Investigadores del INTA y el CONICET describieron cómo la proteína HASTY permite que pequeños ARN propaguen señales defensivas entre las células de una planta
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
Un equipo científico de Argentina identificó un mecanismo molecular que ayuda a explicar cómo las plantas activan defensas frente a patógenos y transmiten la señal de alerta hacia tejidos que todavía no han sido infectados. La investigación fue desarrollada por especialistas de la Unidad de Estudios Agropecuarios del INTA y el CONICET, con sede en Córdoba, y publicada en la revista científica Plant Communications.
El hallazgo sitúa a la proteína HASTY, también denominada HST, como una pieza decisiva para el movimiento de determinados microARN entre células. Estas pequeñas moléculas de ARN regulan la expresión de genes y pueden actuar como mensajeros capaces de coordinar respuestas defensivas en diferentes partes del organismo vegetal.
Una señal que prepara los tejidos no infectados
Cuando una planta reconoce el ataque de un patógeno, su respuesta no queda limitada al punto donde se produjo la infección. También envía señales hacia otras zonas para preparar tejidos distantes ante una posible agresión. Este proceso se conoce como resistencia sistémica adquirida y está relacionado con la llamada memoria inmunitaria vegetal.
Esa memoria permite que la planta responda con mayor rapidez y eficacia después de un encuentro previo con un agente infeccioso. Comprender el proceso resulta especialmente relevante para la protección de cultivos, un campo en el que también se estudia la activación dinámica de las defensas vegetales frente a enfermedades.
El investigador Damián A. Cambiagno, responsable del trabajo, explicó que los microARN no solo cumplen funciones dentro de las células donde se originan. Algunos pueden desplazarse hacia otras células y sincronizar respuestas en tejidos alejados de la infección inicial.
HASTY determina el movimiento de los microARN
Los resultados indican que HASTY interviene durante una etapa temprana de la formación de ciertos microARN, denominada procesamiento cotranscripcional. Esa participación es determinante para que las moléculas adquieran posteriormente la capacidad de trasladarse entre células.
En plantas con mutaciones que afectan a HASTY, los investigadores observaron que los microARN estudiados perdían su capacidad normal de desplazamiento. Como consecuencia, la activación completa de la resistencia sistémica quedaba comprometida. Cuando el movimiento de esas moléculas era restituido, también se recuperaba la respuesta defensiva en el conjunto de la planta.
El resultado aporta una explicación sobre el origen y la propagación de algunas señales asociadas con la memoria inmunitaria. Se suma así a otras líneas científicas orientadas a comprender la capacidad natural de las plantas para protegerse de enfermedades y utilizar ese conocimiento en estrategias agrícolas.
Una investigación desarrollada en Córdoba
El estudio fue dirigido por Damián A. Cambiagno y tuvo a Manuel Musso como primer autor. También participaron los estudiantes Nahir Alanie y Luciano Quevedo, junto con Alejandra Trenchi, Nicolás M. Cecchini y Hernán Ramiro Lascano.
El trabajo se realizó íntegramente en Argentina dentro de la Unidad de Estudios Agropecuarios, dependiente del INTA y el CONICET. Su publicación en Plant Communications proporciona evidencia experimental sobre el vínculo entre el procesamiento de microARN, su movimiento celular y la defensa sistémica de las plantas.
La investigación es de carácter fundamental y no representa por sí misma una tecnología comercial disponible para los productores. Sin embargo, el conocimiento del mecanismo podría orientar el desarrollo y la optimización de herramientas destinadas a fortalecer la sanidad vegetal. En ese ámbito ya se evalúan diferentes enfoques, desde la selección de variedades con resistencia genética hasta la identificación temprana de resistencia a enfermedades en los cultivos.
Posibles aplicaciones en bioinoculantes y sanidad vegetal
Entre las herramientas biotecnológicas relacionadas se encuentran los bioinoculantes capaces de inducir o potenciar mecanismos naturales de defensa. Una comprensión más precisa de las señales involucradas podría ayudar a diseñar estrategias que preparen a las plantas frente a infecciones sin depender exclusivamente de intervenciones posteriores a la aparición de la enfermedad.
El paso desde este conocimiento molecular hasta una aplicación agrícola requerirá ensayos adicionales, validaciones en especies cultivadas y evaluaciones en condiciones productivas. Los efectos deberán analizarse para cada combinación de cultivo, patógeno y ambiente antes de establecer recomendaciones de manejo.
La posibilidad de fortalecer las defensas propias de los cultivos forma parte de una búsqueda más amplia de alternativas para reducir pérdidas sanitarias. En ese contexto, también se investigan interacciones entre microorganismos beneficiosos y la defensa vegetal, así como métodos de mejoramiento genético y manejo integrado de enfermedades.
La contribución del equipo argentino consiste en revelar una etapa específica de esa compleja red: HASTY interviene en la formación de microARN que deben movilizarse para comunicar la alerta. Este conocimiento ofrece una base verificable para futuras investigaciones sobre resistencia vegetal, bioinsumos y protección sostenible de los cultivos.
Fuentes referenciales:
INTA Informa
Gobierno de Argentina
CONICET Córdoba
Plant Communications

