El USDA detectó otro ternero infectado en el sur de Texas y activó medidas de cuarentena, vigilancia y liberación de moscas estériles
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos confirmó un segundo caso de gusano barrenador del Nuevo Mundo en el sur de Texas, una plaga ganadera cuyas larvas se alimentan de tejido vivo y pueden matar al ganado si la infestación no se trata a tiempo. El nuevo hallazgo aumenta la presión sobre las autoridades sanitarias, los rancheros y la cadena bovina estadounidense, que observan con preocupación la reaparición de un parásito considerado erradicado del país desde 1966.
El segundo caso fue detectado en un ternero ubicado a unos 10 kilómetros del primer caso confirmado, también en el sur de Texas. La proximidad entre ambos hallazgos refuerza la urgencia de contener el foco antes de que el insecto logre expandirse en una zona estratégica para la ganadería de Texas.
Una plaga que volvió a encender las alarmas
El gusano barrenador del Nuevo Mundo, conocido internacionalmente como New World screwworm, es una mosca cuyas hembras depositan huevos en heridas abiertas o membranas mucosas de animales de sangre caliente. Cuando los huevos eclosionan, las larvas penetran el tejido vivo y se alimentan de la carne, lo que puede provocar lesiones graves, infecciones secundarias y muerte del animal si no se interviene rápidamente.
La plaga afecta principalmente al ganado, pero también puede alcanzar fauna silvestre, mascotas e incluso personas. Por esa razón, la respuesta no se limita a los bovinos comerciales: Texas estableció una zona de cuarentena de 20 kilómetros, en la que todos los animales de sangre caliente, incluidas las mascotas, deben ser inspeccionados antes de salir del área.
El primer caso reciente, detectado cerca de la frontera con México, ya había generado inquietud entre rancheros y autoridades. La confirmación de un segundo ternero infectado convierte el episodio en un foco sanitario que exige vigilancia más amplia, comunicación rápida con los productores y medidas de control capaces de reducir el riesgo de dispersión.
La técnica de moscas estériles vuelve al frente
Estados Unidos logró eliminar históricamente el gusano barrenador mediante una estrategia basada en la liberación masiva de moscas estériles. El mecanismo es directo: los machos estériles se aparean con hembras silvestres y evitan que la reproducción continúe. Esta técnica fue decisiva para la erradicación del parásito en el país y sigue siendo una de las herramientas centrales frente al nuevo avance.
Las autoridades estadounidenses informaron que actualmente se liberan alrededor de cuatro millones de moscas estériles por semana desde el aire, mientras otros cuatro millones en fase de pupa se despliegan en cámaras de liberación terrestre. Esta operación busca crear una barrera biológica que reduzca la reproducción del insecto en el área afectada.
La medida se conecta con los esfuerzos recientes para fortalecer la dispersión de moscas estériles en Texas y en zonas cercanas a la frontera. La reaparición del parásito muestra que la capacidad de vigilancia y respuesta rápida vuelve a ser un componente crítico de la sanidad animal en Norteamérica.
Un riesgo económico para Texas
El impacto potencial va más allá del animal infectado. Un estudio del USDA estimó el año pasado que un resurgimiento del gusano barrenador en Texas podría costar 1.800 millones de dólares a la economía estatal. El cálculo refleja no solo las pérdidas directas por animales enfermos o muertos, sino también los costos de vigilancia, tratamiento, cuarentenas, restricciones de movimiento y medidas de control.
La amenaza aparece en un momento sensible para la producción bovina estadounidense. La cadena ganadera ya enfrenta presiones por inventarios ajustados, costos elevados y precios altos de la carne. En ese contexto, cualquier interrupción sanitaria puede agregar incertidumbre a un mercado que ya venía bajo tensión, como se ha observado en el comportamiento reciente de los precios de la carne en Estados Unidos.
El riesgo inmediato no es de inocuidad alimentaria, sino de sanidad animal y control territorial de la plaga. Las larvas no afectan la carne como producto de consumo, pero sí comprometen gravemente al animal vivo. Por eso, la detección temprana, la inspección de heridas y el reporte rápido de casos sospechosos son claves para evitar que el foco se amplíe.
Una plaga que avanzó desde el sur
El gusano barrenador se mantuvo presente en Sudamérica y en los últimos años comenzó a desplazarse hacia el norte. La aparición de casos en México elevó la preocupación de las autoridades estadounidenses, especialmente en los estados fronterizos donde el movimiento de animales, fauna silvestre y condiciones climáticas pueden facilitar la expansión del insecto.
La frontera ganadera entre México y Estados Unidos ya había sido objeto de medidas preventivas por el avance del parásito. La detección de casos cercanos a territorio estadounidense impulsó cierres temporales, controles y advertencias sanitarias. Ese contexto explica por qué la confirmación de animales infectados en Texas genera una respuesta inmediata y coordinada.
La experiencia reciente en México y el nuevo foco texano confirman que la vigilancia sanitaria del ganado sigue siendo una herramienta decisiva para contener enfermedades y plagas transfronterizas. En este caso, la rapidez importa porque el ciclo biológico del insecto permite que la infestación avance con rapidez si encuentra animales vulnerables y heridas sin tratar.
Control inmediato y vigilancia constante
La respuesta en Texas combina cuarentena, inspección animal, liberación de moscas estériles y monitoreo de posibles nuevos casos. La prioridad es impedir que el gusano barrenador se establezca de nuevo en áreas ganaderas donde había desaparecido durante décadas.
Para los productores, la recomendación práctica es revisar heridas, ombligos de terneros, lesiones por manejo, mucosas y cualquier signo de larvas en animales vivos. La atención temprana reduce el daño al animal y permite activar los protocolos sanitarios antes de que el parásito encuentre nuevas oportunidades de reproducción.
El segundo caso confirmado no implica por sí solo una expansión generalizada, pero sí confirma que la amenaza está activa. Texas y el USDA enfrentan ahora una carrera sanitaria: aislar los focos, aumentar la vigilancia y mantener la presión biológica con moscas estériles antes de que el gusano barrenador se convierta en un problema mayor para la ganadería estadounidense.
Fuente(s) referenciales
Phys.org / AFP: “US reports second case of dangerous livestock pest”. Publicado el 6 de junio de 2026.
