Especialistas de la Universidad de Illinois reportan suelos húmedos, retrasos en las labores y problemas localizados de pudrición y vuelco del maíz al comenzar la cosecha de 2026
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
Las lluvias de finales de septiembre están condicionando el inicio de la cosecha de maíz y soja en varias zonas de Illinois, Estados Unidos, donde especialistas agrícolas reportan desde suelos moderadamente húmedos hasta terrenos todavía demasiado blandos para el tránsito seguro de maquinaria. El escenario coincide con la llegada de numerosos lotes a la madurez y obliga a los productores a equilibrar la necesidad de cosechar con el riesgo de entrar prematuramente a los campos.
La actualización de cultivos publicada el 25 de septiembre por Illinois Extension, de la Universidad de Illinois, muestra diferencias importantes entre condados. En el norte del estado, las precipitaciones y las temperaturas más frescas han ralentizado el secado del maíz y la soja, mientras que en otras áreas la recolección había comenzado de forma esporádica antes de ser interrumpida por la lluvia.
La situación prolonga un año marcado por episodios de exceso de agua en partes del cinturón agrícola. En agosto, inundaciones afectaron campos de maíz y soja en varios estados del Medio Oeste, incluido Illinois, y redujeron las jornadas disponibles para realizar labores agrícolas.
Suelos húmedos retrasan la entrada de maquinaria
En el condado de DeKalb, el especialista en agronomía comercial Steve Brand describió condiciones moderadamente húmedas, con sectores saturados y presencia potencial de agua estancada en áreas bajas. El maíz y la soja continúan perdiendo humedad, pero el proceso se ha ralentizado debido a las lluvias y al tiempo más fresco.
En Vermilion, las precipitaciones también detuvieron temporalmente las labores. Las observaciones realizadas durante la semana indicaron que algunos suelos permanecían demasiado húmedos para soportar el tránsito de equipos sin riesgo de producir huellas profundas y compactación. La llegada de condiciones más secas permitió que parte de la actividad comenzara a recuperarse.
La precaución resulta agronómicamente relevante porque trabajar un terreno excesivamente húmedo con equipos pesados puede deteriorar su estructura. La compactación puede limitar el crecimiento de las raíces del maíz, reducir la infiltración de agua y dificultar la aireación del perfil, efectos que pueden prolongarse más allá de la cosecha actual.
El maíz está maduro, pero aparecen problemas de calidad
Gran parte de los campos de maíz observados en Vermilion ya había alcanzado la capa negra, señal de madurez fisiológica del grano. En Grundy, los lotes visitados también se encontraban mayoritariamente en esa fase, aunque la humedad del grano presentaba una variación considerable entre campos.
La humedad es uno de los factores que determinan cuándo resulta conveniente iniciar la recolección y cuánto secado posterior necesitará el grano. La velocidad con la que el maíz pierde agua depende de las características del cultivo y de las condiciones ambientales, un aspecto relacionado con la transferencia de humedad del maíz antes de la cosecha.
Los especialistas también detectaron problemas que podrían modificar el orden en que los agricultores decidan entrar a los lotes. En Grundy se observaron plantas inclinadas y maíz volcado por el viento, mientras que en los condados de DeWitt, Macon y Piatt aparecieron problemas de calidad del tallo en campos sembrados durante mayo.
En el norte de Illinois, Brand señaló una incidencia de pudrición de mazorca superior a la habitual en los campos que ha recorrido. En Vermilion también se encontraron pudriciones de tallo y de mazorca en determinadas áreas, incluida presencia moderada de estas últimas en algunos lotes. Las observaciones son locales y no implican que el problema tenga la misma intensidad en todo Illinois.
La soja avanza hacia la madurez con diferencias entre campos
La soja presenta una situación igualmente variable. Algunos campos ya alcanzaron la madurez completa y los cultivos de ciclo temprano comenzaron a cosecharse, mientras otros todavía conservan hojas y tallos verdes. Las lluvias recientes también añadieron tiempo al proceso de secado antes de que pueda generalizarse la entrada de cosechadoras.
En Grundy, buena parte de los lotes observados se encontraba alrededor de R7, etapa de inicio de madurez. Los especialistas recordaron que la madurez completa o R8 se alcanza cuando aproximadamente el 95 % de las vainas ha adquirido su color maduro.
Estas condiciones locales añaden una nueva variable a una campaña en la que el maíz y la soja estadounidenses ya habían mostrado señales contrapuestas entre avance fenológico y condición agronómica. Durante agosto, los datos nacionales reflejaban que los cultivos avanzaban mientras disminuía la proporción de maíz calificada como buena o excelente.
Octubre concentrará buena parte de las labores
La Universidad de Illinois prevé que la actividad aumente considerablemente una vez que los campos recuperen condiciones adecuadas. En DeKalb, las primeras cosechas generalizadas de maíz se esperaban conforme avanzara el secado; en Grundy, la recolección debería ganar escala cuando el terreno permita nuevamente el tránsito de equipos.
El retraso de algunos días no determina por sí mismo una pérdida de rendimiento. Sin embargo, los agricultores deberán vigilar simultáneamente la humedad del grano, la resistencia de tallos, el vuelco de plantas, las pudriciones y la capacidad del suelo para soportar maquinaria. Los lotes con deterioro estructural del maíz pueden adquirir prioridad de cosecha para reducir el riesgo de que nuevas lluvias o vientos incrementen las pérdidas antes de la recolección.
El reporte de Illinois Extension muestra así una cosecha que comienza de forma desigual: algunos campos ya están listos, otros necesitan más tiempo de secado y las condiciones del suelo continúan definiendo cuándo resulta posible trabajar sin generar daños adicionales.
Fuente referencial:
Illinois Extension – Universidad de Illinois


