Investigadores chilenos y estadounidenses identificaron el virus de la mancha necrótica del pimiento en cultivos del norte de Chile, cerca de la frontera con Perú, y comprobaron su transmisión mediante trips.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Un equipo internacional de investigadores confirmó la presencia en Chile del virus de la mancha necrótica del pimiento, un patógeno vegetal identificado anteriormente en Perú que puede afectar cultivos de tomate y pimiento. El descubrimiento fue realizado mediante una colaboración entre la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad Estatal de Washington, en Estados Unidos, y sus resultados fueron publicados en la revista científica Plant Disease.
La investigación permitió identificar el agente responsable de síntomas observados en hortalizas comercializadas en Santiago y rastrear su presencia hasta zonas productoras del extremo norte chileno, especialmente los valles de Azapa y Lluta, en la región de Arica y Parinacota.
El hallazgo tiene importancia para la sanidad agrícola porque confirma la presencia de un virus que no había sido reconocido previamente en Chile y que pertenece a un grupo de patógenos capaces de propagarse mediante pequeños insectos conocidos como trips.
Los investigadores comprobaron la identidad del virus mediante análisis moleculares y estudios de transmisión, proporcionando información necesaria para mejorar su reconocimiento y orientar futuras medidas de vigilancia.
Los primeros indicios aparecieron en mercados de Santiago
La investigación comenzó cuando Marlene Rosales, profesora asociada y especialista en virología vegetal de la Pontificia Universidad Católica de Chile, encontró tomates y pimientos con alteraciones características de una posible enfermedad viral.
Los frutos presentaban anillos de tejido necrosado, coloraciones bronceadas y deformaciones que llamaron la atención de la investigadora durante observaciones realizadas en mercados de agricultores de Santiago.
Estas señales llevaron a examinar el origen de las hortalizas y reconstruir parte de su recorrido comercial hasta las zonas donde habían sido cultivadas.
El seguimiento condujo hacia la provincia de Arica, situada en el norte de Chile, cerca de la frontera con Perú.
En esa región, los valles de Azapa y Lluta desempeñan un papel importante en el abastecimiento de tomates y pimientos durante el invierno austral.
Entre mayo y septiembre, cuando disminuye la producción de determinadas hortalizas en zonas centrales del país, estas áreas septentrionales contribuyen al suministro de productos frescos destinados a mercados situados más al sur.
La relevancia de esta actividad explica por qué la aparición de un patógeno en esos cultivos puede generar preocupación más allá de las explotaciones donde se detecta inicialmente.
La investigación localizó plantas enfermas en los valles de Arica
Tras identificar el origen probable de los productos afectados, Rosales examinó áreas de cultivo del norte chileno y encontró plantas con síntomas compatibles con una infección viral.
Las manifestaciones de la enfermedad fueron especialmente intensas en los pimientos.
El equipo recopiló muestras vegetales para analizarlas en laboratorio y determinar si las alteraciones estaban asociadas con un patógeno conocido o con una infección que todavía no había sido documentada en el país.
La estudiante doctoral Fernanda Rodríguez participó en los análisis iniciales que permitieron establecer la presencia de un virus en las muestras.
Sin embargo, observar síntomas en hojas o frutos no era suficiente para identificar con precisión el agente responsable.
En tomate y pimiento, diferentes enfermedades pueden provocar alteraciones visuales parecidas, lo que dificulta distinguirlas únicamente mediante inspecciones de campo.
Las enfermedades del tomate incluyen infecciones provocadas por hongos, bacterias y virus, además de trastornos fisiológicos que requieren medidas de manejo diferentes.
Por esta razón, los investigadores recurrieron a pruebas especializadas para establecer la identidad del microorganismo presente en los cultivos chilenos.
La colaboración internacional permitió identificar el virus
Para confirmar los resultados, Rosales contactó con Hanu Pappu, especialista en virología vegetal de la Universidad Estatal de Washington y profesor del Departamento de Patología Vegetal de esa institución.
Pappu cuenta con una trayectoria de más de tres décadas en el estudio de los tospovirus, un grupo de patógenos que incluye importantes agentes causantes de enfermedades agrícolas.
La colaboración entre ambos equipos permitió combinar los estudios biológicos realizados en Chile con análisis genéticos desarrollados en Estados Unidos.
Prabu Gnanasekaran, investigador asociado del laboratorio de Pappu, participó en la secuenciación y el análisis del ARN viral.
Los resultados confirmaron que las muestras correspondían al virus de la mancha necrótica del pimiento, conocido en inglés como pepper necrotic spot virus.
El patógeno había sido descubierto previamente en Perú, pero hasta esta investigación no se había confirmado su presencia en Chile.
El estudio científico, titulado Southward Spread of Pepper Necrotic Spot Orthotospovirus into Chile: Identification and Characterization, documenta su identificación y caracterización en territorio chileno.
La investigación constituye una confirmación de presencia geográfica. No establece por sí sola la fecha exacta en que el virus ingresó al país ni demuestra una ruta única de introducción.
Los trips pueden transmitir el patógeno entre plantas
Una parte importante de la investigación consistió en determinar cómo se transmite el virus.
Los experimentos realizados por el equipo chileno confirmaron que el patógeno puede propagarse mediante trips, insectos diminutos que se alimentan de tejidos vegetales y que pueden actuar como vectores de determinadas enfermedades virales.
Los trips constituyen una preocupación para numerosos productores hortícolas porque algunas especies provocan daños directos durante su alimentación y también pueden participar en la transmisión de virus.
El hecho de que un virus sea transmitido por trips no significa que todas las especies de estos insectos sean vectores competentes ni que cualquier población pueda transmitirlo con la misma eficacia.
La identificación de los vectores relevantes en cada zona es necesaria para comprender las condiciones reales de propagación.
En los sistemas hortícolas, el manejo de los insectos transmisores puede formar parte de las medidas de prevención, aunque su eficacia depende de la biología del patógeno, las condiciones ambientales y las características del cultivo.
Los antecedentes sobre variantes del virus del marchitamiento manchado en tomate y pimiento muestran que los virus transmitidos por trips representan un desafío persistente para la sanidad vegetal.
Sin embargo, el virus identificado ahora en Chile no debe confundirse con el virus del marchitamiento manchado del tomate. Aunque pertenecen a un grupo relacionado de patógenos, se trata de agentes virales distintos.
El virus pertenece a un grupo de importancia agrícola internacional
El virus de la mancha necrótica del pimiento pertenece a los ortotospovirus, un grupo de virus vegetales que incluye patógenos de importancia económica en diferentes regiones agrícolas.
Entre los cultivos afectados por integrantes de este grupo se encuentran el tomate, el pimiento, el maní, los frijoles, la soja y diversas plantas ornamentales.
Algunos ortotospovirus poseen un rango de hospedantes muy amplio, con capacidad para infectar numerosas especies vegetales.
Sin embargo, esa característica general del grupo no debe interpretarse como una demostración de que el virus identificado en Chile infecte por sí mismo todas esas especies.
La investigación chileno-estadounidense se concentró en la identificación del patógeno asociado con los síntomas observados en tomate y pimiento y en la caracterización de su transmisión.
Para determinar su comportamiento en otros cultivos serían necesarios estudios específicos de susceptibilidad y transmisión.
La detección plantea nuevas necesidades de vigilancia agrícola
La confirmación de un patógeno previamente desconocido en un territorio permite revisar los procedimientos utilizados para reconocer posibles infecciones.
En este caso, los investigadores consideran prioritario capacitar a quienes realizan las primeras observaciones de enfermedades en los cultivos.
La detección temprana puede ayudar a identificar nuevas áreas afectadas y proporcionar información para evaluar la distribución del virus.
Los síntomas descritos en la investigación incluyen manchas necróticas, anillos de tejido dañado, alteraciones de color y deformaciones en los frutos.
No obstante, estas manifestaciones no son exclusivas del virus de la mancha necrótica del pimiento.
La identificación definitiva requiere pruebas apropiadas, especialmente cuando los síntomas pueden confundirse con los provocados por otros agentes.
Los agricultores y técnicos necesitan distinguir entre una sospecha de infección y un diagnóstico confirmado antes de adoptar decisiones de manejo específicas.
La investigación proporciona una referencia científica que puede facilitar ese proceso de reconocimiento.
La circulación de productos y los insectos complican el seguimiento
La presencia del virus en una región fronteriza plantea preguntas sobre los mecanismos mediante los cuales los patógenos vegetales amplían su distribución geográfica.
Hanu Pappu señaló que los virus de plantas pueden atravesar fronteras mediante material vegetal infectado o insectos capaces de desplazarse entre áreas productoras.
La identificación previa del patógeno en Perú y su confirmación posterior en Chile son compatibles con una expansión geográfica hacia el sur.
Sin embargo, los resultados disponibles no permiten atribuir la introducción chilena a un cargamento concreto, una explotación determinada o un movimiento específico de insectos.
Para reconstruir con mayor precisión la dispersión del virus sería necesario ampliar el muestreo y comparar información epidemiológica y genética de diferentes poblaciones.
La investigación también muestra la utilidad de examinar los circuitos comerciales de las hortalizas cuando aparecen síntomas desconocidos en los mercados.
El seguimiento de los productos permitió orientar la búsqueda hacia las zonas productoras y localizar plantas con signos de infección.
La prevención sigue siendo fundamental para proteger los cultivos
Los investigadores recuerdan que no existe una cura conocida que elimine una infección viral sistémica de una planta y permita recuperar completamente su estado sanitario.
Por ello, las estrategias de protección frente a virus vegetales suelen concentrarse en la prevención, la detección temprana, el manejo de vectores y el desarrollo de variedades resistentes.
En tomate y pimiento, la resistencia genética constituye una línea de investigación importante, aunque su eficacia depende del virus y de las características de las variedades.
El desarrollo de materiales de tomate resistentes a otros patógenos virales demuestra la importancia de identificar fuentes de protección genética, pero esas resistencias no pueden considerarse automáticamente eficaces frente al virus de la mancha necrótica del pimiento.
La investigación actual proporciona información necesaria para diseñar estudios posteriores de susceptibilidad y evaluar medidas de protección adaptadas al patógeno.
Antes de recomendar intervenciones concretas será necesario determinar su comportamiento bajo diferentes condiciones de cultivo y conocer mejor la distribución de los insectos capaces de transmitirlo.
Los valles de Azapa y Lluta son importantes para el suministro invernal
El descubrimiento adquiere especial relevancia por las características agrícolas del norte de Chile.
Los valles de Azapa y Lluta contribuyen al abastecimiento de hortalizas frescas durante meses en los que las condiciones de otras regiones limitan determinados cultivos.
La producción de tomate y pimiento en estas zonas permite mantener una oferta estacional destinada a mercados del centro y sur del país.
Por esa razón, la aparición de una enfermedad viral merece seguimiento desde una perspectiva tanto fitosanitaria como productiva.
Sin embargo, el estudio no proporciona una estimación nacional de superficie afectada, pérdidas económicas ni reducción de cosechas atribuible al virus.
Tampoco permite concluir que toda la producción de esos valles esté infectada.
La evidencia disponible confirma la presencia del patógeno en muestras estudiadas y documenta síntomas en determinadas áreas de cultivo.
Determinar su extensión territorial y su impacto económico requerirá investigaciones adicionales.
La investigación permitirá orientar nuevas medidas de manejo
El trabajo conjunto de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad Estatal de Washington aporta una base científica para reconocer un virus que hasta ahora no figuraba entre los patógenos confirmados en el territorio chileno.
La identificación genética, los estudios biológicos y la comprobación de su transmisión mediante trips permiten diferenciarlo de otras enfermedades que provocan síntomas parecidos en tomate y pimiento.
Los investigadores consideran que esta información puede contribuir al desarrollo de procedimientos de diagnóstico y estrategias de manejo más específicas.
La siguiente tarea consiste en mejorar el reconocimiento de la enfermedad, estudiar su distribución y comprender las condiciones que favorecen su propagación.
El caso también demuestra la importancia de la colaboración entre instituciones de distintos países para investigar enfermedades vegetales cuya distribución no coincide necesariamente con las fronteras políticas.
Para los productores de tomate y pimiento, la principal implicación inmediata es la necesidad de mantener una vigilancia fitosanitaria basada en diagnósticos confiables y en el conocimiento de los insectos que pueden transmitir el patógeno.
Fuentes referenciales:
Plant Disease — Southward Spread of Pepper Necrotic Spot Orthotospovirus into Chile: Identification and Characterization (2026)
Washington State University — Comunicación científica del 14 de octubre de 2026


