitar la posible zona de circulación.

La experiencia de otros países europeos demuestra que el virus puede mantenerse durante años en las poblaciones silvestres. Los brotes registrados en Letonia y Estonia también han evidenciado la dificultad de proteger las granjas cuando la enfermedad circula simultáneamente entre jabalíes y cerdos domésticos.

La confirmación en Uckermark obliga ahora a determinar si se trata de una detección aislada o si existen más animales infectados en el corredor fronterizo. El resultado de los muestreos y la investigación del segundo caso sospechoso definirá el alcance de las medidas que deberán mantenerse en Brandeburgo.

Fuente(s) referenciales

Porcicultura.com: Alemania confirma un caso de fiebre porcina africana en un jabalí tras más de un año sin detecciones



Mundo Agropecuario
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