Agricultura

Brasil identifica siete variedades de avena que protegen viñedos

Publicado el 09/10/2026 ·

Investigadores de Embrapa seleccionaron materiales de avena negra tolerantes al exceso de cobre en suelos vitícolas de Rio Grande do Sul. Los ensayos también muestran grandes diferencias en la infiltración de agua entre terrenos cubiertos y superficies desnudas.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz

Investigadores de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) identificaron siete materiales de avena negra con características prometedoras para proteger los suelos de los viñedos de la Serra Gaúcha, en el estado de Rio Grande do Sul, Brasil. Los resultados, divulgados el 6 de octubre de 2026, apuntan a una alternativa de manejo agrícola capaz de combinar la conservación del terreno con una mayor tolerancia a las concentraciones elevadas de cobre que pueden acumularse después de años de tratamientos fitosanitarios.

La investigación reúne trabajos de Embrapa Trigo y Embrapa Uva e Vinho, con la colaboración de productores y organizaciones vitivinícolas de la región. El objetivo es encontrar plantas de cobertura que puedan establecerse entre las vides y sobre el suelo situado bajo ellas, especialmente en terrenos inclinados donde las lluvias favorecen la erosión.

Los investigadores seleccionaron tres cultivares comerciales y cuatro materiales experimentales que mostraron capacidad para producir biomasa en condiciones de exceso de cobre. También observaron que este metal se acumulaba principalmente en las raíces de la avena negra, con una transferencia relativamente reducida hacia las partes aéreas.

El hallazgo no significa que las plantas eliminen la contaminación del suelo. Su importancia reside en la posibilidad de mantener una cobertura vegetal funcional en terrenos donde el exceso de cobre puede dificultar el crecimiento de otras especies.

Los viñedos de la Serra Gaúcha enfrentan un problema de erosión

La Serra Gaúcha constituye una de las principales regiones vitivinícolas de Brasil. Sus condiciones geográficas incluyen laderas, suelos relativamente poco profundos y pendientes que, en determinadas áreas productivas, pueden alcanzar el 30 %.

Estas características hacen que la conservación del suelo sea una cuestión fundamental para los productores de uva.

Cuando la superficie permanece desnuda, el impacto de las gotas de lluvia y la circulación del agua favorecen el desprendimiento y transporte de partículas.

El problema puede intensificarse durante precipitaciones abundantes, cuando el agua que no logra infiltrarse se desplaza ladera abajo.

Ese escurrimiento superficial no solo transporta suelo. También puede arrastrar fertilizantes y residuos de productos utilizados en el manejo agrícola.

Marcelo Klein, ingeniero agrónomo de Embrapa Trigo, explicó que mantener una cobertura vegetal resulta decisivo para reducir las pérdidas de tierra y agua en estas explotaciones.

La importancia de esta práctica también ha sido documentada en investigaciones sobre los beneficios de las cubiertas vegetales en viñedos, donde la reducción de la erosión constituye uno de los resultados más relevantes del manejo del suelo.

En los terrenos inclinados, conservar la capa superficial es especialmente importante porque allí se concentra una parte significativa de la materia orgánica y de la actividad biológica que sostiene el desarrollo de los cultivos.

La infiltración de agua pasó de 17 a 140 milímetros por hora

Uno de los resultados más llamativos divulgados por Embrapa procede de un experimento realizado en la región de Bento Gonçalves.

Los investigadores compararon la infiltración de agua en superficies con cobertura vegetal y en terrenos que permanecían descubiertos.

En el área protegida por vegetación, la tasa de infiltración alcanzó 140 milímetros por hora.

En cambio, la superficie sin cobertura registró una infiltración de apenas 17 milímetros por hora.

La diferencia muestra que, bajo las condiciones particulares del ensayo, el terreno cubierto permitió la entrada de agua a una velocidad considerablemente mayor.

Una mejor infiltración puede contribuir a reducir el volumen de agua que circula por la superficie y, con ello, disminuir el transporte de partículas del suelo.

Sin embargo, estos valores corresponden a un experimento específico y no deben interpretarse como tasas universales para todos los viñedos.

La infiltración depende de factores como la textura, la estructura, la compactación, la humedad previa y las características de la cobertura vegetal.

Otro seguimiento realizado durante doce años en una superficie inclinada sin cobertura registró una pérdida aproximada de 20 centímetros de suelo.

Este dato ilustra la gravedad que puede alcanzar la erosión cuando el terreno permanece expuesto durante períodos prolongados.

La protección del suelo también ha sido estudiada en investigaciones sobre la capacidad de los cultivos de cobertura para reducir las pérdidas de carbono asociadas a la erosión.

El cobre acumulado dificulta el manejo de los suelos vitícolas

Además de la erosión, los investigadores brasileños examinan otro problema que puede afectar a los viñedos: la acumulación de cobre.

Este elemento se encuentra presente en diferentes productos fitosanitarios utilizados para controlar enfermedades de las plantas.

En determinadas condiciones, las aplicaciones repetidas de fungicidas a base de cobre pueden contribuir a incrementar su concentración en el suelo.

El cobre es un micronutriente necesario para el funcionamiento de las plantas, pero las concentraciones excesivas pueden resultar perjudiciales.

Cuando su disponibilidad supera determinados niveles, puede afectar el crecimiento de las raíces y alterar procesos fisiológicos importantes.

En los viñedos, esta situación plantea dificultades tanto para las vides como para las especies utilizadas como cobertura.

Una planta destinada a proteger el terreno necesita establecer raíces y desarrollar suficiente biomasa para mantener la superficie cubierta.

Si el exceso de cobre limita ese crecimiento, la cobertura pierde eficacia precisamente en los lugares donde puede ser más necesaria.

Por esta razón, los equipos de Embrapa buscan variedades capaces de mantener un desarrollo adecuado en suelos que presentan concentraciones elevadas del metal.

Siete materiales de avena negra mostraron resultados prometedores

El estudio denominado «Evaluación y selección de cultivares de avena negra para cultivos en suelos contaminados por cobre» permitió identificar siete materiales con características favorables.

Entre ellos se encuentran tres cultivares: BRS Pampeana, BRS Madrugada y BRS Centauro.

Los otros cuatro corresponden a las selecciones experimentales PFA201701, PFA201702, PFA201801 y PFA201803.

Los investigadores evaluaron su capacidad para producir biomasa y tolerar condiciones de exceso de cobre.

La selección resulta importante porque no todas las variedades de una misma especie presentan idéntico comportamiento frente a las condiciones químicas del suelo.

Algunos materiales pueden desarrollar raíces más vigorosas o mantener mejor su crecimiento cuando están expuestos a concentraciones elevadas de determinados elementos.

Jane Machado, investigadora de Embrapa Trigo, explicó que ya se identificaron cultivares con posibilidades de utilización bajo las vides, aunque continúa la evaluación de nuevas líneas con potencial para desarrollar sistemas radiculares más adecuados en terrenos con acumulación de cobre.

La investigación, por tanto, no se limita a recomendar una especie vegetal. Busca identificar materiales concretos que respondan mejor a las condiciones de los viñedos de la región.

Las raíces de la avena negra retienen buena parte del cobre

Uno de los comportamientos observados durante los ensayos fue la acumulación predominante del cobre en el sistema radicular de las plantas.

Los investigadores comprobaron que la transferencia del metal desde las raíces hacia los órganos aéreos era relativamente reducida.

Este comportamiento resulta relevante porque puede contribuir a limitar la circulación del cobre dentro de la planta y favorecer el mantenimiento de la cobertura vegetal.

También apunta a una posible función de inmovilización del metal en el sistema formado por el suelo y las raíces.

Sin embargo, es necesario distinguir este proceso de la descontaminación.

La retención del cobre en las raíces no demuestra que el metal desaparezca del terreno ni que se reduzca su concentración total.

Los investigadores de Embrapa advierten expresamente que todavía se necesitan estudios complementarios y que el trabajo no ha demostrado la descontaminación del suelo.

Por ello, los materiales seleccionados deben considerarse herramientas potenciales para el manejo de suelos con elevada disponibilidad de cobre, no soluciones capaces de eliminar por completo ese problema.

La principal utilidad agronómica podría encontrarse en mantener plantas de cobertura donde otras especies tienen dificultades para desarrollarse.

La avena negra podría sustituir al raigrás en determinados viñedos

En la Serra Gaúcha, una de las gramíneas tradicionalmente utilizadas para proteger el suelo bajo las vides es el raigrás, conocido en Brasil como azevém.

Sin embargo, el incremento de poblaciones resistentes a herbicidas ha complicado su manejo en determinadas explotaciones.

La presencia de plantas resistentes puede dificultar el control de la vegetación y aumentar los costos de las labores agrícolas.

Ante esta situación, Embrapa está evaluando especies alternativas que permitan mantener la protección del terreno sin depender exclusivamente de la gramínea utilizada tradicionalmente.

La avena negra destaca por su capacidad para producir una cantidad importante de materia vegetal y por la posibilidad de establecerse durante períodos de mayor precipitación.

Jane Machado señaló que el costo de la semilla es relativamente bajo y que su manejo puede resultar sencillo en las condiciones estudiadas.

Estas características son importantes para los productores, ya que una práctica de conservación necesita ser técnicamente eficaz y económicamente viable.

No obstante, la sustitución del raigrás por avena negra debe evaluarse considerando las condiciones de cada parcela, la disponibilidad de semillas y el manejo de la vegetación existente.

La experiencia con otras especies demuestra que los cultivos de cobertura pueden ayudar a controlar malezas y proteger la superficie agrícola, pero también requieren una planificación adecuada para evitar problemas de competencia o producción de semillas no deseadas.

La cobertura vegetal puede proteger el terreno durante las lluvias

La avena negra pertenece al grupo de las gramíneas que pueden utilizarse como cultivos de cobertura.

Su función en los viñedos estudiados no consiste principalmente en producir grano comercial, sino en desarrollar vegetación capaz de proteger el suelo.

Las hojas y los tallos reducen la exposición directa de la superficie al impacto de la lluvia.

Al mismo tiempo, las raíces contribuyen a mantener la estructura del terreno y pueden favorecer la formación de espacios por los que circula el agua.

Cuando la vegetación se maneja adecuadamente, los residuos vegetales también pueden permanecer sobre el suelo y prolongar parte de esa protección.

Embrapa destaca que las coberturas vegetales pueden contribuir a mejorar la estructura del suelo, favorecer la actividad biológica y reducir la evaporación.

Estos beneficios dependen del desarrollo efectivo de las plantas y de su adaptación a las condiciones locales.

La producción de suficiente biomasa constituye, por tanto, uno de los criterios fundamentales utilizados para seleccionar los materiales de avena negra.

La investigación también interesa a la renovación de viñedos

Los resultados pueden tener especial importancia en parcelas destinadas a establecer nuevas plantaciones de vid o renovar viñedos existentes.

Durante estas etapas, las plantas jóvenes necesitan desarrollar raíces en un suelo que ofrezca condiciones adecuadas para su crecimiento.

Cuando existe una elevada disponibilidad de cobre, el establecimiento inicial puede verse comprometido.

Una cubierta vegetal tolerante al metal podría formar parte de una estrategia de manejo destinada a reducir determinados efectos negativos del exceso de cobre y mantener protegido el terreno.

Sin embargo, Embrapa no presenta la avena negra como un tratamiento capaz de corregir por sí solo todas las limitaciones químicas de estos suelos.

La decisión de utilizar una cobertura debe considerar los análisis del terreno, las características de la plantación y las recomendaciones agronómicas correspondientes.

También es importante evitar que las plantas de cobertura compitan excesivamente con las vides por agua y nutrientes, especialmente durante períodos de menor disponibilidad hídrica.

La elección del momento de siembra y del manejo de la vegetación resulta esencial para aprovechar sus beneficios sin perjudicar el cultivo principal.

Productores y cooperativas participan en las pruebas de campo

Además de los experimentos realizados en condiciones controladas, los equipos de Embrapa están evaluando plantas de cobertura en propiedades vitícolas de la Serra Gaúcha.

El objetivo es comprobar su comportamiento bajo las condiciones reales de producción que enfrentan los agricultores.

En estas actividades participan productores vinculados con las cooperativas São João, Nova Aliança y Aurora.

Las pruebas incluyen la evaluación de gramíneas como la avena y el trigo, consideradas posibles alternativas para proteger los suelos de los viñedos.

La colaboración permite observar el establecimiento de los cultivos, su desarrollo y las dificultades prácticas que pueden aparecer durante las labores agrícolas.

Este componente resulta importante porque los resultados obtenidos en condiciones experimentales no siempre se reproducen exactamente en explotaciones comerciales.

Las diferencias de pendiente, suelo, historial de tratamientos y manejo pueden influir en el comportamiento de cada variedad.

Las actividades forman parte de la Plataforma Colaborativa Recupera Rural RS, que reúne iniciativas orientadas a recuperar y fortalecer los sistemas productivos de Rio Grande do Sul frente a acontecimientos climáticos adversos.

El manejo del suelo combina conservación y productividad agrícola

La selección de avena negra tolerante al cobre introduce una posibilidad adicional para los productores que necesitan mantener cubiertas vegetales en terrenos con limitaciones químicas.

Su interés radica en que aborda simultáneamente dos problemas agrícolas: la erosión de las laderas y las dificultades de establecimiento de vegetación en suelos con acumulación de cobre.

La conservación del terreno es especialmente relevante en plantaciones permanentes como los viñedos, donde la pérdida de suelo puede afectar la capacidad productiva durante muchos años.

En otros sistemas agrícolas, los cultivos intercalados en olivares también han demostrado beneficios para reducir la erosión y conservar el carbono del suelo.

Estas experiencias muestran que mantener vegetación entre cultivos permanentes puede formar parte de estrategias de conservación adaptadas a diferentes condiciones productivas.

Sin embargo, la selección de especies y variedades debe responder a las características particulares de cada explotación.

En la Serra Gaúcha, el exceso de cobre constituye un factor adicional que hace necesaria una evaluación específica de los materiales utilizados.

Los ensayos continuarán para comprobar el comportamiento de las variedades

La investigación de Embrapa ha permitido identificar siete materiales de avena negra con potencial para establecer coberturas en suelos vitícolas afectados por concentraciones elevadas de cobre.

Los resultados también muestran que el metal tiende a concentrarse principalmente en las raíces de estas plantas, un comportamiento que puede contribuir a limitar su desplazamiento hacia los tejidos aéreos.

Los investigadores continuarán evaluando nuevas líneas y materiales con características favorables de crecimiento radicular.

Las pruebas en propiedades rurales permitirán ampliar la información sobre su adaptación a diferentes condiciones de producción.

Por ahora, el principal resultado verificable es la identificación de alternativas vegetales capaces de tolerar condiciones que dificultan el establecimiento de otras coberturas.

La investigación no demuestra una eliminación efectiva del cobre ni establece que todos los materiales seleccionados deban utilizarse indistintamente en cualquier viñedo.

Para los viticultores brasileños, el avance ofrece nuevas opciones de manejo que podrían ayudar a conservar el suelo, reducir su exposición a las lluvias y mantener una cobertura vegetal en terrenos donde la acumulación de cobre representa una dificultad agronómica.

Fuente referencial:
Embrapa Trigo y Embrapa Uva e Vinho: Investigación sobre selección de cultivares de avena negra para recuperación de suelos en la Serra Gaúcha, 6 de octubre de 2026