El CEAN incorporó una máquina belga capaz de procesar hasta un millón de ovas por día y reducir las pérdidas del procedimiento desde cerca del 10 % hasta menos del 2 %
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz
El Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN), en Argentina, incorporó una máquina automática para clasificar ovas de salmónidos, una mejora destinada a aumentar la eficiencia de la incubación y reforzar la producción regional de trucha arcoíris.
El equipo, fabricado en Bélgica por la compañía Calitri, permitirá que un solo operario clasifique hasta un millón de ovas al día. La institución estima que la automatización disminuirá las pérdidas asociadas con esta tarea desde aproximadamente el 10 % registrado durante el procesamiento manual hasta menos del 2 %.
La adquisición fue posible mediante convenios de colaboración entre el CEAN y empresas productoras de peces. Como contraprestación, estas compañías aportan ovas procedentes exclusivamente de hembras, material que se integra a las actividades productivas y de desarrollo acuícola de la provincia.
La clasificación protege las ovas antes de la eclosión
Durante el invierno austral, el CEAN realiza el desove de las especies de salmónidos mantenidas en cautiverio. El proceso comprende la identificación de las hembras maduras, la extracción de las ovas, su fecundación y la posterior incubación.
La clasificación comienza cuando las ovas alcanzan el estadio conocido como “ojos evidentes”. En ese momento ya son menos sensibles a la manipulación y pueden separarse los ejemplares viables de aquellos que han muerto o no fueron fecundados.
Esta selección debe efectuarse antes de la eclosión y con la mayor rapidez posible. Las ovas muertas o no fecundadas pueden ser colonizadas por saprolegnias, organismos similares a los hongos que se propagan hacia el material vivo y elevan la mortalidad dentro de las bandejas de incubación.
La calidad sanitaria en las primeras etapas determina buena parte del desempeño posterior de una piscifactoría. Este principio también se aplica al material de siembra utilizado para iniciar los ciclos acuícolas, cuya condición influye en la supervivencia, la bioseguridad y la productividad.
El método manual exigía varias semanas de trabajo
Hasta la llegada de la clasificadora, el procedimiento era efectuado manualmente por cinco o más trabajadores dedicados exclusivamente a separar las ovas durante varias semanas al año. La prolongada exposición al aire y los errores de manipulación ocasionaban una pérdida adicional cercana al 10 %.
La nueva máquina concentra el proceso en un solo operador y amplía considerablemente la capacidad diaria. Esto permitirá al personal técnico destinar más tiempo a la incubación, el control sanitario, el manejo de los reproductores y otras tareas especializadas.
La reducción de las pérdidas no implica por sí misma que todas las ovas clasificadas llegarán a convertirse en peces adultos. Después de esta etapa todavía intervienen la eclosión, la supervivencia de las larvas y los alevinos, la alimentación, la calidad del agua y el manejo sanitario.
La importancia de un ambiente adecuado se mantiene durante todo el ciclo productivo. En piscicultura, factores como densidad, temperatura, oxígeno y manipulación pueden provocar estrés y aumentar la susceptibilidad de los peces a enfermedades.
La tecnología respaldará la producción regional de alevinos
El equipamiento fortalecerá las capacidades de la Dirección de Acuicultura del CEAN para mantener en cautiverio cuatro especies de interés productivo, deportivo y científico. También favorecerá la provisión de ovas y alevinos de trucha arcoíris a los establecimientos de la región.
La disponibilidad regular de ejemplares juveniles resulta esencial para planificar los ciclos de engorde. Una clasificación más rápida permite organizar mejor los lotes, reducir la presencia de material no viable y preparar con mayor precisión las siguientes etapas del criadero.
La trucha arcoíris es una especie consolidada en la acuicultura de agua dulce y puede producirse a partir de ovas embrionadas. Su incorporación a sistemas continuos exige coordinar incubación, espacio disponible, alimentación, sanidad y fechas de entrega a las granjas.
La mejora de esta primera fase puede complementarse con avances en nutrición. Investigaciones sobre dietas con microalgas para la producción sostenible de truchas buscan reducir la dependencia de harina de pescado sin perjudicar el crecimiento de los animales.
Una línea local busca truchas de crecimiento rápido
Entre los objetivos institucionales figura el desarrollo de una línea genética local de trucha destinada a la producción comercial. El programa busca combinar crecimiento rápido y maduración tardía, dos características que pueden mejorar el aprovechamiento del alimento y la planificación del ciclo productivo.
La selección de animales con rasgos favorables requiere conservar registros y manejar cuidadosamente los planteles reproductores. Una mayor capacidad para procesar ovas puede facilitar la organización de los lotes, aunque el progreso genético depende de evaluaciones realizadas durante varias generaciones.
La experiencia internacional muestra el alcance de estos programas. Un trabajo que siguió durante dos décadas la selección genética de trucha arcoíris para una acuicultura más eficiente encontró que los peces seleccionados necesitaron entre un 17 % y un 20 % menos alimento para alcanzar un crecimiento equivalente al de una población no seleccionada.
El proyecto neuquino también contempla el acompañamiento de la piscicultura familiar. La provisión de alevinos, asistencia técnica y material adaptado a las condiciones regionales puede facilitar emprendimientos de menor escala, siempre que cuenten con agua adecuada, instalaciones, alimentación y protocolos sanitarios.
El CEAN fortalece su programa de acuicultura
La incorporación de la clasificadora forma parte de un trabajo más amplio del CEAN en conservación, investigación aplicada y producción acuícola. El centro mantiene reproductores, realiza desoves y suministra material biológico para productores de Neuquén.
En 2024, la institución informó el desove de 896 hembras: 776 truchas arcoíris, 85 salmones del Atlántico y 35 truchas marrones. Estos registros muestran la escala de las tareas que preceden a la incubación y explican la necesidad de procesar grandes cantidades de ovas dentro de periodos limitados.
La mejora anunciada se concentra en un punto crítico del criadero: retirar rápidamente las ovas inviables para proteger las restantes. Su aporte concreto será reducir pérdidas, acelerar la clasificación y liberar recursos humanos, mientras el impacto final sobre la producción dependerá del desempeño de las fases posteriores.
Fuentes referenciales:
Realidad SanMartín
Gobierno de la Provincia del Neuquén
Centro de Ecología Aplicada del Neuquén

