Investigadores del Instituto Internacional de Investigación Ganadera observaron reducciones aproximadas del 10 % al 13 % en la producción de metano por unidad de alimento al incorporar hojas de calliandra y leucaena a dietas lecheras simuladas en laboratorio.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Dos especies de arbustos forrajeros que ya se utilizan en explotaciones ganaderas de Kenia han mostrado resultados prometedores para mejorar la alimentación del ganado lechero y reducir la generación de metano durante la digestión. Investigadores del Instituto Internacional de Investigación Ganadera (ILRI) comprobaron que la incorporación de hojas de Calliandra calothyrsus y Leucaena leucocephala a una ración habitual permitió disminuir aproximadamente entre un 10 % y un 13 % la producción de este gas por unidad de alimento en ensayos de laboratorio.
Los resultados fueron difundidos el 9 de octubre de 2026 por el centro de investigación, que trabaja en el desarrollo de sistemas ganaderos más productivos y sostenibles. La investigación se realizó mediante pruebas de fermentación in vitro, diseñadas para reproducir determinadas condiciones de la digestión ruminal de los bovinos.
Uno de los aspectos más relevantes es que la reducción del metano se observó sin un deterioro significativo de la digestibilidad del alimento ni de su aporte energético estimado. Esto sugiere que ambos arbustos podrían ofrecer una alternativa alimentaria interesante para pequeños productores que dependen de forrajes locales y afrontan dificultades durante las estaciones secas.
Sin embargo, los investigadores advierten que los resultados todavía deben confirmarse mediante ensayos de alimentación con animales vivos. Por tanto, no se ha demostrado aún que la incorporación de estos arbustos aumente directamente la producción de leche o reduzca las emisiones en explotaciones comerciales.
Dos plantas conocidas por los ganaderos muestran un nuevo potencial
La investigación se concentró en dos especies de leguminosas arbustivas presentes en diferentes sistemas agrícolas tropicales: la calliandra y la leucaena.
Ambas pueden aprovecharse como fuentes de forraje, especialmente mediante la recolección de hojas y brotes tiernos destinados a complementar la alimentación de los rumiantes.
Su utilización no constituye una innovación completamente nueva para los productores africanos. Durante años, estas plantas se han integrado en explotaciones de pequeña escala por su capacidad para proporcionar biomasa vegetal y cumplir otras funciones agrícolas.
Lo novedoso del estudio es la evaluación de su efecto sobre la producción de metano cuando se incorporan a una ración representativa de la alimentación lechera en Kenia.
Los investigadores buscaban identificar recursos forrajeros que pudieran mejorar el aprovechamiento de los alimentos sin exigir la adopción inmediata de insumos costosos o tecnologías difíciles de incorporar en pequeñas fincas.
La propuesta se relaciona con el aprovechamiento de cercos vivos y barreras vegetales productivas, que permiten combinar la delimitación de parcelas con la obtención de alimento para los animales y otros beneficios para la explotación.
En el caso de la leucaena, su valor como recurso forrajero ya es conocido. La investigación del ILRI aporta información adicional sobre la posibilidad de utilizarla específicamente para modificar la fermentación ruminal.
Cómo se realizaron los ensayos de alimentación
El trabajo fue desarrollado por investigadores del Centro Mazingira del ILRI y organizaciones colaboradoras.
Los científicos prepararon una dieta de referencia basada en los alimentos utilizados habitualmente en sistemas lecheros de Kenia y evaluaron qué ocurría al sustituir una parte de esa ración por diferentes especies forrajeras.
La proporción reemplazada fue de aproximadamente el 12 % de la materia seca total de la dieta.
La materia seca es la fracción del alimento que permanece después de eliminar su contenido de agua. Utilizar esta referencia permite comparar ingredientes con niveles de humedad diferentes y establecer proporciones nutricionales más precisas.
Los ensayos se realizaron mediante sistemas de fermentación in vitro, en los que se estudia la degradación de los alimentos bajo condiciones controladas que simulan aspectos de la actividad microbiana del rumen.
Este procedimiento permite comparar distintas formulaciones antes de avanzar hacia pruebas más complejas con animales.
Durante los experimentos, los investigadores examinaron la producción de metano, la digestibilidad de los materiales y la energía que podían aportar las dietas evaluadas.
Entre las especies estudiadas, la calliandra y la leucaena presentaron los resultados más favorables para reducir la formación del gas.
La disminución estimada se situó aproximadamente entre el 10 % y el 13 % por unidad de alimento, sin una reducción apreciable de la digestibilidad o del aporte energético calculado.
Es importante distinguir esta medición de una reducción equivalente de las emisiones totales de una explotación. La cantidad de metano producida por una vaca también depende de cuánto alimento consume, de su composición y de numerosos procesos fisiológicos que solo pueden evaluarse adecuadamente mediante estudios con animales vivos.
Los taninos podrían explicar parte de la reducción del metano
Los investigadores consideran que determinados compuestos vegetales presentes en estos arbustos podrían contribuir al efecto observado.
Entre ellos destacan los taninos, sustancias naturales que forman parte de la composición química de numerosas especies vegetales.
Los taninos pueden interactuar con proteínas, microorganismos y otros componentes del proceso digestivo.
En determinadas concentraciones, algunos de estos compuestos pueden modificar la actividad de los microorganismos relacionados con la producción de metano en el rumen.
El metano se genera como parte de la fermentación microbiana de los alimentos fibrosos consumidos por los rumiantes. Durante ese proceso, diferentes microorganismos degradan los componentes vegetales y producen sustancias que el animal puede aprovechar.
Una parte de las reacciones metabólicas genera hidrógeno, que puede ser utilizado por microorganismos metanógenos para producir metano.
La mayor parte del gas se libera posteriormente mediante eructos.
Los investigadores plantean que las concentraciones de taninos presentes en calliandra y leucaena podrían contribuir a limitar determinadas rutas microbianas asociadas con la formación de metano sin perjudicar de manera importante el aprovechamiento de los nutrientes.
Sin embargo, no todos los taninos producen los mismos efectos.
Una concentración demasiado elevada puede reducir la digestibilidad y afectar negativamente el valor nutritivo de una dieta. Por ello, la cantidad incorporada y la composición específica de cada especie resultan fundamentales.
El estudio no establece que cualquier cantidad de hojas de estos arbustos sea beneficiosa ni que puedan sustituir indiscriminadamente otros componentes de la alimentación bovina.
La alimentación es uno de los principales desafíos de la ganadería lechera keniana
En Kenia, una parte importante de la producción de leche procede de pequeñas explotaciones familiares que mantienen un número limitado de animales.
Estas unidades productivas dependen de la disponibilidad de forrajes, residuos de cultivos y alimentos suplementarios, cuya calidad y costo pueden variar considerablemente durante el año.
En las estaciones secas, la reducción de las lluvias limita el crecimiento de los pastos y dificulta mantener una oferta estable de alimento.
Muchos productores recurren a pasto Napier, residuos de maíz y otros materiales vegetales fibrosos.
Estos recursos pueden ser útiles para mantener al ganado, pero su valor nutritivo depende de factores como la especie, el estado de madurez, la conservación y la composición de la ración.
Cuando la calidad de la dieta disminuye, los animales pueden tener dificultades para consumir suficiente energía y proteína para sostener niveles adecuados de producción lechera.
La utilización de arbustos forrajeros permitiría diversificar las fuentes de alimento disponibles dentro de la propia finca.
Además, al tratarse de especies perennes, pueden proporcionar biomasa en determinados períodos en los que otras fuentes de forraje resultan más escasas.
Esta posibilidad resulta especialmente relevante para productores que no disponen de recursos suficientes para depender de concentrados comerciales durante todo el año.
El objetivo no es solamente reducir emisiones
La investigación del ILRI parte de un problema productivo concreto: mejorar la alimentación de las vacas lecheras sin elevar excesivamente los costos de las explotaciones familiares.
La reducción del metano representa una ventaja potencial adicional, pero la utilidad de una estrategia alimentaria depende también de su efecto sobre el consumo, la salud y el rendimiento de los animales.
Un alimento capaz de reducir la formación de metano no necesariamente mejora la rentabilidad si resulta caro, difícil de conseguir o limita el aprovechamiento de otros nutrientes.
Por ello, los científicos examinaron simultáneamente la producción del gas y la digestibilidad de las dietas.
La combinación de ambos indicadores permitió identificar especies que ofrecían una respuesta favorable en las condiciones experimentales.
El investigador Edward H. Cabezas García, responsable del estudio, explicó que los resultados constituyen una primera etapa y que será necesario comprobarlos en animales vivos antes de formular recomendaciones prácticas a los ganaderos.
El propósito es encontrar estrategias que permitan producir leche con una menor huella ambiental utilizando recursos que ya se encuentran disponibles en los sistemas agrícolas locales.
Esta línea de investigación complementa otros trabajos sobre el uso de hojas de árboles para modificar las emisiones asociadas con la ganadería, aunque cada especie vegetal presenta una composición química distinta y requiere evaluaciones específicas.
La calliandra y la leucaena también cumplen funciones agrícolas
Una de las ventajas de ambas especies es que pueden integrarse en diferentes espacios de una explotación sin necesidad de dedicar exclusivamente grandes superficies al cultivo de forrajes.
Los arbustos pueden establecerse en los límites de las parcelas, sobre terrazas agrícolas o en áreas destinadas a producir biomasa para los animales.
Esta forma de aprovechamiento permite combinar la producción ganadera con prácticas de manejo del suelo y diversificación vegetal.
La calliandra y la leucaena pertenecen a la familia de las leguminosas, un grupo de plantas que incluye numerosas especies capaces de establecer asociaciones con microorganismos fijadores de nitrógeno.
Mediante estas relaciones, determinadas bacterias transforman el nitrógeno atmosférico en formas que pueden incorporarse al sistema vegetal.
La fijación biológica de nitrógeno puede contribuir al funcionamiento de los sistemas agrícolas, aunque sus resultados dependen de las condiciones del suelo, la especie y la presencia de microorganismos adecuados.
Las hojas y ramas obtenidas durante las podas también pueden aprovecharse como cobertura orgánica del terreno.
Este material ayuda a proteger la superficie del suelo y puede contribuir al reciclaje de nutrientes durante su descomposición.
Los tallos leñosos, por su parte, pueden tener otros usos dentro de las explotaciones rurales.
La combinación de estas funciones ha favorecido la incorporación de especies arbustivas en sistemas ganaderos que integran árboles y arbustos con la producción de alimento animal.
El interés del nuevo estudio reside en evaluar una función adicional de estos recursos: su posible contribución a una fermentación ruminal con menor producción de metano.
Una alternativa que podría reducir la dependencia de concentrados comerciales
Los alimentos concentrados representan una herramienta importante para complementar las dietas del ganado lechero, especialmente cuando los forrajes disponibles no cubren las necesidades nutricionales.
Sin embargo, su adquisición puede representar una parte considerable de los costos de producción en pequeñas explotaciones.
La posibilidad de obtener parte de los nutrientes mediante plantas cultivadas dentro de la propia finca puede ofrecer ventajas económicas, siempre que su producción, recolección y utilización resulten viables.
En el caso de la calliandra y la leucaena, los investigadores consideran que su incorporación controlada podría disminuir la dependencia de determinados suplementos adquiridos fuera de la explotación.
No obstante, el estudio de laboratorio no incluyó una evaluación económica completa de su utilización en granjas comerciales.
Tampoco cuantificó cambios reales en la producción de leche ni en los ingresos de los productores.
Por tanto, las posibles reducciones de costos y mejoras productivas deben interpretarse como beneficios que todavía requieren comprobación.
La viabilidad dependerá de factores como la disponibilidad de semillas y plántulas, la productividad de los arbustos, el trabajo necesario para su manejo y la cantidad de hojas que pueda incorporarse de manera segura a las raciones.
Los próximos ensayos deberán realizarse con vacas lecheras
El ILRI anunció que la siguiente etapa consistirá en realizar pruebas de alimentación con animales vivos.
Estos ensayos permitirán comprobar si las reducciones de metano observadas durante la fermentación in vitro se mantienen en condiciones reales de producción.
También será necesario medir el consumo voluntario de alimento, la digestibilidad, la producción de leche y otros indicadores relacionados con el estado nutricional de las vacas.
Los investigadores deberán determinar si las proporciones de inclusión utilizadas en laboratorio pueden trasladarse a raciones prácticas y sostenibles para pequeños productores.
Otro aspecto importante será evaluar las diferencias entre explotaciones, ya que la calidad de los forrajes y las necesidades de los animales pueden variar según la estación, la disponibilidad de otros alimentos y el nivel de producción lechera.
El equipo también considera necesario estudiar cómo ampliar el cultivo de estos arbustos si los resultados con animales confirman su utilidad.
Para ello será importante disponer de material de siembra de calidad, recomendaciones sobre establecimiento y poda, y orientaciones precisas sobre la cantidad adecuada de forraje que puede ofrecerse al ganado.
Las prácticas de manejo deberán tener en cuenta tanto la producción de biomasa como la seguridad nutricional de los animales.
Una investigación con implicaciones para las pequeñas explotaciones
Los resultados obtenidos en Kenia muestran que algunos recursos forrajeros tradicionales pueden aportar nuevas posibilidades cuando se estudian mediante métodos de nutrición animal.
La incorporación experimental de aproximadamente un 12 % de calliandra o leucaena a una dieta de referencia permitió reducir la producción de metano por unidad de alimento sin comprometer los indicadores de digestibilidad y energía evaluados en laboratorio.
El resultado es relevante porque reúne dos objetivos que suelen ser difíciles de equilibrar en los sistemas lecheros: mantener el valor nutritivo de la alimentación y reducir las pérdidas energéticas asociadas con la fermentación ruminal.
Sin embargo, la investigación todavía no demuestra una mejora directa en la producción de leche, una reducción de costos en finca ni una disminución equivalente de las emisiones totales de los animales.
Esas cuestiones deberán resolverse mediante los próximos ensayos de alimentación.
Si los resultados se confirman, los arbustos podrían incorporarse a estrategias de manejo destinadas a aprovechar mejor los recursos vegetales disponibles en las explotaciones familiares, especialmente en regiones donde la disponibilidad de alimento varía considerablemente entre estaciones.
La investigación también refuerza la importancia de estudiar especies conocidas por los agricultores antes de recurrir exclusivamente a soluciones que dependen de insumos externos.
Para la ganadería lechera de pequeña escala, el valor de una innovación no depende únicamente de su eficacia experimental, sino también de su accesibilidad, costo y capacidad para integrarse en las prácticas productivas existentes.
Fuentes referenciales:
Instituto Internacional de Investigación Ganadera (ILRI) — Investigación sobre arbustos forrajeros y reducción del metano en Kenia, 9 de octubre de 2026
JDS Communications — Estudio científico sobre la evaluación in vitro de arbustos forrajeros en dietas lecheras de Kenia


