Ensayos ganaderos con más de 20 combinaciones de especies revelan que algunas mezclas sencillas superan a otras de hasta 12 plantas, mientras los investigadores buscan asegurar alimento para el ganado durante las estaciones secas.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Una investigación agrícola desarrollada en Australia Occidental está mostrando que aumentar el número de especies en una pastura no garantiza una mayor producción de alimento para el ganado. Los primeros resultados de un programa experimental coordinado por el Departamento de Industrias Primarias y Desarrollo Regional de Australia Occidental (DPIRD) indican que determinadas combinaciones relativamente sencillas de plantas forrajeras pueden superar a mezclas mucho más complejas.
Los resultados fueron comunicados el 30 de septiembre de 2026 por el Gobierno de Australia Occidental, como parte del proyecto nacional Pasture 365, una iniciativa científica que busca mejorar la disponibilidad de alimento durante todo el año para explotaciones ovinas, bovinas y lecheras.
La investigación examina más de 20 combinaciones de especies forrajeras en cinco emplazamientos de Australia Occidental, incluyendo estaciones experimentales y explotaciones agrícolas colaboradoras. Su objetivo consiste en identificar pasturas capaces de mantener una producción más estable bajo diferentes condiciones de lluvia, reducir los períodos de escasez alimentaria y mejorar la resistencia de los establecimientos ganaderos frente a la sequía.
Uno de los resultados más llamativos apareció en Katanning, donde una mezcla sencilla basada en alfalfa ofreció los mejores resultados iniciales, mientras una combinación experimental de 12 especies presentó un desempeño inferior.
Las mezclas más complejas no siempre producen más alimento
El investigador Roberto Busi, científico principal del DPIRD, explicó que los ensayos están permitiendo observar diferencias importantes entre las combinaciones de plantas utilizadas para alimentar al ganado.
En la estación experimental de Katanning, situada en una región de precipitaciones medias, una mezcla basada en alfalfa destacó por su comportamiento productivo durante las primeras evaluaciones.
También mostraron resultados favorables algunas asociaciones de gramíneas con leguminosas, entre ellas combinaciones de agropiro alto, pasto veldt, serradela y trébol subterráneo.
Otras mezclas prometedoras incorporaron alfalfa junto con especies como dáctilo mediterráneo, achicoria y tedera, plantas con características agronómicas diferentes que pueden contribuir a distribuir la producción de forraje a lo largo de las estaciones.
Sin embargo, una de las mezclas más complejas del experimento, integrada por 12 especies, registró un rendimiento inferior al de otras alternativas evaluadas.
Este comportamiento constituye una observación importante para los productores interesados en diversificar sus pasturas. La cantidad de especies no debe confundirse con la capacidad real de una mezcla para producir biomasa, mantenerse durante varios años y ofrecer alimento aprovechable por los animales.
La experiencia también recuerda la importancia de un adecuado manejo del pastoreo de la alfalfa, una leguminosa cuya productividad y persistencia dependen tanto de sus características vegetales como de la frecuencia e intensidad con que es aprovechada por el ganado.
Las pasturas perennes ganan terreno en Manjimup
Los investigadores encontraron una evolución diferente en Manjimup, donde las condiciones de precipitación son más abundantes que en Katanning.
Durante el primer año de evaluación, las mezclas integradas principalmente por especies anuales mostraron un crecimiento más rápido. Sin embargo, durante el segundo año comenzaron a destacar combinaciones más diversas basadas en plantas perennes.
Entre las especies que contribuyeron a ese comportamiento figuraron la achicoria, el dáctilo, la alfalfa y el llantén forrajero.
Esta diferencia entre los primeros ciclos de crecimiento es relevante porque las necesidades de una explotación ganadera no se limitan a obtener una elevada cantidad de pasto inmediatamente después de la siembra.
Los productores también necesitan que las pasturas mantengan su capacidad de recuperación y continúen ofreciendo alimento durante períodos en los que las especies anuales pueden reducir su crecimiento.
La utilización de llantén forrajero en las pasturas destinadas al ganado lechero ya ha despertado interés por su comportamiento durante estaciones cálidas y secas. Su presencia en las mezclas australianas permite estudiar cómo interactúa con otras especies bajo condiciones productivas diferentes.
Los resultados iniciales de Manjimup sugieren que la composición de las pasturas debe evaluarse durante varios ciclos agrícolas y no únicamente a partir del crecimiento observado en su primer año.
Una posible relación entre el llantén y la presencia de malezas
Otro hallazgo del programa Pasture 365 está relacionado con la aparición de malezas dentro de las parcelas experimentales.
Durante la campaña de 2026, los investigadores observaron que algunos terrenos que contenían llantén forrajero parecían presentar una menor presencia de malezas a medida que avanzaba el tiempo.
Roberto Busi señaló que este comportamiento podría estar relacionado con la capacidad de la especie para regenerarse y persistir mediante el establecimiento de nuevas plantas a partir de semillas.
No obstante, los científicos consideran que esta observación requiere investigaciones adicionales antes de establecer una relación causal o formular recomendaciones definitivas para los productores.
La capacidad de una pastura para competir con plantas no deseadas depende de numerosos factores, entre ellos la densidad de establecimiento, la cobertura del suelo, el crecimiento estacional y la disponibilidad de recursos.
Por esta razón, la evaluación de las mezclas incluye el seguimiento de la composición botánica y de la evolución de las malezas, además de la producción de materia seca.
En los sistemas ganaderos, la persistencia de las especies también está relacionada con el manejo de los animales. Experiencias sobre pastoreo rotativo de alfalfa han mostrado la importancia de combinar períodos adecuados de aprovechamiento y descanso para conservar la productividad de las pasturas.
Ensayos en cinco localidades de Australia Occidental
El componente occidental del proyecto se desarrolla en cinco emplazamientos que representan diferentes condiciones productivas.
Dos de los principales centros experimentales son la Estación de Investigación de Katanning, ubicada en una zona de precipitaciones medias, y el Instituto de Investigación Hortícola de Manjimup, situado en un ambiente de mayor disponibilidad de lluvia.
El programa también incorpora parcelas demostrativas en establecimientos agrícolas de Warner Glen, cerca de Margaret River, Busselton y Boyup Brook.
En estos lugares se evalúan asociaciones de gramíneas, leguminosas anuales y perennes, y plantas herbáceas utilizadas como forraje.
Los investigadores analizan cómo responde cada combinación a las condiciones ambientales y cómo cambia su composición con el paso del tiempo.
Las evaluaciones incluyen producción de materia seca, crecimiento estacional, persistencia de las especies y evolución de las malezas.
El seguimiento prolongado permitirá determinar si las mezclas que inicialmente parecen más productivas mantienen sus ventajas durante los años siguientes.
Este aspecto resulta especialmente importante para las explotaciones ganaderas que necesitan planificar la alimentación de sus animales y evitar interrupciones prolongadas en el suministro de pasto.
La sequía obliga a revisar las estrategias de alimentación ganadera
La disponibilidad de forraje constituye uno de los factores que más condicionan la productividad de los sistemas ganaderos extensivos.
Cuando las precipitaciones disminuyen o se distribuyen de manera irregular, las pasturas pueden dejar de producir suficiente alimento durante determinadas estaciones. Esta situación obliga a utilizar reservas conservadas o adquirir suplementos, con consecuencias económicas para las explotaciones.
El proyecto australiano busca reducir esas interrupciones mediante la identificación de asociaciones vegetales que aprovechen diferentes períodos de crecimiento.
Las especies anuales pueden aportar una producción importante durante determinadas estaciones, mientras algunas plantas perennes tienen capacidad para continuar creciendo o recuperarse cuando cambian las condiciones ambientales.
Sin embargo, los resultados obtenidos hasta ahora muestran que esas ventajas dependen de la selección de especies y de su adaptación a cada localidad.
El problema de la disponibilidad estacional de alimento también se observa en otras regiones ganaderas. Durante 2026, por ejemplo, la escasez de forraje en explotaciones ganaderas de Bizkaia, en España, puso de manifiesto cómo las altas temperaturas y la falta de lluvia pueden comprometer las reservas destinadas a vacas y ovejas.
La investigación australiana no demuestra todavía que las mezclas estudiadas eliminen esas dificultades, pero proporciona datos experimentales para seleccionar alternativas adaptadas a diferentes condiciones climáticas.
Una investigación nacional con participación de productores
Pasture 365 es un proyecto dirigido por la Universidad Deakin y financiado mediante el Future Drought Fund del Gobierno australiano.
En Australia Occidental, las actividades son coordinadas por el DPIRD en colaboración con la Universidad de Australia Occidental.
La iniciativa incluye ensayos distribuidos por distintas regiones del sur de Australia, lo que permite comparar el comportamiento de las especies bajo condiciones climáticas y productivas diferentes.
Rebecca Lester, directora del Centro de Futuros Regionales y Rurales de la Universidad Deakin, destacó que la duración del programa permitirá estudiar cómo cambia la composición de las pasturas a lo largo del tiempo.
El seguimiento también busca proporcionar información más precisa sobre los beneficios económicos y productivos que podrían obtener los ganaderos mediante una mayor diversificación de sus sistemas forrajeros.
La participación de establecimientos comerciales resulta importante porque permite contrastar los resultados de las estaciones experimentales con las condiciones habituales de producción.
Además, las diferencias observadas entre Katanning y Manjimup muestran que una combinación de plantas adecuada para una región no necesariamente ofrece el mismo comportamiento en otra.
La elección de especies será decisiva para los ganaderos
Los resultados iniciales del programa plantean una cuestión práctica: la diversificación de las pasturas debe basarse en la complementariedad de las especies y no únicamente en aumentar su número.
Una mezcla sencilla puede resultar más conveniente cuando sus componentes presentan buen establecimiento, persistencia y capacidad de producir alimento en los momentos necesarios.
Por el contrario, incorporar numerosas especies sin considerar sus necesidades de agua, características de crecimiento o capacidad de competencia puede producir resultados inferiores a los esperados.
Los investigadores continuarán evaluando la producción de materia seca, la composición de las parcelas y la persistencia de las especies durante los próximos ciclos.
También profundizarán en las observaciones relacionadas con el comportamiento de las malezas y en las diferencias de productividad entre mezclas anuales y perennes.
Para los productores de carne, leche y ovinos, el valor de estos ensayos estará en disponer de recomendaciones basadas en resultados obtenidos durante varios años y en ambientes comparables con sus explotaciones.
La investigación todavía no ofrece una mezcla universal que garantice alimento durante todo el año. Su principal resultado hasta el momento es demostrar que la selección adecuada de las especies puede ser más importante que la cantidad de plantas incorporadas a una pastura.
Fuentes referenciales:
Gobierno de Australia Occidental — Resultados del proyecto Pasture 365, 30 de septiembre de 2026
South Australian Research and Development Institute — Investigación nacional Pasture 365
Departamento de Industrias Primarias y Desarrollo Regional — Programas de investigación ganadera


