Agricultura

Argentina: apicultores protegen sus colmenas ante las lluvias de El Niño

Publicado el 19/10/2026 ·

Registros del INTA muestran que las precipitaciones excesivas pueden reducir más del 60 % la producción de miel por colmena, mientras productores de Santa Fe refuerzan las medidas preventivas para la campaña 2026/27.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Los productores apícolas de Argentina se preparan para afrontar una campaña marcada por la posibilidad de precipitaciones abundantes asociadas al fenómeno climático de El Niño. En la provincia de Santa Fe, apicultores y especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) están prestando especial atención a la ubicación de los apiarios, la alimentación de las colonias y las condiciones de acceso a las explotaciones rurales, ante el riesgo de que las lluvias persistentes afecten la producción de miel durante la temporada 2026/27.

La preocupación no responde únicamente a la posibilidad de inundaciones. Los períodos prolongados de lluvia limitan la actividad de las abejas fuera de sus colmenas, reducen las oportunidades de recolectar néctar y polen y pueden obligar a las colonias a consumir sus reservas alimenticias. Estas dificultades adquieren especial importancia durante los meses en los que las floraciones deberían proporcionar los recursos necesarios para sostener la producción.

El INTA identifica fuertes diferencias en la producción de miel durante El Niño

Un análisis elaborado por Hernán Pietronave y Hernán Fain, técnicos del INTA Reconquista, examinó registros productivos correspondientes al período comprendido entre 1992 y 2025. Los resultados muestran diferencias importantes en los rendimientos apícolas según las condiciones climáticas predominantes.

Durante los años asociados a El Niño, la producción promedio fue de 22 kilogramos de miel por colmena. En contraste, los períodos de La Niña registraron 30,5 kilogramos, mientras que los años considerados neutrales alcanzaron una media de 29,1 kilogramos por colmena.

Sin embargo, la investigación encontró una diferencia todavía más pronunciada al distinguir los años de El Niño según la cantidad de precipitaciones. Cuando las lluvias fueron moderadas o escasas, los rendimientos promediaron 35,8 kilogramos por colmena, pero descendieron hasta 13,7 kilogramos cuando las precipitaciones resultaron abundantes.

Esta diferencia representa una reducción superior al 60 % y pone de manifiesto que el impacto sobre la actividad apícola depende especialmente de la intensidad y persistencia de las lluvias, no solamente de la presencia del fenómeno climático.

La relación entre las condiciones meteorológicas y la productividad también se observa en otras regiones donde la escasez de agua y néctar afecta a las colonias. Tanto los períodos secos como los excesivamente húmedos pueden alterar el equilibrio entre la disponibilidad de flores y la capacidad de las abejas para aprovecharlas.

Santa Fe refuerza la prevención frente al anegamiento de los apiarios

Ante las perspectivas climáticas de la nueva campaña, la Cooperativa Apícola COSAR, de Santa Fe, está trabajando con sus productores para reducir la exposición de las colmenas a los problemas asociados con las precipitaciones excesivas.

Juan Dukart, integrante del Departamento Técnico de la cooperativa, ha destacado la importancia de elevar las cajas respecto del terreno, evitar zonas bajas susceptibles de inundación y revisar las condiciones generales de los apiarios antes de que se produzcan los episodios de lluvia más importantes.

La elevación de las colmenas permite disminuir el contacto directo con la humedad del suelo y reducir los riesgos derivados de la acumulación de agua. Asimismo, la revisión de techos, pisos y soportes contribuye a mantener las estructuras en mejores condiciones durante períodos de tiempo adverso.

Los especialistas también recomiendan garantizar una ventilación adecuada. Aunque el agua no penetre directamente en las cajas, la humedad acumulada puede deteriorar las condiciones internas y dificultar el funcionamiento normal de las colonias.

En los establecimientos situados en terrenos especialmente expuestos, los productores deben evaluar con anticipación si resulta conveniente trasladar los apiarios hacia lugares más seguros.

Las lluvias persistentes reducen la recolección de néctar y polen

La producción de miel depende de la capacidad de miles de abejas obreras para visitar flores, recolectar néctar y transportarlo hasta los panales. Este proceso requiere condiciones meteorológicas que permitan realizar vuelos frecuentes durante las etapas de mayor disponibilidad floral.

Cuando las precipitaciones se prolongan durante varios días, las abejas permanecen dentro de sus colmenas y disminuye la entrada de recursos alimenticios. Al mismo tiempo, las colonias continúan consumiendo las reservas necesarias para mantener a las obreras y alimentar a las crías.

Las lluvias intensas también pueden provocar la caída de flores y alterar la concentración del néctar, reduciendo las posibilidades de aprovechamiento de determinadas floraciones.

Estos efectos se relacionan con las modificaciones que experimenta el comportamiento de recolección de las abejas cuando cambian las condiciones de temperatura, humedad y disponibilidad de alimento.

La duración de los intervalos de buen tiempo será, por tanto, un factor importante para determinar cuánto néctar podrán recolectar las colonias durante la campaña.

Los caminos rurales también condicionan el trabajo de los apicultores

Una dificultad adicional aparece cuando las lluvias dejan intransitables los caminos utilizados para acceder a los apiarios. Esta situación puede impedir que los productores realicen inspecciones sanitarias, suministren alimento complementario o incorporen materiales necesarios para almacenar la miel.

Los técnicos recomiendan anticipar estas dificultades mediante la identificación de rutas alternativas y la preparación de equipos antes de los períodos de mayor precipitación.

Entre los materiales que conviene mantener disponibles se encuentran las medias alzas, estructuras utilizadas para ampliar la capacidad de almacenamiento de las colmenas durante los momentos de mayor entrada de néctar.

Esta previsión resulta importante porque, después de varios días lluviosos, una mejoría meteorológica puede permitir que las abejas reanuden rápidamente su actividad recolectora. Si los productores no pueden llegar a los apiarios o carecen de espacio suficiente en las cajas, podrían desaprovechar parte de ese período favorable.

Colonias fuertes y reservas suficientes para afrontar la campaña

La preparación de las colmenas no se limita a las instalaciones físicas. Los especialistas consideran fundamental mantener colonias saludables, con poblaciones adecuadas de abejas y reservas alimenticias suficientes para superar posibles interrupciones prolongadas de la actividad recolectora.

Entre las medidas recomendadas figuran la vigilancia de problemas sanitarios asociados a varroa y nosema, la evaluación periódica de las reservas y la suplementación nutricional cuando las condiciones de cada colonia lo requieran.

También se destaca la importancia de contar con reinas en buenas condiciones reproductivas y colonias capaces de responder con rapidez cuando se presenten jornadas favorables para la recolección.

El manejo preventivo adquiere especial relevancia en una actividad donde la variabilidad climática modifica las condiciones de producción y obliga a ajustar las decisiones según el comportamiento de las floraciones y la disponibilidad de recursos.

La humedad puede comprometer la calidad de la miel cosechada

Además de las posibles pérdidas de rendimiento, las precipitaciones abundantes pueden generar dificultades durante la cosecha y conservación de la miel.

Las abejas necesitan reducir progresivamente el contenido de agua del néctar recolectado antes de que se transforme en miel madura. Cuando las condiciones ambientales son muy húmedas, este proceso puede complicarse y exigir mayor atención por parte de los productores.

Una cosecha realizada antes de que la miel alcance condiciones adecuadas de maduración aumenta el riesgo de obtener un producto con exceso de humedad, lo que favorece posibles procesos de fermentación durante el almacenamiento.

Para disminuir ese riesgo, Dukart recomienda retirar los cuadros cuando aproximadamente el 85 % de sus celdas estén operculadas, es decir, selladas por las abejas mediante una fina capa de cera.

También aconseja evitar que los cuadros cosechados permanezcan durante períodos prolongados en ambientes húmedos, especialmente cuando las condiciones meteorológicas dificultan el procesamiento inmediato.

La importancia de estas precauciones está relacionada con el complejo trabajo que realizan las colonias para transformar el néctar de las flores en miel, un proceso que depende tanto de la actividad recolectora como de las condiciones internas de los panales.

Una campaña condicionada por la distribución de las precipitaciones

Las perspectivas para la apicultura argentina no son necesariamente desfavorables en todas las regiones. Las lluvias distribuidas de manera adecuada pueden favorecer el desarrollo de la vegetación, estimular las floraciones y aumentar la disponibilidad de néctar y polen.

El problema surge cuando las precipitaciones son tan frecuentes o intensas que impiden a las abejas aprovechar esos recursos. Por ello, una mayor cantidad de lluvia no se traduce automáticamente en una mejor producción de miel.

Para la campaña 2026/27, el INTA identifica como un escenario especialmente delicado la coincidencia de El Niño con precipitaciones excesivas entre agosto y diciembre, período relevante para la actividad apícola en las regiones analizadas.

Las decisiones que adopten los productores respecto a la ubicación de los apiarios, el estado sanitario de las colonias, las reservas alimenticias y la disponibilidad de materiales serán determinantes para reducir su exposición a los riesgos meteorológicos.

El seguimiento de las precipitaciones y de las condiciones reales de cada establecimiento permitirá ajustar las medidas preventivas a medida que avance la temporada, sin asumir que todas las regiones productoras experimentarán las mismas consecuencias.

Fuente referencial:
Meteored Argentina — Daniel Aprile, 15 de octubre de 2026