Especialistas de la Universidad de Maryland detectaron una fuerte presencia del barrenador Dectes en campos con plantas volcadas y recomiendan revisar los tallos antes de atribuir las pérdidas al clima o a la variedad
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
Campos de soja de Maryland, Estados Unidos, están registrando una elevada incidencia del barrenador del tallo Dectes (Dectes texanus), un insecto cuyas larvas perforan el interior de las plantas y pueden debilitarlas hasta provocar su vuelco antes de la cosecha. Especialistas de la Universidad de Maryland encontraron entre 60 % y 70 % de tallos afectados durante inspecciones recientes realizadas en parcelas con daños importantes.
Las observaciones fueron efectuadas en el Wye Research and Education Center y divulgadas el 2 de octubre de 2026 por la Extensión de la Universidad de Maryland. Los investigadores advierten que el acame o vuelco observado en un campo puede confundirse fácilmente con problemas de resistencia de las variedades o con daños causados por tormentas, por lo que recomiendan abrir y examinar los tallos para determinar la causa real.
La advertencia llega en plena etapa de cosecha y pone el foco sobre una plaga nativa de América del Norte que puede pasar inadvertida porque buena parte de su desarrollo ocurre dentro de la planta. La situación refuerza la importancia del monitoreo directo de los cultivos, principio que también sustenta los programas de manejo integrado de plagas en soja utilizados para decidir intervenciones a partir de la presencia real de insectos y del nivel de daño.
Las larvas perforan el tallo y debilitan la planta
Dectes texanus pertenece a la familia Cerambycidae. Los adultos son escarabajos alargados de color gris, con antenas finas que pueden superar la longitud del cuerpo. Sin embargo, la fase directamente asociada con el vuelco de la soja es la larvaria.
Después de introducirse en la planta, la larva excava galerías en la médula del tallo mientras desciende hacia su base. Durante este proceso consume tejido interno y deja residuos dentro de la cavidad. Cuando alcanza las partes inferiores puede formar un tapón de material y ceñir internamente el tallo, debilitándolo en un punto cercano al suelo.
Una planta aparentemente normal puede entonces quebrarse con mucha mayor facilidad por acción del viento o por su propio peso. El problema adquiere especial importancia cuando el cultivo se aproxima a la madurez, porque las plantas caídas pueden quedar fuera del alcance del cabezal de la cosechadora y generar pérdidas de grano.
El barrenador no es el único insecto capaz de producir síntomas inesperados en este cultivo. En Estados Unidos ya se han documentado otros problemas emergentes, como la presencia de cochinillas en campos de soja, un antecedente que también subraya la necesidad de examinar físicamente las plantas antes de atribuir síntomas a deficiencias nutricionales, enfermedades o factores ambientales.
Cómo reconocer la presencia del barrenador Dectes
Los especialistas de Maryland recomiendan revisar las parcelas con soja volcada y cortar longitudinalmente varios tallos. Una señal característica es encontrar galerías en la médula y, en algunos casos, la larva blanquecina dentro del tejido vegetal.
Otra evidencia puede aparecer cerca de la base del tallo, donde la larva prepara el lugar en el que permanece durante el invierno. El interior puede presentar un tapón formado por restos y excrementos, acompañado por el debilitamiento del tejido que posteriormente favorece la rotura.
La Universidad de Maryland señala que el insecto utiliza además plantas silvestres como ambrosías y cadillos. Esa capacidad para mantenerse en hospedantes alternativos tiene implicaciones para el manejo de los bordes de los campos y para la eficacia de la rotación de cultivos.
Identificar correctamente la causa del daño resulta especialmente importante durante la cosecha. En soja, otros trastornos también pueden modificar la apariencia de las plantas maduras; un ejemplo es el denominado síndrome del tallo verde en el momento de la recolección, que demuestra por qué la apariencia externa del cultivo no siempre permite diagnosticar correctamente el problema.
Los insecticidas no son la solución recomendada
La recomendación técnica de los especialistas es particularmente relevante: las aplicaciones de insecticidas dirigidas específicamente contra el barrenador Dectes no se consideran una estrategia eficaz ni económicamente recomendable.
La razón está relacionada con el ciclo del insecto. Una vez que la larva penetra en el tallo queda protegida dentro del tejido vegetal, lo que dificulta que una aplicación foliar pueda alcanzarla. Investigaciones realizadas previamente en la región y trabajos recientes desarrollados en Dakota del Sur han encontrado que los tratamientos insecticidas dirigidos contra esta plaga rara vez reducen suficientemente la infestación o generan mejoras de rendimiento que justifiquen la aplicación.
Este comportamiento coincide con uno de los principios del manejo integrado: la presencia de una plaga no significa automáticamente que una pulverización sea la respuesta adecuada. Experiencias en soja han demostrado que el monitoreo y los umbrales de intervención pueden reducir tratamientos innecesarios, aunque las decisiones concretas deben adaptarse a cada especie y situación productiva.
Cosechar primero los campos afectados puede reducir pérdidas
En parcelas donde se confirma una infestación importante, una de las principales medidas recomendadas es adelantar la cosecha. Las plantas dañadas permanecen cada vez más expuestas al vuelco conforme avanzan hacia la madurez, especialmente si posteriormente se producen vientos fuertes.
Priorizar esos campos puede permitir recoger el cultivo mientras una mayor proporción de plantas todavía permanece erguida. Una vez que los tallos se quiebran y quedan próximos al suelo, la recuperación mediante la cosechadora se vuelve considerablemente más difícil.
Los especialistas también aconsejan controlar adecuadamente la ambrosía dentro de los campos y en sus bordes, ya que estas plantas funcionan como hospedantes del insecto. Reducir esos reservorios ayuda además a preservar la utilidad de la rotación como herramienta de manejo.
Las condiciones de cosecha pueden añadir otros factores de riesgo. En el Medio Oeste estadounidense, las lluvias recientes ya han complicado la recolección de maíz y soja en algunas zonas, mostrando cómo el retraso de las labores puede incrementar la exposición de cultivos maduros a problemas de vuelco, deterioro y pérdidas en campo.
Un problema que exige diagnóstico antes de la próxima campaña
La incidencia de 60 % a 70 % encontrada en los tallos examinados en el Wye Research and Education Center no debe interpretarse como una estimación de todos los campos de soja de Maryland. Corresponde a parcelas concretas inspeccionadas por los especialistas después de observar un nivel considerable de vuelco.
Sin embargo, el hallazgo constituye una señal para productores y asesores agrícolas de la región. Determinar si el barrenador está presente permite diferenciar sus daños de los provocados por tormentas, enfermedades, características varietales u otros problemas y utilizar esa información para planificar el manejo de las campañas siguientes.
La Universidad de Maryland recomienda por ello que los agricultores no se limiten a observar las plantas caídas desde el exterior. Abrir tallos, buscar galerías, localizar posibles larvas y comprobar la presencia del característico tapón interno permite confirmar si Dectes texanus está participando en las pérdidas.
Fuentes referenciales:
University of Maryland Extension
University of Maryland Extension – Dectes Stem Borer Management in Soybeans


