La comparación entre Brasil y Argentina muestra dos modelos ganaderos distintos, con sistemas de pastoreo, feedlots, trazabilidad y controles sanitarios bajo la lupa del comercio con Europa.
Redactor: Luis Ortega
Editor: Eduardo Schmitz
La carne vacuna del Mercosur vuelve a estar en el centro del debate europeo. Brasil y Argentina aparecen como dos gigantes cárnicos con perfiles diferentes: Brasil aporta escala, volumen y capacidad exportadora; Argentina conserva una imagen asociada a calidad, razas británicas y carne de alto valor.
La discusión no se limita al precio o al acceso al mercado. En Europa, el debate sobre el acuerdo con Mercosur también mira los estándares de producción, el uso de feedlots, la trazabilidad, el bienestar animal, los controles sanitarios y la equivalencia real con las exigencias aplicadas dentro de la Unión Europea.
Brasil: volumen, pasturas tropicales y sistemas extensivos
Brasil basa gran parte de su producción bovina en sistemas extensivos de pastoreo. Entre el 85 % y el 90 % de la terminación se realiza en pasturas o esquemas semiintensivos, mientras que entre el 10 % y el 15 % corresponde a feedlots, principalmente en las regiones Centro-Oeste y Sudeste.
El rodeo brasileño está dominado por razas cebuinas, especialmente Nelore, adaptadas al clima tropical. También se utilizan cruzamientos con razas europeas como Angus y Hereford para mejorar la ganancia diaria de peso y la calidad de carne, sobre todo en sistemas más intensivos.
La fortaleza brasileña está en la escala. El país conserva una posición privilegiada en carne bovina, pollo y cerdo, con un sistema pecuario de gran tamaño y demanda externa sostenida, aunque sometido a mayores exigencias de trazabilidad y sostenibilidad.
Alimentación y controles para exportar a Europa
En los sistemas extensivos brasileños, la alimentación se apoya en pasturas tropicales como Brachiaria y Mombaça, además de suplementación mineral obligatoria. En sistemas intensivos se emplean raciones de alta energía con silaje de maíz o sorgo, granos y coproductos como burlanda seca y harinas oleaginosas.
El uso de hormonas de crecimiento está prohibido en Brasil. Para las líneas destinadas al mercado europeo, los antibióticos como promotores de crecimiento también están prohibidos y su cumplimiento se controla mediante inspecciones y certificaciones del Ministerio de Agricultura brasileño.
Sin embargo, para el mercado interno y algunos destinos importadores todavía pueden estar autorizados ciertos principios activos. Esta diferencia entre líneas de producción explica parte de la preocupación europea sobre estándares, controles y separación efectiva de los circuitos comerciales.
Argentina: pastoreo, razas británicas y carne de mayor valor
La ganadería argentina mantiene una base fuerte de pastoreo. La cría se realiza en campo abierto y los terneros llegan al destete, alrededor de los siete meses, con pesos aproximados de 180 a 200 kilos sin suplementación adicional.
Luego continúa una fase de recría sobre pasturas durante diez a doce meses, hasta alcanzar entre 300 y 350 kilos. La terminación final se realiza en feedlots en alrededor del 60 % de los casos, con aumentos de 120 a 140 kilos adicionales en un periodo de 100 a 120 días.
En razas, Argentina se diferencia por el predominio de Angus y Hereford, que representan cerca del 70 % del rodeo. Otro 25 % corresponde a cruzamientos con razas cebuinas y alrededor del 5 % a razas lecheras como Holstein.
Exportación, marmoleo y exigencias sanitarias
Los animales destinados a exportación alcanzan pesos de faena más altos que los orientados al mercado interno. Para envíos a la Unión Europea, la permanencia mínima en el establecimiento de engorde es de 100 días, con una dieta energética suficiente para favorecer el marmoleo de la carne.
La alimentación en feedlot se basa en granos de alta energía, especialmente soja, maíz y sorgo, combinados con forrajes como rollos de alfalfa o silaje de pasto, además de suplementación mineral.
El uso de hormonas de crecimiento está prohibido desde hace alrededor de 30 años. Los antibióticos solo pueden emplearse con fines terapéuticos, aunque en feedlots también pueden utilizarse de forma preventiva al ingreso de los animales para evitar enfermedades respiratorias.
Trazabilidad: una diferencia clave entre ambos sistemas
Argentina cuenta con trazabilidad obligatoria desde 2006 y avanza en el reemplazo de caravanas analógicas por identificadores electrónicos. Ningún animal puede salir de un establecimiento sin autorización del SENASA.
Los establecimientos habilitados para exportar a la Unión Europea deben ser autorizados cada año y están sujetos a controles específicos. Además, la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea realiza auditorías presenciales para verificar el cumplimiento de las normas europeas.
En Brasil, la trazabilidad fue reforzada recientemente y contempla cinco etapas de implementación hasta 2032, cuando todo el rodeo bovino brasileño deberá estar completamente trazado. La presión de compradores internos y externos está acelerando ese proceso, especialmente en productos de origen animal sujetos a mayores exigencias comerciales.
Bienestar animal y competitividad internacional
La comparación entre Brasil, Argentina y Europa no puede reducirse a si un país produce más o mejor carne. El punto central es cómo se documentan las prácticas productivas, cómo se separan los mercados y qué controles garantizan que la carne exportada cumpla los requisitos del destino.
En mercados exigentes, el bienestar animal en bovinos de carne dejó de ser solo una cuestión ética y se convirtió en un factor de competitividad. Manejo de bajo estrés, transporte adecuado, sanidad, alimentación y trazabilidad influyen en calidad, acceso a mercados y valor comercial.
El debate europeo también se cruza con la preocupación por la competencia bajo reglas distintas. Productores de la Unión Europea han cuestionado que el acuerdo con Mercosur pueda abrir la puerta a importaciones agropecuarias con estándares percibidos como menos estrictos, una discusión ya visible en sectores como cereales y producción agrícola.
Brasil y Argentina frente al mercado europeo
Brasil llega al debate con una enorme capacidad de abastecimiento, pero también con el reto de demostrar trazabilidad plena, control sanitario y diferenciación clara entre líneas para mercado interno y exportación. Las exigencias europeas sobre documentación, medicamentos veterinarios y garantías regulatorias seguirán condicionando el acceso.
Argentina, por su parte, conserva prestigio por la calidad de su carne y por el peso de razas británicas, pero su modelo exportador también depende de feedlots, frigoríficos habilitados y controles verificables. El país atraviesa además una etapa de recuperación comercial de sus envíos de carne vacuna argentina.
La pregunta de fondo no es solo quién produce más o quién ofrece mejor carne. La disputa real pasa por la confianza: qué información acompaña a cada corte, qué auditorías respaldan la cadena y qué tan comparable resulta el producto final con las normas exigidas a los productores europeos.
Fuente(s) referenciales
top agrar — Die Rindfleisch-Giganten: Brasilien und Argentinien

