Agricultura

Canadá impulsa un fertilizante biodegradable contra los microplásticos

Publicado el 27/09/2026 · REDACCION

Una inversión federal de casi 1,98 millones de dólares canadienses apoyará el desarrollo de un recubrimiento de almidón para liberar nitrógeno de manera más eficiente y reducir residuos plásticos en el suelo


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.

Canadá financiará el desarrollo de una nueva tecnología para fertilizantes nitrogenados de liberación controlada que sustituye los recubrimientos convencionales asociados con microplásticos por una capa biodegradable elaborada a partir de excedentes de almidón. El Gobierno federal anunció el 16 de septiembre de 2026 una inversión de hasta 1.976.150 dólares canadienses para Lucent BioSciences Inc., empresa con sede en Burnaby, Columbia Británica, con el objetivo de avanzar en una alternativa que permita mejorar el aprovechamiento del nitrógeno y reducir pérdidas hacia el ambiente.

La tecnología busca resolver simultáneamente dos problemas vinculados con la fertilización moderna: sincronizar mejor la disponibilidad de nitrógeno con las necesidades de los cultivos y evitar que los materiales utilizados para controlar su liberación se conviertan en una nueva fuente de contaminación del suelo. El proyecto recibe apoyo del Agricultural Clean Technology Program de Agriculture and Agri-Food Canada.

El desarrollo adquiere especial relevancia porque los fertilizantes de liberación controlada ya representan una herramienta para administrar nutrientes durante periodos más prolongados. Sin embargo, algunos productos utilizan polímeros como barrera física alrededor de los gránulos, una cuestión que ha generado preocupación científica por los riesgos de los fertilizantes recubiertos de plástico y la acumulación de microplásticos en el suelo.

Un recubrimiento de almidón para controlar la liberación de nitrógeno

La propuesta de Lucent Bio utiliza un biopolímero biodegradable elaborado a partir de excedentes de almidón como recubrimiento del fertilizante. Su función es regular la disponibilidad del nitrógeno para que el nutriente se libere en momentos más próximos a aquellos en que la planta lo requiere durante su ciclo de crecimiento.

Ese principio es central en los fertilizantes de liberación controlada. En lugar de poner inmediatamente toda la carga nutricional a disposición del suelo, el recubrimiento regula progresivamente la salida de los nutrientes. Mundo Agropecuario ha explicado anteriormente cómo funcionan los fertilizantes de liberación controlada y cómo factores como el agua, la humedad del suelo y las características de la cubierta pueden modificar la velocidad con la que el nitrógeno queda disponible para los cultivos.

La innovación canadiense intenta conservar esa ventaja agronómica sin depender del mismo tipo de recubrimiento plástico utilizado en numerosos productos comerciales. El Gobierno de Canadá señala que la tecnología podría permitir a los agricultores utilizar menos fertilizante, disminuir costos y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas con las pérdidas de nutrientes.

Se trata todavía de una tecnología en desarrollo. El financiamiento está destinado a continuar su investigación y perfeccionamiento, por lo que los beneficios planteados corresponden al potencial que deberá ser validado a medida que avance el proyecto y no a resultados universales ya demostrados para todos los cultivos y condiciones productivas.

Los microplásticos abren otro frente en la fertilización agrícola

Los fertilizantes recubiertos con polímeros permiten controlar la difusión de nutrientes, pero el destino posterior de esos materiales se ha convertido en objeto de investigación. Una vez agotado el fertilizante, determinadas cubiertas pueden permanecer en el suelo y fragmentarse progresivamente.

Estudios sobre fertilizantes de liberación controlada recubiertos con polímeros han advertido que las partículas resultantes pueden interactuar con propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo. Esto ha impulsado la búsqueda de materiales capaces de cumplir la misma función agronómica pero con una degradación ambiental más favorable.

La utilización de almidón no es exclusiva del proyecto canadiense. Investigadores brasileños también han trabajado con estructuras biodegradables de almidón para liberar fertilizantes de forma controlada, otra línea de investigación destinada a reemplazar polímeros derivados del petróleo en sistemas de nutrición vegetal.

El interés por estos materiales refleja una transformación en el diseño de fertilizantes: además de proporcionar nitrógeno, fósforo, potasio u otros elementos, las nuevas formulaciones están siendo evaluadas por la eficiencia con la que entregan esos nutrientes y por el comportamiento ambiental de los materiales que acompañan al producto.

Canadá busca aprovechar mejor un nitrógeno cada vez más costoso

La eficiencia del nitrógeno tiene también una dimensión económica. El precio de los fertilizantes nitrogenados ha aumentado la presión sobre los costos agrícolas y ha incentivado tecnologías destinadas a obtener mayor respuesta productiva por cada unidad aplicada.

En Canadá, este escenario ya está favoreciendo una revisión de las estrategias de fertilización. El encarecimiento de los insumos ha aumentado el interés por tecnologías capaces de elevar la eficiencia en el uso del nitrógeno, desde aplicaciones más precisas hasta formulaciones que regulan la disponibilidad del nutriente.

Cuando el nitrógeno queda disponible en momentos en que el cultivo no puede absorberlo suficientemente, una parte puede perderse mediante diferentes procesos. El objetivo agronómico consiste en acercar la oferta del nutriente a la demanda efectiva de la planta, aunque el resultado depende del cultivo, tipo de suelo, humedad, temperatura, dosis, momento de aplicación y características del producto.

La gestión eficiente de la fertilización también debe evitar que la búsqueda de mayores rendimientos termine generando aplicaciones superiores a las necesidades reales. Investigaciones agronómicas han mostrado que gestionar adecuadamente los niveles de fertilización puede favorecer cultivos más eficientes y reducir problemas relacionados con escorrentía de nutrientes y emisiones.

Reducir pérdidas también protege el agua y el suelo

Las consecuencias de una fertilización ineficiente no terminan dentro del lote agrícola. El nitrógeno que no es aprovechado por las plantas puede desplazarse hacia otros compartimentos ambientales dependiendo de su forma química, las características del suelo y las condiciones meteorológicas.

La relación entre fertilización y agua ha sido estudiada precisamente en las praderas canadienses. Una investigación reciente examinó el impacto de la urea agrícola sobre la calidad de cuerpos de agua, mostrando por qué el destino ambiental del nitrógeno debe formar parte de las decisiones de manejo y no limitarse únicamente al rendimiento obtenido en el cultivo.

La propuesta de recubrimiento biodegradable incorpora por ello dos dimensiones ambientales diferentes. Por una parte, intenta disminuir la cantidad de microplásticos procedentes del propio fertilizante; por otra, busca regular la liberación de nitrógeno para reducir pérdidas y mejorar su utilización por las plantas.

Una tecnología desarrollada con universidades y laboratorios

Lucent Bio no desarrollará el proyecto de manera aislada. Agriculture and Agri-Food Canada informó que la empresa trabajará junto con A&L Canada Laboratories Inc., Bureau Veritas Canada, el Departamento de Química de Simon Fraser University y 4D LABs.

La compañía ya había recibido en 2022 hasta 1.333.761 dólares canadienses del mismo programa federal para desarrollar una tecnología destinada al tratamiento de semillas, posteriormente denominada Nutreos. La nueva inversión extiende el trabajo con biopolímeros hacia los fertilizantes nitrogenados de liberación controlada.

El Agricultural Clean Technology Program concentra sus actuaciones en energía verde y eficiencia energética, agricultura de precisión y soluciones de bioeconomía. Hasta el anuncio de septiembre, el programa había respaldado 535 proyectos por un valor conjunto de hasta más de 314 millones de dólares canadienses.

La nueva etapa deberá determinar hasta qué punto el recubrimiento biodegradable puede mantener un patrón de liberación de nitrógeno agronómicamente útil en diferentes condiciones de producción y, al mismo tiempo, ofrecer una alternativa viable a los polímeros convencionales. Para los agricultores, el valor práctico dependerá finalmente de variables como desempeño en campo, costo por hectárea, compatibilidad con los sistemas de aplicación y respuesta productiva de los cultivos.

Fuentes referenciales:
Agriculture and Agri-Food Canada
Lucent BioSciences



Mundo Agropecuario
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