Ciencia y Tecnología

La ciencia que frenó al gusano barrenador vuelve a ser decisiva

Publicado el 05/08/2026 · REDACCION

La entomóloga May Berenbaum explica por qué la biología reproductiva de la plaga permitió erradicarla y qué enseñanzas ofrece su reaparición en Norteamérica


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.

La reaparición del gusano barrenador del Nuevo Mundo en Estados Unidos ha devuelto protagonismo a una estrategia sanitaria desarrollada hace aproximadamente seis décadas: criar moscas de la plaga, esterilizarlas mediante radiación y liberarlas masivamente para interrumpir su reproducción.

May Berenbaum, profesora y responsable del Departamento de Entomología de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, sostiene que el éxito histórico de esta técnica demuestra la utilidad de financiar ciencia básica antes de que surja una emergencia. El conocimiento acumulado sobre la reproducción de Cochliomyia hominivorax permitió convertir una característica de su biología en una herramienta de erradicación.

La explicación adquiere relevancia después de las detecciones recientes en el sur de Texas, donde el parásito no se observaba desde 1966. Su regreso amenaza al ganado, obliga a reforzar la vigilancia veterinaria y aumenta la demanda de moscas estériles para contener la población silvestre.

Las larvas consumen el tejido vivo de sus huéspedes

El denominado gusano barrenador no es un gusano propiamente dicho, sino la fase larvaria de una mosca parasitaria. Las hembras depositan sus huevos en heridas abiertas, mucosas o áreas vulnerables como el ombligo de animales recién nacidos.

Cuando los huevos eclosionan, las larvas penetran en la lesión y consumen tejido vivo. Ese comportamiento las diferencia de numerosas larvas de mosca que se alimentan principalmente de materia muerta o en descomposición.

La infestación puede agrandar rápidamente una herida, provocar dolor, infecciones secundarias, pérdida de peso y reducción de la productividad. Sin tratamiento oportuno, el animal puede morir. Los bovinos son especialmente vulnerables, aunque la plaga también afecta caballos, ovejas, cabras, cerdos, mascotas, fauna silvestre, aves y ocasionalmente personas.

Antes de su erradicación en Estados Unidos, donde era nativa de los estados meridionales y sudorientales, la mosca ocasionaba pérdidas ganaderas valoradas en cientos de millones de dólares. La reciente detección del gusano barrenador en un ternero de Texas confirmó que el riesgo había dejado de ser únicamente una amenaza procedente del exterior.

Una particularidad reproductiva hizo posible la erradicación

La técnica del insecto estéril depende de dos descubrimientos entomológicos fundamentales. El primero fue comprobar que determinadas dosis de radiación podían volver estériles a los machos sin impedir que volaran, compitieran y se aparearan con hembras silvestres.

El segundo hallazgo fue que las hembras de Cochliomyia hominivorax se aparean una sola vez durante su vida. Si una hembra copula primero con un macho esterilizado, sus huevos no generan descendencia y queda interrumpida su contribución a la siguiente generación.

La liberación de una cantidad suficiente de machos estériles aumenta la probabilidad de que las hembras silvestres se apareen con ellos. Cuando la operación se mantiene de forma coordinada sobre el territorio afectado, la población fértil disminuye progresivamente hasta que la transmisión puede detenerse.

Berenbaum describe este procedimiento como control autocida, porque utiliza ejemplares de la propia especie para reducir su reproducción. Según la entomóloga, no se conocen efectos ambientales adversos asociados con esta técnica, que evita depender de aplicaciones generalizadas de insecticidas.

El método puede funcionar nuevamente

La especialista considera que la estrategia aplicada durante las campañas históricas conserva su eficacia frente a la reaparición actual. La biología que permitió erradicar la plaga no ha cambiado: los machos irradiados pueden aparearse y las hembras continúan limitadas a una sola cópula.

La dificultad operativa consiste en disponer de suficientes insectos estériles, transportarlos en condiciones adecuadas y liberarlos donde puedan superar numéricamente a los machos fértiles. La producción masiva requiere instalaciones especializadas, personal capacitado, irradiación controlada y una logística de distribución continua.

Ante esa necesidad, Texas busca acelerar una fábrica de moscas estériles prevista cerca de Edinburg. La planta, valorada en 750 millones de dólares, podría alcanzar una producción de hasta 300 millones de ejemplares por semana cuando entre en funcionamiento.

La capacidad disponible se redujo después de la erradicación histórica. Durante años, la respuesta regional dependió principalmente de una instalación ubicada en Panamá, mientras varias infraestructuras anteriores dejaron de operar al disminuir la amenaza en Estados Unidos y México.

México recupera capacidad para producir moscas estériles

El resurgimiento de la plaga desde América Central hacia México y Estados Unidos ha obligado a reconstruir esa capacidad. La planta de Metapa de Domínguez, en Chiapas, retomó la producción después de 14 años sin generar moscas estériles del gusano barrenador.

El primer lote reciente se utilizó para liberar 2,5 millones de moscas estériles en Chihuahua, donde permanecían activos varios casos. Las autoridades prevén elevar progresivamente la capacidad de la planta hasta 100 millones de insectos semanales.

La instalación mexicana reduce la distancia entre los criaderos y las zonas afectadas del norte del país. También complementa la producción de Panamá y las nuevas infraestructuras proyectadas en Estados Unidos.

La dispersión debe concentrarse en territorios donde existen infestaciones o una amenaza inmediata. Para que la técnica sea eficaz, los insectos estériles necesitan liberarse en cantidades suficientes y durante el tiempo requerido para romper el ciclo reproductivo de la población silvestre.

La aplicación permanente también puede tener limitaciones

Berenbaum advierte que “más” control no siempre significa una gestión mejor. Mantener indefinidamente una medida que elimina una proporción elevada de la población de una plaga puede ejercer presión de selección y favorecer resistencia, lo que terminaría reduciendo la utilidad del método.

Esta observación obliga a distinguir entre las liberaciones sostenidas dentro de una campaña de erradicación y la aplicación permanente, sin una evaluación del riesgo. La frecuencia, el territorio y la duración deben responder a datos de vigilancia, no únicamente a la intención de aumentar el número de insectos dispersados.

La estrategia tampoco reemplaza el trabajo dentro de las explotaciones. Los ganaderos deben revisar heridas, ombligos de recién nacidos, lesiones de castración o descorne y cualquier área húmeda capaz de atraer a las hembras.

La confirmación de un segundo caso de gusano barrenador en Texas reforzó la necesidad de combinar moscas estériles con cuarentenas, inspecciones veterinarias, tratamiento de los animales y control de movimientos.

Vigilancia y respuesta rápida protegen a la ganadería

Una lesión que aumenta de tamaño, desprende mal olor, presenta secreciones o contiene huevos y larvas visibles requiere atención veterinaria inmediata. También pueden observarse cambios de comportamiento relacionados con el dolor y deterioro general del animal.

Las infestaciones sospechosas deben notificarse a los servicios sanitarios para confirmar la especie y activar medidas de contención. El tratamiento de un animal enfermo evita su deterioro, pero la notificación permite determinar si existe un foco capaz de extenderse hacia otras explotaciones.

La trazabilidad y el control de la movilización resultan especialmente importantes en regiones fronterizas. Bovinos infestados pueden transportar larvas antes de que las moscas adultas emerjan, mientras la fauna silvestre y otros animales de sangre caliente dificultan la creación de barreras exclusivamente ganaderas.

La respuesta también afecta al comercio regional. Las restricciones aplicadas por razones sanitarias muestran cómo una plaga localizada puede alterar las exportaciones, el movimiento de animales y los costos de producción incluso antes de causar pérdidas generalizadas en los rebaños.

La investigación básica permitió actuar durante la crisis

Para Berenbaum, el control del gusano barrenador ilustra por qué investigar la reproducción, el comportamiento y la fisiología de los insectos no es un ejercicio separado de las necesidades productivas. Los conocimientos que parecían especializados terminaron sosteniendo una de las campañas sanitarias más exitosas de la ganadería.

La técnica no surgió cuando la plaga reapareció. Fue posible porque previamente se había estudiado cómo respondían los insectos a la radiación, cuántas veces se apareaban las hembras y si los machos esterilizados conservaban capacidad para competir.

La emergencia actual permite reutilizar ese conocimiento, pero también revela la necesidad de conservar infraestructura, vigilancia y experiencia técnica después de una erradicación. El éxito sanitario reduce la visibilidad de una plaga, aunque no elimina la posibilidad de que regrese desde regiones donde continúa presente.

Fuentes referenciales:
Phys.org
Universidad de Illinois en Urbana-Champaign



Mundo Agropecuario
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.