Agricultura

Caolín reduce plagas de soja con la mitad de insecticida

Publicado el 06/10/2026 ·

Un ensayo de dos años del USDA en Misisipi comprobó que una película mineral combinada con 50 % de la dosis de insecticida disminuyó la presión de insectos y mejoró indicadores fisiológicos del cultivo


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Una película de partículas de caolín aplicada sobre plantas de soja permitió reducir la presión de insectos cuando se combinó con la mitad de la dosis habitual de un insecticida, según un experimento de campo desarrollado durante dos campañas en Misisipi, Estados Unidos. El trabajo, encabezado por investigadores del Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA-ARS) y la Universidad de Arkansas, evaluó simultáneamente la presencia de diferentes grupos de plagas, la fisiología de las plantas, su respuesta al estrés y variables productivas.

La investigación, publicada en Field Crops Research, aporta un resultado especialmente relevante para el manejo integrado: el tratamiento que combinó caolín y media dosis de insecticida redujo significativamente la presión de las principales plagas durante las etapas reproductivas tardías del cultivo. Los investigadores observaron además que las plantas tratadas con caolín presentaron mejoras en varios indicadores fisiológicos y de tolerancia al estrés.

El hallazgo no implica que el mineral pueda sustituir de forma general a los insecticidas. En los ensayos, la estrategia más consistente frente a las plagas fue precisamente la combinación de ambos recursos, pero utilizando una cantidad de insecticida 50 % menor. Esta diferencia resulta importante en un cultivo donde el manejo de insectos requiere vigilancia continua, como muestran las recomendaciones para monitorear plagas y utilizar umbrales de intervención en campos de soja.

Dos campañas para medir plagas, fisiología y cosecha

Los experimentos se realizaron durante 2024 y 2025 en la granja de investigación del USDA en Stoneville, Misisipi. Los investigadores utilizaron soja de la variedad 48XFO y organizaron las parcelas mediante un diseño de bloques completos al azar con cuatro repeticiones por tratamiento.

Se compararon cuatro estrategias: parcelas sin aplicación foliar; insecticida piretroide a la dosis completa; caolín aplicado solo; y una combinación formada por la mitad de la dosis de caolín y la mitad de la dosis del insecticida.

En el tratamiento exclusivamente mineral se aplicaron 5,61 kilogramos de caolín por hectárea. La combinación utilizó aproximadamente 2,805 kilogramos de caolín por hectárea junto con 0,235 litros por hectárea del insecticida evaluado, frente a aproximadamente 0,467 litros por hectárea cuando el producto fitosanitario se utilizó solo.

Durante seis semanas de cada campaña, el equipo realizó muestreos semanales de insectos mediante red entomológica. Las observaciones abarcaron tanto las primeras etapas reproductivas, R1 a R3, como las fases posteriores R4 a R8, cuando vainas y semillas adquieren una importancia creciente para el rendimiento final.

La combinación registró la menor abundancia de insectos

Al reunir los insectos capturados durante los dos años, las parcelas sin tratamiento concentraron la mayor proporción, con 34,14 % del total. En contraste, las parcelas donde se combinó caolín con media dosis de insecticida registraron la proporción más baja, 20,95 %.

Los hemípteros constituyeron el grupo dominante y representaron 48,54 % de los insectos recolectados. Entre las plagas observadas figuraron diferentes chinches y larvas de lepidópteros, grupos capaces de provocar daños durante etapas sensibles del desarrollo de la soja.

Las diferencias entre tratamientos se hicieron particularmente evidentes durante las fases reproductivas tardías. En el caso de las chinches, las mayores poblaciones aparecieron en las parcelas de control, mientras que las menores se registraron con la combinación de caolín e insecticida reducido.

La presión ejercida por chinches sobre este cultivo ya constituye un problema conocido en importantes regiones productoras. En Brasil, por ejemplo, el complejo de chinches de la soja ha impulsado la búsqueda de estrategias complementarias de manejo ante el impacto que estos insectos pueden ejercer sobre vainas y semillas.

Una barrera mineral sobre las hojas

El caolín es un aluminosilicato mineral fino y químicamente inerte que, suspendido en agua y pulverizado sobre las plantas, forma una película de partículas sobre la superficie vegetal. A diferencia de un insecticida convencional, su función no depende de una molécula destinada a intoxicar directamente a la plaga.

La cobertura mineral puede modificar físicamente la superficie de la planta y dificultar determinados comportamientos de los insectos. Al mismo tiempo, su capacidad reflectante cambia la cantidad de radiación y calor que absorben las hojas, lo que puede repercutir sobre su funcionamiento fisiológico.

Esta característica convierte al caolín en una herramienta potencialmente complementaria dentro del manejo integrado, donde diferentes mecanismos se combinan para evitar que toda la presión de control recaiga sobre una única familia de insecticidas.

La necesidad de diversificar herramientas resulta especialmente relevante en sistemas donde el uso continuado de los mismos mecanismos de acción favorece la selección de poblaciones resistentes. Ese problema ya ha sido documentado en diferentes plagas agrícolas y explica parte del interés por integrar métodos alternativos de protección en los sistemas de soja.

El caolín también modificó la respuesta fisiológica de la soja

Los efectos no se limitaron a los insectos. Las hojas de soja tratadas con caolín presentaron un contenido de clorofila significativamente superior al registrado en el control y en las parcelas que recibieron únicamente insecticida.

La temperatura interna de las hojas tratadas con caolín disminuyó 8,6 % respecto del control. Los investigadores también observaron una reducción de 6,7 % en la humedad foliar y cambios en la conductancia estomática, un indicador relacionado con el intercambio gaseoso de la planta.

Otro resultado destacado apareció en el contenido de sólidos solubles medido en las hojas: el valor Brix aumentó 34,7 % con el tratamiento de caolín frente al control. Además, las evaluaciones bioquímicas mostraron una mayor capacidad antioxidante total, compatible con una reducción del estrés oxidativo de las plantas.

Los autores interpretan que la película reflectante puede ayudar a disminuir el calentamiento excesivo del follaje y modificar las condiciones microambientales de las hojas. Sin embargo, estos efectos deben entenderse dentro de las condiciones específicas del ensayo y no como garantía de una respuesta idéntica en cualquier ambiente productor.

El rendimiento no aumentó de forma estadísticamente concluyente

Aunque el caolín produjo cambios favorables en la fisiología y en algunas características relacionadas con vainas y semillas, el estudio no encontró una diferencia estadísticamente significativa en el rendimiento total. Los investigadores describieron una tendencia positiva, pero su nivel de significación quedó por encima del umbral convencional utilizado para afirmar una diferencia concluyente.

Esta precisión es importante: el principal resultado del experimento no fue demostrar que el caolín incrementa necesariamente la cosecha, sino comprobar que puede reducir la abundancia de plagas, mejorar determinados indicadores fisiológicos y funcionar conjuntamente con una dosis menor de insecticida sin evidenciar una penalización productiva significativa.

El comportamiento observado también refuerza el principio de que el manejo integrado debe evaluarse sobre el conjunto del sistema y no únicamente por la mortalidad inmediata de una especie. En Estados Unidos ya se ha documentado la aparición de plagas de soja que requieren vigilancia específica y decisiones basadas en monitoreo, lo que evidencia la diversidad de organismos que pueden coexistir dentro de un mismo cultivo.

La media dosis mejoró el resultado económico del tratamiento

El análisis económico aportó otra diferencia. El tratamiento con la dosis completa de insecticida tuvo un costo estimado de 28,19 dólares por hectárea, mientras que la aplicación exclusiva de caolín alcanzó 21,27 dólares por hectárea.

La combinación de caolín y media dosis de insecticida tuvo un costo 12,27 % inferior al tratamiento exclusivamente insecticida. En la campaña de 2024, el beneficio neto estimado fue de aproximadamente 803,82 dólares por hectárea para la combinación, frente a un valor alrededor de 70,66 dólares menor con la dosis completa del insecticida.

Esto representó una mejora aproximada de 9,63 % en el beneficio calculado frente al insecticida solo. Sin embargo, las diferencias económicas entre tratamientos durante esa campaña tampoco fueron estadísticamente significativas, por lo que deben interpretarse como una tendencia favorable y no como una rentabilidad garantizada.

La estrategia encaja en una línea más amplia de reducción de dependencia química que también incluye control biológico. La expansión de bioinsecticidas con baculovirus para plagas de soja, maíz y algodón muestra cómo los grandes sistemas agrícolas están incorporando herramientas con mecanismos diferentes para complementar los productos convencionales.

Una opción complementaria para el manejo integrado de plagas

El trabajo de Rahul Debnath, Justin George, Rupesh Kariyat, Nathan Little y Gadi V. P. Reddy constituye, según sus autores, la primera evaluación integral en condiciones de campo de los efectos de partículas de caolín sobre la abundancia de diferentes plagas de soja, la fisiología del cultivo, su respuesta al estrés y los resultados productivos.

El ensayo tampoco respalda abandonar el monitoreo o aplicar caolín de manera indiscriminada. La composición de la comunidad de insectos, el clima, la variedad, la presión de plagas y los costos locales pueden modificar la conveniencia económica y agronómica de cualquier tratamiento.

En paralelo, otras líneas de investigación estudian mecanismos biológicos capaces de fortalecer la defensa del cultivo. Por ejemplo, se ha observado que microorganismos asociados con las raíces pueden influir en la respuesta de la soja frente a plagas, lo que amplía el abanico de estrategias disponibles para sistemas de manejo integrado.

Los resultados obtenidos en Misisipi sitúan al caolín en ese contexto: no como sustituto universal de los insecticidas, sino como una barrera física capaz de complementar su acción. Bajo las condiciones evaluadas durante dos campañas, combinarla con 50 % de la dosis insecticida consiguió la menor abundancia general de insectos, mantuvo el rendimiento y redujo el costo del tratamiento frente a la aplicación química completa.

Fuente referencial:
Field Crops Research – estudio de Rahul Debnath y colaboradores