Un programa del INIA acompaña a unos 50 crianceros de Freirina, en la Región de Atacama, con atención veterinaria, seguimiento reproductivo y capacitación para mejorar el manejo de los rebaños y la calidad de la producción caprina
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
En la comuna de Freirina, al norte de Chile, pequeños productores de cabras están incorporando nuevas prácticas sanitarias y productivas mediante un programa de asistencia técnica desarrollado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA). La iniciativa, cuyos avances fueron comunicados el 7 de octubre de 2026, combina visitas veterinarias directamente a los predios, atención individual de los animales y capacitación para fortalecer la producción de leche, queso y carne caprina.
El trabajo está a cargo de profesionales de INIA Intihuasi y forma parte del proyecto denominado «Fortalecimiento de la Producción e Inocuidad del Rubro Caprino de la comuna de Freirina», financiado por el Gobierno Regional de Atacama.
Actualmente, el programa atiende a alrededor de 50 crianceros distribuidos en distintos sectores rurales, entre ellos Carrizalillo, Labrar y Quebradita. Su característica principal es que las recomendaciones se elaboran después de evaluar las condiciones de cada explotación, en lugar de aplicar un mismo procedimiento a todos los rebaños.
La experiencia pone de relieve la importancia de la asistencia veterinaria para la ganadería familiar, especialmente en territorios donde la crianza de cabras representa una fuente de alimentos e ingresos para las comunidades rurales.
Un rebaño de 47 cabras permite identificar necesidades sanitarias
Uno de los trabajos documentados por INIA se desarrolló en Carrizalillo, donde los especialistas atendieron un rebaño integrado por 47 hembras preñadas, de las cuales aproximadamente 20 ya habían parido al momento de la visita.
La evaluación permitió realizar intervenciones específicas destinadas a apoyar la condición sanitaria de los animales. Entre las acciones efectuadas se incluyeron aplicaciones de vitaminas y calcio, además de tratamientos particulares para ejemplares que presentaban lesiones.
La atención durante la gestación y el período posterior al parto es especialmente relevante porque las necesidades fisiológicas de las cabras cambian durante estas etapas. El estado nutricional, la condición corporal y la vigilancia sanitaria pueden influir en el bienestar de las madres y en el desarrollo de las crías.
Sin embargo, las aplicaciones de suplementos y medicamentos no constituyen procedimientos universales para todos los animales. Su utilización debe responder a una evaluación veterinaria y a las necesidades identificadas en cada explotación.
La médica veterinaria Claudia Palacios, integrante del proyecto, explicó que el acompañamiento incluye talleres y visitas personalizadas, con el propósito de que los productores comprendan qué cuidados requieren sus animales a lo largo del proceso productivo.
Detectan lesiones relacionadas con linfadenitis caseosa
Durante la jornada realizada en Carrizalillo, los profesionales también identificaron abscesos asociados a linfadenitis caseosa, una enfermedad infecciosa que puede afectar a cabras y ovejas.
La presencia de estas lesiones motivó intervenciones particulares según las condiciones observadas en los ejemplares afectados.
La linfadenitis caseosa es una enfermedad relevante para la sanidad caprina porque puede producir abscesos en ganglios linfáticos y otros tejidos. Su manejo requiere atención veterinaria, medidas de bioseguridad y seguimiento de los animales afectados.
La detección de lesiones durante las visitas demuestra la utilidad de observar individualmente a los integrantes del rebaño, especialmente cuando los productores mantienen sistemas de crianza extensivos o con recursos limitados para la vigilancia sanitaria.
En la ganadería caprina, la prevención de enfermedades debe complementarse con una nutrición adecuada. Como antecedente, el manejo seguro de los granos en la alimentación de cabras requiere considerar la etapa productiva y evitar cambios bruscos en la dieta que puedan ocasionar trastornos digestivos.
La experiencia chilena se concentra principalmente en la asistencia sanitaria y la transferencia de conocimientos. INIA no presentó en esta comunicación cifras de reducción de enfermedades ni resultados experimentales que permitan cuantificar el impacto sanitario del programa sobre el conjunto de rebaños participantes.
Las lluvias generan nuevas dificultades en los corrales
Otro aspecto identificado durante las visitas fue el aumento de insectos en determinados corrales después de las precipitaciones registradas en la región.
La mayor humedad favoreció la presencia de mosquitos, una situación que llevó a los especialistas a entregar recomendaciones para el manejo de insectos en las instalaciones ganaderas.
Entre las orientaciones comunicadas por INIA se encuentra la posibilidad de realizar tratamientos de aspersión con cipermetrina en los corrales, siempre que los animales no permanezcan en el interior durante la aplicación.
Este procedimiento requiere respetar las indicaciones del producto autorizado, las condiciones de seguridad, los períodos de reingreso y las precauciones correspondientes para evitar riesgos para los animales, las personas y el ambiente.
El manejo de insectos constituye una parte de la higiene de las instalaciones, pero no sustituye la limpieza, el control de la humedad y la evaluación de las condiciones que favorecen su proliferación.
En regiones de clima seco, las precipitaciones pueden modificar temporalmente las condiciones de los corrales y generar necesidades de manejo que no siempre están presentes durante los períodos de menor humedad.
Los crianceros aprenden a reconocer enfermedades y mejorar el ordeño
Una de las novedades destacadas por el INIA es que los productores están incorporando conocimientos veterinarios a sus rutinas habituales de crianza.
Las actividades formativas abordan aspectos relacionados con vacunación, utilización de medicamentos, control de parásitos, reconocimiento de enfermedades y cuidados de los animales durante distintas etapas productivas.
Feliciano, un criancero de Carrizalillo que participa en las capacitaciones, relató que anteriormente la crianza se realizaba principalmente mediante prácticas tradicionales, sin el mismo nivel de conocimiento sobre prevención sanitaria.
El productor explicó que las actividades le han permitido comprender mejor la importancia de las vacunas, los tratamientos veterinarios y la identificación de problemas que pueden afectar la salud de las cabras.
Entre los aprendizajes mencionó la mastitis, una inflamación de la glándula mamaria que puede comprometer el bienestar de los animales y las condiciones de producción de leche.
El reconocimiento temprano de alteraciones en la ubre y la aplicación de buenas prácticas durante el ordeño son aspectos importantes para la producción lechera caprina.
El productor señaló que los cambios introducidos en el cuidado de sus animales también se han reflejado en la calidad del queso que elabora. Se trata de una observación comunicada por el propio criancero, no de una medición comparativa de calidad realizada mediante análisis de laboratorio.
La relación entre sanidad animal y productos lácteos ha sido abordada desde diferentes perspectivas científicas. Por ejemplo, una investigación sobre las diferencias entre leche de cabra y de vaca durante el almacenamiento refrigerado examinó cambios de calidad bajo condiciones controladas.
Aunque ese estudio no forma parte del programa de Freirina, aporta contexto sobre la importancia de las condiciones de manejo y conservación en la cadena de productos lácteos.
El registro de cada visita ayuda a mantener los cuidados
El acompañamiento del INIA incluye una herramienta sencilla, pero importante para el seguimiento sanitario: el registro escrito de las intervenciones efectuadas en cada predio.
Después de las visitas, los profesionales dejan antecedentes sobre el estado de los animales, los tratamientos realizados, los medicamentos indicados y las recomendaciones que los productores deben considerar posteriormente.
Estos registros permiten conservar información útil para las siguientes evaluaciones y facilitan que los crianceros mantengan continuidad en los cuidados de sus rebaños.
La documentación también ayuda a evitar que las decisiones sanitarias dependan únicamente de la memoria del productor o de observaciones aisladas.
Según explicó Claudia Palacios, las recomendaciones se presentan como alternativas técnicas que los crianceros pueden incorporar de acuerdo con sus necesidades, mediante un proceso de colaboración entre especialistas y productores.
Este enfoque resulta especialmente importante para explotaciones familiares donde la experiencia tradicional constituye una parte fundamental del manejo cotidiano.
La ganadería caprina sostiene economías rurales en zonas áridas
La comuna de Freirina se encuentra en la Región de Atacama, un territorio del norte chileno donde las condiciones ambientales hacen que la producción agropecuaria requiera estrategias adaptadas a la disponibilidad de recursos.
La crianza de cabras tiene importancia para familias que aprovechan estos animales para obtener leche, elaborar quesos y comercializar productos cárnicos.
La actividad también permite utilizar recursos forrajeros disponibles en determinados ambientes, aunque la productividad depende de la alimentación, el acceso al agua, el manejo del pastoreo y las condiciones sanitarias.
La importancia social de esta ganadería ha sido examinada en un análisis sobre la crianza de cabras como estrategia de resiliencia de las comunidades rurales, que destaca su contribución a la alimentación y a la diversificación de ingresos familiares.
En Freirina, el proyecto del INIA se orienta a fortalecer esa actividad mediante asistencia técnica y formación práctica, sin depender exclusivamente de la incorporación de equipamiento o infraestructura.
El objetivo es que los productores puedan reconocer problemas sanitarios, aplicar mejores procedimientos de manejo y solicitar atención especializada cuando las condiciones de sus animales lo requieran.
Un programa que busca mejorar la producción sin abandonar la crianza tradicional
El trabajo con aproximadamente 50 crianceros de Freirina muestra cómo la extensión agropecuaria puede abordar problemas concretos directamente en las explotaciones.
Las intervenciones realizadas incluyen evaluación de hembras gestantes, atención de lesiones, seguimiento de enfermedades, orientación sobre control de insectos y capacitación en prácticas relacionadas con la producción lechera.
La experiencia también evidencia que los cambios productivos no siempre comienzan con grandes inversiones. En algunos casos, el reconocimiento de una enfermedad, la mejora del ordeño o el registro de los tratamientos representan avances importantes en el manejo cotidiano.
No obstante, la información difundida por INIA no incluye todavía una evaluación cuantitativa de aumentos en la producción de leche, disminución de mortalidad o incremento de ingresos atribuibles al proyecto.
Los resultados comunicados corresponden principalmente a intervenciones sanitarias, aprendizajes incorporados por los participantes y observaciones realizadas durante las visitas.
El programa continuará con actividades de acompañamiento y transferencia de conocimientos para que los crianceros puedan fortalecer progresivamente la sanidad, el bienestar y el manejo productivo de sus rebaños.
Fuente referencial:
Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Chile — Nuevos manejos mejoran la crianza de cabras en la comuna de Freirina, 7 de octubre de 2026


