Una normativa publicada el 23 de octubre incorpora el cultivo irrigado al sistema nacional de zonificación de riesgo climático, con criterios para planificar las siembras y acceder al crédito y al seguro agrícola.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Brasil incorporó el cultivo de tomate destinado al procesamiento industrial irrigado a su Programa Nacional de Zonificación Agrícola de Riesgo Climático (Zarc). La decisión fue oficializada el 23 de octubre de 2026 mediante la Ordenanza número 378, publicada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería en el Diario Oficial de la Unión.
La medida introduce referencias específicas sobre los periodos de siembra más adecuados para este cultivo en diferentes municipios brasileños. También establece categorías de riesgo que permitirán orientar las decisiones de los agricultores, las entidades financieras y las aseguradoras.
La novedad tiene consecuencias prácticas para una actividad que abastece a la industria de concentrados, salsas, pulpas y otros derivados del tomate. Los productores que deseen acceder a determinados instrumentos oficiales de crédito y protección agrícola deberán considerar los calendarios establecidos por la zonificación.
El estudio fue desarrollado con participación de la red de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), representantes de la agroindustria, instituciones de enseñanza e investigación y organizaciones vinculadas con la producción agrícola.
La publicación de la nueva normativa constituye el acontecimiento central. No se trata de un descubrimiento científico reciente sobre la fisiología del tomate, sino de la incorporación oficial de una actividad productiva a un sistema de evaluación y gestión de riesgos agrícolas.
El tomate industrial representa el 40 % de la producción brasileña
Según los datos divulgados por el Ministerio de Agricultura y Ganadería, aproximadamente el 40 % de la producción brasileña de tomate se destina al procesamiento industrial, mientras que el 60 % restante corresponde al mercado de consumo fresco.
Durante 2025, la producción nacional destinada a la industria alcanzó 1,88 millones de toneladas.
El cultivo industrial presenta características diferentes de las explotaciones orientadas al tomate de mesa. La producción suele organizarse mediante grandes superficies irrigadas, variedades adaptadas al procesamiento y sistemas de recolección mecanizada.
Esta relativa uniformidad permitió desarrollar una zonificación específica para el segmento industrial, mientras que los cultivos destinados al consumo fresco mantienen una diversidad de sistemas productivos que dificulta aplicarles los mismos criterios.
El ministerio aclaró que el tomate de mesa continuará sometido a las disposiciones del Manual de Crédito Rural correspondientes a los cultivos que todavía no disponen de una zonificación agrícola publicada.
La diferenciación resulta importante porque las exigencias de la industria no se limitan al volumen cosechado. Los frutos también deben presentar características adecuadas de firmeza, maduración, sanidad y concentración de sólidos solubles.
Goiás concentra el 65 % del tomate destinado a la industria
La producción brasileña de tomate industrial se concentra principalmente en la región del Cerrado, donde determinadas condiciones climáticas favorecen el establecimiento de cultivos irrigados durante la estación seca.
El estado de Goiás representa aproximadamente el 65 % de la producción nacional destinada al procesamiento.
Minas Gerais participa con el 17 %, São Paulo con el 16 % y Pernambuco con el 2 %, según la distribución presentada por el Ministerio de Agricultura.
En las principales regiones productoras, las siembras suelen realizarse entre febrero y mediados de abril, aprovechando condiciones relativamente secas que permiten manejar el suministro de agua mediante sistemas de irrigación.
Sin embargo, el nuevo Zarc no establece un calendario único para todo Brasil. Las fechas recomendadas dependen de la ubicación, las características del suelo y la duración del ciclo productivo.
Esta diferenciación es fundamental porque dos explotaciones situadas en municipios distintos pueden enfrentar niveles de riesgo diferentes aun cuando utilicen el mismo cultivo.
El nuevo sistema clasifica tres niveles de riesgo agrícola
La zonificación establece categorías de riesgo del 20 %, 30 % y 40 % de probabilidad de pérdidas productivas asociadas con las condiciones consideradas en el estudio.
Las recomendaciones se organizan por municipio, tipo de suelo, ciclo de cultivo y periodos de diez días, conocidos técnicamente como decendios.
El trabajo distingue dos grupos de variedades según la duración del ciclo: aquellas que completan su desarrollo en 120 días o menos y las que requieren 121 días o más.
La metodología combina información climática, características agronómicas y propiedades de los suelos para identificar los periodos de plantación con menor exposición a determinados riesgos.
La nueva herramienta permite incorporar la variabilidad del clima a la planificación agrícola sin asumir que todos los agricultores enfrentarán idénticas condiciones.
La necesidad de evaluar varios factores ambientales está relacionada con los efectos que pueden producir las combinaciones de calor, sequía y otros factores de estrés sobre la productividad del tomate.
Ese antecedente científico aborda procesos fisiológicos distintos del nuevo Zarc brasileño, pero ayuda a comprender por qué las condiciones ambientales pueden afectar el desempeño de las plantas de maneras diferentes.
Las temperaturas extremas condicionan la floración y la cosecha
Los investigadores responsables del estudio identificaron las temperaturas extremas como uno de los factores importantes para la producción de tomate industrial.
El cultivo presenta condiciones favorables de desarrollo cuando las temperaturas se mantienen aproximadamente entre 20 y 27 grados Celsius, aunque las respuestas dependen de la etapa de crecimiento.
Durante la floración, temperaturas máximas superiores a 35 grados pueden perjudicar la viabilidad del polen, reducir el establecimiento de los frutos y comprometer el rendimiento.
El frío también representa un riesgo. El estudio considera que temperaturas mínimas inferiores a 3 grados y determinados periodos con temperaturas medias por debajo de 19 grados pueden afectar el desarrollo del cultivo.
Estos valores no deben interpretarse como límites absolutos aplicables de manera idéntica a todas las variedades y explotaciones. Forman parte de los parámetros utilizados en la evaluación agroclimática oficial.
Los responsables del trabajo también analizaron las consecuencias del exceso de precipitaciones.
Las lluvias acumuladas superiores a 240 milímetros durante los primeros 40 días del ciclo pueden comprometer el establecimiento de las plantas.
En las etapas de maduración y recolección, precipitaciones acumuladas superiores a 90 milímetros pueden provocar daños importantes en la calidad del fruto y reducir su aprovechamiento industrial.
El riego no elimina todos los riesgos de producción
Una particularidad de la nueva zonificación es que está dirigida específicamente al tomate industrial cultivado con irrigación.
El investigador Marcos Braga, de Embrapa Hortaliças, explicó que disponer de agua mediante sistemas de riego no elimina los efectos de las temperaturas extremas, las lluvias excesivas ni las limitaciones relacionadas con el suelo o las variedades.
En las explotaciones industriales brasileñas predomina el riego por aspersión mecanizada, especialmente mediante pivotes centrales.
Estos sistemas permiten aportar agua durante los periodos secos, pero no ofrecen protección frente a todos los fenómenos meteorológicos.
El manejo de la humedad sigue siendo relevante para la calidad del tomate. Las variaciones bruscas en la disponibilidad de agua pueden afectar el desarrollo de los frutos, como ocurre con los problemas de agrietamiento asociados con riegos irregulares.
Ese problema, documentado principalmente en el manejo de tomateras de huerto, no debe confundirse con los criterios específicos de pérdida utilizados por el Zarc industrial.
El nuevo sistema considera los riesgos climáticos bajo la premisa de que el agricultor aplica prácticas de manejo apropiadas para las condiciones locales.
Por ello, las pérdidas provocadas por un manejo deficiente o por problemas fitosanitarios no controlados quedan fuera de los riesgos que pretende representar el estudio.
La prevención de enfermedades también influye en las fechas de siembra
El tomate es susceptible a enfermedades provocadas por hongos, bacterias y virus, que pueden afectar tanto la productividad como la calidad de la materia prima.
En Goiás, principal estado productor, el estudio incorporó el periodo oficial de vacío sanitario para mantener la coherencia entre las recomendaciones de siembra y las disposiciones destinadas a prevenir y controlar problemas fitosanitarios.
El vacío sanitario establece restricciones temporales al mantenimiento de determinados cultivos o plantas hospedantes, según las normas aplicables, con el propósito de reducir la continuidad de plagas y enfermedades.
La inclusión de este requisito evita que una recomendación agroclimática resulte incompatible con las obligaciones sanitarias vigentes en la principal región productora.
La humedad persistente constituye otro factor de interés. En determinadas condiciones, la condensación y la ventilación insuficiente favorecen enfermedades del tomate, aunque los riesgos específicos dependen del patógeno y del sistema productivo.
La nueva zonificación no sustituye la vigilancia fitosanitaria ni las recomendaciones técnicas para el control de enfermedades.
Las fechas recomendadas tendrán efectos sobre el crédito y el seguro
Una de las principales consecuencias de la nueva normativa está relacionada con el acceso a instrumentos oficiales de protección financiera.
El Ministerio de Agricultura indicó que los productores de tomate industrial irrigado deberán observar los periodos de plantación establecidos por el Zarc cuando busquen acceder a los mecanismos correspondientes del Programa de Garantía de la Actividad Agropecuaria (Proagro), el Programa de Subvención al Seguro Rural (PSR) y el crédito rural.
El cumplimiento de las fechas constituye un criterio de elegibilidad dentro de esos instrumentos, pero no significa que el financiamiento o la cobertura aseguradora se concedan automáticamente.
Las operaciones continúan sujetas a las demás condiciones y requisitos aplicables.
Para los productores, disponer de un calendario oficial puede facilitar la planificación de inversiones, la contratación de servicios y la organización de las labores agrícolas.
Para las instituciones financieras y aseguradoras, la zonificación aporta información técnica sobre la exposición al riesgo climático en diferentes municipios.
La medida también puede contribuir a una evaluación más diferenciada de las explotaciones, especialmente en regiones donde las condiciones meteorológicas varían considerablemente durante el ciclo productivo.
Los agricultores podrán consultar los calendarios oficiales
Los resultados del nuevo Zarc están disponibles mediante las ordenanzas oficiales correspondientes a los estados brasileños, el Panel de Indicadores de Zonificación Agrícola de Riesgo Climático y la aplicación Zarc Plantio Certo.
Estas herramientas permiten consultar los periodos recomendados de siembra de acuerdo con la ubicación y las características productivas consideradas por el estudio.
La publicación de la Ordenanza número 378 representa un cambio normativo concreto para el tomate industrial irrigado, pero no implica que las pérdidas agrícolas hayan disminuido desde su entrada en vigor.
La reducción efectiva de riesgos dependerá de la aplicación de las recomendaciones, de las condiciones meteorológicas de cada campaña y del manejo realizado por los productores.
El avance más inmediato es que una actividad que produjo 1,88 millones de toneladas de materia prima industrial en 2025 dispone ahora de criterios oficiales específicos para relacionar las fechas de siembra con los riesgos climáticos y las condiciones de acceso a determinados instrumentos financieros.
Fuentes referenciales:
Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil — Incorporación del tomate industrial al Zarc, 23 de octubre de 2026
Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil — Documentación técnica del tomate industrial


