Agricultura

El clima reduce el trigo en Alemania pese a los avances agrícolas

Publicado el 26/08/2026 · REDACCION

Un estudio de más de 35 años indica que el calentamiento afecta de forma desigual a cereales y frutales, mientras la dependencia de los polinizadores añade otra variable al rendimiento


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz

Una investigación de la Universidad Técnica de Múnich determinó que el cambio climático está modificando de manera desigual los rendimientos agrícolas en Alemania. El análisis, realizado con datos de más de 35 años procedentes de la Baja Franconia y la Alta Baviera, encontró descensos en el trigo, mientras cultivos como manzanos y cerezos todavía no presentan la misma trayectoria negativa.

El estudio, publicado en la revista Ecology and Evolution, comparó plantas con distintos grados de dependencia de la polinización por insectos. Los resultados muestran que la respuesta productiva no depende únicamente de la temperatura y la disponibilidad de agua, sino también del mecanismo reproductivo de cada cultivo y de la situación de sus polinizadores.

El calor comienza a superar la capacidad de compensación tecnológica

Durante las últimas décadas, el fitomejoramiento y las mejoras en el manejo agronómico ayudaron a contrarrestar las pérdidas ocasionadas por el cambio climático. Sin embargo, los investigadores observaron que esa compensación parece estar debilitándose en los cultivos extensivos que no necesitan insectos para reproducirse.

El trigo, que puede autopolinizarse o utilizar el viento para transportar el polen, ya está sufriendo condiciones térmicas superiores a su rango óptimo en las regiones estudiadas. La combinación de temperaturas elevadas y suelos secos reduce tanto la cantidad como el tamaño de los granos formados.

Este resultado se suma a otros análisis sobre la reducción mundial del rendimiento agrícola por el cambio climático, que advierten que las medidas de adaptación pueden moderar los daños, pero no eliminarlos por completo.

Manzanos y cerezos conservan una ventaja temporal

Los árboles frutales examinados no mostraron hasta ahora una disminución comparable con la del trigo. El equipo considera que el aumento moderado de las temperaturas pudo reducir los daños ocasionados por las heladas tardías durante la floración, favoreciendo la formación de frutos.

Los autores advierten que este beneficio puede ser transitorio. Si el calentamiento continúa, los frutales también podrían superar sus condiciones climáticas óptimas, crecer con menor vigor y producir flores más pequeñas o menos atractivas para los insectos.

La vulnerabilidad de estos sistemas debe interpretarse junto con la evidencia de que la escasez de polinizadores ya limita la producción de alimentos en numerosas regiones y cultivos. Manzanos, cerezos y algunas especies extensivas, como la colza, dependen en diferente medida de las visitas de abejas, sírfidos y otros insectos.

Los cultivos dependientes de insectos afrontan una doble presión

Sara Leonhardt, profesora de interacciones entre plantas e insectos de la Universidad Técnica de Múnich, explicó que los cultivos dependientes de polinizadores quedarían expuestos a dos factores simultáneos si continúa el calentamiento. Por una parte, empeorarían las condiciones para el crecimiento y la floración de las plantas; por otra, cambiarían las comunidades de insectos encargadas de transportar el polen.

Las especies de polinizadores poseen tolerancias térmicas diferentes. Una transformación en su abundancia o composición puede alterar el servicio de polinización, especialmente en paisajes agrícolas con poca biodiversidad, donde existen menos especies capaces de sustituir las funciones de aquellas que disminuyen.

Paula Prucker, investigadora doctoral y primera autora del estudio, señaló que la adaptación agrícola al cambio climático debe considerar conjuntamente las necesidades de los cultivos y la protección de los polinizadores. El planteamiento coincide con investigaciones que relacionan la biodiversidad de polinizadores con rendimientos más estables.

Setos, áreas florales y rotaciones diversas para estabilizar cosechas

Entre las medidas propuestas se encuentran la conservación de setos y áreas con flores que proporcionen alimento y refugio, la aplicación de rotaciones más diversas y la reducción del uso de pesticidas. Estas prácticas pueden sostener comunidades de insectos más variadas y disminuir la vulnerabilidad de los cultivos ante cambios ambientales.

El estudio no establece que todos los frutales mantendrán mejores rendimientos ni que todos los cereales responderán de la misma manera. Sus conclusiones corresponden a dos regiones alemanas y muestran la importancia de evaluar cada cultivo según sus límites climáticos, su sistema de polinización y las condiciones locales de producción.

Para los productores, los resultados refuerzan la necesidad de combinar variedades adaptadas, conservación de humedad, vigilancia climática y manejo de la biodiversidad. La innovación agronómica continúa siendo una herramienta decisiva, pero su capacidad para compensar el calentamiento puede disminuir cuando las temperaturas y la sequedad superan los límites fisiológicos de los cultivos.

Fuentes referenciales:
EurekAlert
Universidad Técnica de Múnich
Ecology and Evolution



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