Un estudio en Kentucky y Alabama evaluará si los flavonoides del forraje mejoran la circulación sanguínea y reducen el estrés térmico del ganado bovino
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
Investigadores de Estados Unidos iniciaron un estudio de tres años para determinar si la alfalfa puede reducir la toxicosis por festuca y ayudar al ganado bovino a soportar mejor el calor. El proyecto, liderado por especialistas vinculados a la Universidad de Kentucky, se desarrollará hasta septiembre de 2028 e incluirá ensayos con animales y variedades cultivadas en Kentucky y Alabama.
La investigación responde a un problema económico de gran magnitud para la ganadería del este estadounidense. Expertos de la Universidad de Kentucky estiman que la toxicosis por festuca ocasiona pérdidas anuales de alrededor de 2.000 millones de dólares a los productores de carne bovina. El estrés térmico añade otros 370 millones de dólares en perjuicios.
Un hongo convierte la festuca en un riesgo para el ganado
La festuca alta es una de las principales gramíneas utilizadas en las pasturas del este de Estados Unidos y ocupa aproximadamente 35 millones de acres, equivalentes a unos 14,2 millones de hectáreas. Su amplia distribución y capacidad productiva la convierten en un recurso esencial para numerosas explotaciones ganaderas.
El problema se encuentra en un hongo endófito que vive dentro de la planta y produce alcaloides del cornezuelo. Cerca del 95 % de la festuca presente en estas pasturas contiene el hongo, según la información de la Universidad de Kentucky.
Cuando los bovinos consumen la hierba infectada, los alcaloides provocan la contracción de los vasos sanguíneos. Esta respuesta dificulta la disipación del calor corporal y puede reducir el consumo de alimento, la ganancia de peso y la eficiencia reproductiva.
La combinación con veranos cálidos y húmedos intensifica los efectos. La toxicosis limita la circulación al mismo tiempo que el animal necesita liberar más calor hacia el ambiente, elevando el riesgo de experimentar jadeo, pérdida de apetito y otros signos de estrés térmico.
Los flavonoides de la alfalfa serán puestos a prueba
La nueva investigación analizará los flavonoides, un grupo de compuestos naturales presentes en la alfalfa. Los trabajos preliminares de la Universidad de Kentucky y la Unidad de Investigación de Producción Forrajera y Animal del Servicio de Investigación Agrícola de Estados Unidos sugieren que estas sustancias pueden relajar los vasos sanguíneos y favorecer la circulación.
Ese posible efecto fisiológico sería contrario al provocado por los alcaloides de la festuca. Los investigadores comprobarán si los flavonoides ayudan realmente a los animales a disipar calor y a conservar su desempeño bajo condiciones controladas de toxicosis y estrés térmico.
Los resultados preliminares no constituyen todavía una recomendación para sustituir otros métodos de prevención o tratamiento. El proyecto debe identificar qué compuestos funcionan, cuáles son las dosis adecuadas y si sus efectos se mantienen cuando los animales consumen alfalfa completa en condiciones experimentales.
El estudio compara variedades y etapas de crecimiento
El proyecto tiene cuatro objetivos principales. El primero consiste en identificar los flavonoides específicos de la alfalfa que puedan prevenir o disminuir la toxicosis por festuca y establecer las concentraciones más eficaces.
La segunda línea estudiará cómo varía la presencia de esos compuestos entre las variedades sembradas en Kentucky y Alabama. Los científicos examinarán la influencia de la genética, la madurez de la planta, la parte del vegetal utilizada y las condiciones ambientales.
En la tercera fase, novillos de carne recibirán alfalfa completa durante pruebas controladas que combinarán exposición a toxinas de la festuca y estrés por calor. Este procedimiento permitirá evaluar la respuesta del animal y no solamente la actividad de compuestos aislados en laboratorio.
El cuarto componente se ocupará de transformar los resultados en recomendaciones prácticas para los productores. Si la hipótesis se confirma, será necesario definir cómo incorporar la alfalfa, manejar las pasturas y controlar los riesgos asociados con el consumo de esta leguminosa.
Las pruebas se desarrollarán en Kentucky y Alabama
El estudio reúne al Martin-Gatton College of Agriculture, Food and Environment de la Universidad de Kentucky, la unidad de investigación del Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y la Universidad de Auburn.
La científica Brittany Davis dirige el proyecto desde la unidad federal de investigación forrajera y animal. Ray Smith, profesor de extensión del Departamento de Ciencias Vegetales y del Suelo, actúa como investigador principal de la Universidad de Kentucky.
Gran parte de las pruebas con bovinos se realizará en el Centro de Investigación C. Oran Little, ubicado en Versailles, Kentucky, bajo la dirección del profesor Ronald Trotta. Los ensayos de variedades de alfalfa se distribuirán entre Spindletop Farm, en Kentucky, y el E.V. Smith Research and Education Center de la Universidad de Auburn, en Shorter, Alabama.
La alfalfa podría funcionar como alimento funcional
La alfalfa es valorada tradicionalmente por su rendimiento y aporte nutricional. La investigación busca comprobar si también puede actuar como alimento funcional, es decir, si ofrece beneficios para la salud animal que van más allá de cubrir las necesidades básicas de energía, proteína y minerales.
Su importancia dentro de los sistemas pastoriles ya ha impulsado trabajos sobre el manejo del pastoreo de alfalfa para mejorar la producción de carne. La posible acción de los flavonoides añadiría un nuevo criterio para seleccionar variedades y organizar su utilización.
La incorporación de alfalfa también exige controlar el riesgo de timpanismo o hinchazón espumosa, especialmente cuando el forraje está tierno y los animales consumen grandes cantidades. Por esta razón, cualquier recomendación futura deberá integrarse con las medidas de prevención descritas para el manejo del ganado sobre pasturas ricas en leguminosas.
Una alternativa para las pasturas del sureste estadounidense
La producción estadounidense de alfalfa se ha concentrado históricamente en los estados occidentales y del centro-norte. Su presencia es menor en el sureste, donde la festuca infectada y las condiciones de calor y humedad generan una fuerte presión sobre el ganado.
Los técnicos de la Universidad de Kentucky ya recomiendan sembrar trébol rojo y blanco sobre pasturas existentes durante las heladas para reducir la exposición a la festuca. La alfalfa podría convertirse en una opción adicional si los ensayos confirman sus beneficios.
Como leguminosa, la alfalfa fija nitrógeno mediante su asociación con microorganismos del suelo. Su expansión podría disminuir parte de la dependencia de fertilizantes nitrogenados, una ventaja complementaria a su utilización forrajera y a su posible función sobre la salud del ganado.
La investigación llega en un contexto de mayor atención sobre la exposición acumulada del ganado bovino al estrés térmico. Tanto la alimentación como la sombra, el acceso al agua, el manejo de los horarios y la selección genética forman parte de las estrategias necesarias para reducir el impacto del calor.
Si el estudio demuestra que la alfalfa ayuda a mantener a los bovinos más frescos y saludables sobre pasturas de festuca, los productores del este estadounidense tendrían un incentivo productivo y sanitario para ampliar la superficie dedicada a este forraje. Las recomendaciones definitivas dependerán de los resultados obtenidos antes del cierre del proyecto en septiembre de 2028.
Fuente referencial:
Universidad de Kentucky

