La formulación combina validamicina y metconazol para controlar la enfermedad de la espiga y reducir el riesgo de contaminación del grano con micotoxinas
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
China registró el primer fungicida combinado a base de metconazol autorizado en su mercado interno para proteger el trigo contra la fusariosis de la espiga. La formulación, desarrollada por Nanjing Nannong Pesticide Tech Development Co., Ltd., contiene un 20 % de validamicina y metconazol en forma de concentrado en suspensión.
El producto fue concebido para actuar simultáneamente sobre la infección causada por hongos del género Fusarium y sobre la producción de determinadas toxinas capaces de contaminar el grano. La novedad amplía las opciones disponibles en China para afrontar una enfermedad que puede perjudicar tanto el rendimiento como la calidad y la seguridad de la cosecha.
Dos principios activos con funciones complementarias
La formulación combina un antibiótico agrícola con un fungicida del grupo de los triazoles. El metconazol presenta actividad sistémica y actúa contra el micelio del patógeno, mientras que la validamicina A interviene sobre procesos relacionados con la capacidad de Fusarium graminearum para causar enfermedad.
Según la información divulgada, la validamicina A bloquea selectivamente rutas enzimáticas vinculadas con la biosíntesis de deoxinivalenol, una micotoxina conocida también como DON. La propuesta busca, por tanto, controlar los síntomas de la fusariosis y disminuir la acumulación de toxinas en el trigo cosechado.
Este doble objetivo resulta especialmente relevante porque la fusariosis no se limita a reducir la productividad. Como muestran los antecedentes sobre las enfermedades fúngicas que afectan a los cereales, algunas especies de Fusarium también pueden deteriorar el grano y producir compuestos perjudiciales para las personas y los animales.
Una formulación desarrollada durante varios años
El registro estuvo precedido por un proceso de investigación y desarrollo que se remonta, al menos, a julio de 2018, cuando la empresa presentó una solicitud de patente para el concentrado en suspensión. Uno de los principales desafíos consistía en conseguir que los dos componentes permanecieran estables dentro de una formulación líquida.
La elevada solubilidad en agua y la estructura química de la validamicina A podían alterar la suspensión en sistemas salinos concentrados. En esas condiciones, las partículas insolubles de metconazol tendían a aumentar de tamaño y formar sedimentos duros. La solución fisicoquímica patentada por la compañía permitió estabilizar el preparado durante su almacenamiento, de acuerdo con la fuente.
Los ensayos de campo observaron un control prolongado de la fusariosis de la espiga hasta diez días después del tratamiento. También reportaron una estimulación de procesos naturales de crecimiento del trigo, aunque el desempeño agronómico del producto dependerá de las condiciones de aplicación, la presión de la enfermedad y las disposiciones establecidas en su registro.
La aplicación oportuna sigue siendo determinante
La disponibilidad de una nueva mezcla no elimina la necesidad de vigilar el cultivo y seleccionar correctamente el momento de intervención. Experiencias anteriores sobre el tratamiento del trigo con fungicidas señalan que la floración constituye una etapa decisiva para combatir la infección de la espiga por Fusarium.
La presión sanitaria también puede cambiar considerablemente entre campañas debido a la humedad, la temperatura, las variedades sembradas y la presencia de inóculo. Por ello, el monitoreo y la evaluación del riesgo deben acompañar cualquier programa químico, como refleja el análisis de las estrategias de control frente a las enfermedades del trigo.
El manejo integrado debe considerar, además, variedades con tolerancia genética, rotación de cultivos, gestión de residuos vegetales y alternancia de productos con distintos mecanismos de acción. Estas medidas reducen la dependencia de una sola herramienta y ayudan a preservar la eficacia de los fungicidas.
China avanza con mezclas de antibióticos y triazoles
La nueva autorización forma parte de una tendencia de la industria agroquímica china hacia mezclas de validamicina A con diferentes triazoles. En años recientes, este antibiótico agrícola ha sido incorporado a combinaciones con tebuconazol, epoxiconazol, propiconazol y protioconazol, tanto en formulaciones comerciales como en mezclas de tanque.
Los desarrolladores buscan aprovechar mecanismos de acción complementarios y retrasar la selección de poblaciones resistentes. Sin embargo, la gestión de la resistencia exige más que la combinación de ingredientes: requiere respetar las dosis autorizadas, evitar aplicaciones innecesarias y alternar estrategias de control.
La vigilancia de los patógenos continúa siendo esencial porque las poblaciones de Fusarium pueden variar entre regiones y campañas. Investigaciones recientes han identificado incluso nuevas especies asociadas con brotes de fusariosis del trigo, además de combinaciones de micotoxinas que complican la evaluación sanitaria del grano.
El registro chino representa un avance comercial y técnico para Nanjing Nannong Pesticide Tech Development Co., Ltd., pero su contribución productiva deberá valorarse mediante el seguimiento de su eficacia en diferentes zonas trigueras, las condiciones concretas de uso autorizadas y su integración con otras prácticas de sanidad vegetal.
Fuente referencial:
AgroXXI


