Arrozales con peces ayudan a combatir una enfermedad tropical


Investigadores probaron en Senegal que integrar peces nativos en campos de arroz puede reducir la presencia de caracoles transmisores de esquistosomiasis y aumentar la producción agrícola


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.

La esquistosomiasis continúa siendo una de las enfermedades tropicales desatendidas más extendidas del planeta. Más de 220 millones de personas están afectadas por este padecimiento crónico, concentrado principalmente en África subsahariana. Aunque durante décadas se han realizado campañas masivas de administración de medicamentos, la enfermedad sigue representando un importante desafío sanitario para millones de familias rurales.

Los agricultores dedicados al cultivo de arroz figuran entre los grupos más vulnerables. Los gusanos parásitos responsables de la enfermedad se transmiten a través de caracoles de agua dulce que habitan en los campos inundados, lo que expone continuamente a trabajadores y comunidades agrícolas.

Un estudio en los arrozales de Senegal

Un equipo internacional de investigadores analizó una alternativa basada en la integración de peces dentro de los sistemas arroceros del norte de Senegal. El trabajo, publicado en la revista Nature Sustainability, evaluó cómo el cocultivo de arroz y peces puede contribuir a reducir la presencia de caracoles transmisores de la enfermedad mientras mejora la productividad agrícola.

Los investigadores trabajaron con más de 400 hogares rurales y observaron que los hijos de agricultores arroceros presentaban tasas más elevadas de infección que los niños pertenecientes a familias no vinculadas al cultivo de arroz.

La investigación fue liderada por especialistas de la Universidad de Notre Dame, bajo la dirección de Jason Rohr, con la participación de Emily Selland como autora principal.

Dos especies de peces con resultados prometedores

Los ensayos incorporaron dos especies nativas: el bonytongue africano (Heterotis niloticus) y la tilapia del Nilo (Oreochromis niloticus). Ambas especies lograron sobrevivir y crecer dentro de los arrozales sin necesidad de alimentación suplementaria.

Los resultados mostraron que los peces contribuyeron a reducir significativamente las poblaciones de caracoles hospedadores del parásito. Al disminuir la abundancia de estos organismos, también se reduce el riesgo potencial de transmisión de la enfermedad entre las comunidades agrícolas.

Más arroz y mejores ingresos

Además de los beneficios sanitarios, el estudio identificó mejoras productivas importantes. Los campos donde se introdujeron peces registraron incrementos superiores al 25% en los rendimientos de arroz.

Los investigadores también detectaron mejoras en la fertilidad y el aprovechamiento de nutrientes del suelo. Paralelamente, la producción de peces genera una fuente adicional de alimentos y potenciales ingresos para las familias rurales.

Este enfoque coincide con otras experiencias de integración productiva que buscan fortalecer la sostenibilidad agrícola mediante sistemas diversificados y más resilientes.

Una estrategia con múltiples beneficios

La propuesta no pretende sustituir las campañas de tratamiento médico, sino complementarlas mediante una intervención ecológica que actúe directamente sobre el entorno donde se desarrolla el ciclo del parásito.

Según los investigadores, el cocultivo arroz-peces transforma los arrozales en ecosistemas productivos más complejos y eficientes. Los peces ayudan a controlar organismos problemáticos, generan proteína adicional y pueden mejorar la rentabilidad de las explotaciones agrícolas.

La estrategia también podría contribuir a reforzar la seguridad alimentaria en regiones donde millones de personas dependen simultáneamente del arroz como alimento básico y de la agricultura como principal fuente de ingresos.

Próximos pasos

El equipo científico considera que los resultados obtenidos en Senegal son suficientemente prometedores para explorar programas de mayor escala en otras regiones afectadas por la esquistosomiasis.

Sin embargo, será necesario evaluar aspectos relacionados con la disponibilidad de alevines, los costos de implementación, las condiciones locales de manejo y la aceptación por parte de los productores.

Los investigadores destacan que el potencial de esta práctica radica en su capacidad para generar beneficios simultáneos en salud pública, producción agrícola y desarrollo rural, ofreciendo una alternativa sostenible para comunidades que enfrentan múltiples desafíos.

Fuente(s) referenciales

Phys.org – Rice-fish co-culturing could help curb schistosomiasis while increasing food production