El Gobierno anunció alivios financieros ante el aumento de costos, la revaluación del peso y las condiciones arancelarias en Estados Unidos; el sector genera cerca de 240.000 empleos y exportó unos US$2.400 millones en 2025
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
Colombia puso en marcha una línea de crédito con subsidio a la tasa de interés destinada a respaldar a su sector floricultor, una actividad agroexportadora que atraviesa una combinación de mayores costos de producción, apreciación del peso y nuevas condiciones arancelarias en Estados Unidos. La medida fue anunciada por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural después de una reunión con la junta directiva de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores).
El paquete no se limita al crédito subsidiado. El Ministerio informó que trabaja en alternativas para reperfilar las deudas de las empresas floricultoras con mejores condiciones de plazo y tasa, además de preparar un cupo de financiación dirigido a proyectos de transición energética capaces de reducir el costo de la energía dentro de las explotaciones.
La intervención adquiere relevancia por la dimensión de esta cadena productiva. Asocolflores reporta que Colombia exportó alrededor de US$2.400 millones en flores cortadas durante 2025, con aproximadamente 340.000 toneladas comercializadas, y que la actividad sostiene cerca de 240.000 empleos formales directos e indirectos.
Tres presiones golpean simultáneamente a los productores
El diagnóstico presentado por el Ministerio identifica tres factores que están afectando la competitividad de las empresas: incremento de los costos laborales, revaluación del peso colombiano y condiciones arancelarias más exigentes en Estados Unidos.
La combinación resulta especialmente sensible para una actividad intensiva en mano de obra y orientada mayoritariamente hacia los mercados externos. Una empresa que obtiene una parte importante de sus ingresos en dólares puede recibir menos pesos por sus ventas cuando la moneda colombiana se fortalece, mientras sus costos locales de salarios, insumos, servicios y operación continúan aumentando.
Estados Unidos añade otra variable decisiva. Asocolflores señala que cerca del 80 % de las exportaciones colombianas de flores tienen ese país como destino. Entre 2012 y 2025, las ventas al mercado estadounidense pasaron de US$966,7 millones a cerca de US$1.900 millones, mientras el volumen aumentó de 149.365 a 252.816 toneladas.
Esa concentración comercial explica por qué una alteración de las condiciones de acceso al mercado estadounidense puede trasladarse rápidamente a las finanzas de las explotaciones colombianas. La floricultura necesita además mantener altos estándares fitosanitarios para conservar sus mercados, un desafío que ya ha llevado a desarrollar sistemas de vigilancia frente a plagas capaces de comprometer las exportaciones florales colombianas.
El crédito subsidiado ya fue puesto en marcha
La medida más concreta comunicada por el Ministerio es la entrada en funcionamiento de una línea de crédito con subsidio a la tasa de interés. La información oficial disponible no especifica en el anuncio del 29 de septiembre el monto total del cupo, la tasa final para los beneficiarios ni los plazos particulares de los préstamos, por lo que esos elementos dependerán de las condiciones financieras establecidas para el instrumento.
Paralelamente, el Gobierno trabaja en alternativas para reperfilar obligaciones existentes. El objetivo es mejorar las condiciones de plazo y tasa para empresas que actualmente enfrentan presión sobre sus flujos financieros.
La propuesta responde a solicitudes planteadas por el propio sector. Asocolflores había informado previamente que llevó al Gobierno la situación de las empresas y planteó mecanismos de financiación con condiciones preferenciales de plazo, tasa y garantías, junto con medidas frente a la volatilidad cambiaria y apoyos orientados a preservar el empleo formal.
El alivio financiero adquiere una dimensión productiva porque la floricultura requiere mantener inversiones permanentes en manejo agronómico y sanidad vegetal. En el caso del clavel, por ejemplo, investigaciones realizadas en Colombia han buscado fortalecer la resistencia frente al marchitamiento vascular causado por Fusarium, una enfermedad capaz de comprometer seriamente variedades susceptibles.
La energía entra en la estrategia para reducir costos
Otro componente anunciado es la preparación de un cupo de crédito destinado a proyectos de transición energética. El planteamiento del Ministerio vincula directamente estas inversiones con la reducción de los costos energéticos y, por esa vía, con una disminución de los costos de producción.
El Gobierno no detalló todavía qué tecnologías podrán financiarse ni cuáles serán las condiciones del nuevo cupo, por lo que no corresponde asumir que todas las explotaciones o todas las inversiones energéticas quedarán automáticamente cubiertas.
La decisión refleja, sin embargo, que la respuesta oficial pretende ir más allá de refinanciar obligaciones. Una parte del esfuerzo se orientaría a modificar componentes estructurales del costo de producción para mejorar la competitividad de las empresas en los mercados internacionales.
La gestión de residuos representa otra vía para mejorar la eficiencia de los sistemas florícolas. Investigaciones desarrolladas en Colombia han mostrado posibilidades de aprovechar residuos de la industria de las flores mediante compostaje, convirtiendo biomasa residual en un recurso útil para otros cultivos.
Colombia exportó 340.000 toneladas de flores en 2025
Los datos sectoriales permiten dimensionar lo que está en juego. El informe de Asocolflores correspondiente a 2025 registra aproximadamente 340.000 toneladas de flor cortada exportadas, un incremento cercano al 3 % frente al año anterior. En valor, las ventas externas alcanzaron unos US$2.400 millones, alrededor de 2 % más.
La asociación sostiene que las flores colombianas llegan a cerca de 100 mercados internacionales. Estados Unidos continúa siendo, con amplia diferencia, el principal comprador y Colombia mantiene una participación cercana al 59 % como proveedor de flor cortada en ese mercado.
La dependencia de las exportaciones obliga al sector a combinar productividad agrícola, calidad comercial, logística y sanidad vegetal. Una flor destinada a un mercado lejano debe conservar sus características durante cosecha, clasificación, cadena de frío, transporte y distribución, además de cumplir los requisitos fitosanitarios establecidos por el país comprador.
La producción colombiana también incluye modelos muy diferentes a las grandes explotaciones exportadoras de la región andina. En Guainía, por ejemplo, la domesticación y cultivo comercial de la flor de Inírida muestra cómo especies ornamentales nativas pueden vincular producción rural, conocimiento local y acceso a mercados especializados.
Un sector intensivo en empleo rural
El componente laboral ocupa un lugar central en las medidas anunciadas. El Ministerio sitúa en alrededor de 240.000 los empleos generados por la floricultura, mientras Asocolflores destaca el carácter formal de buena parte de esas plazas y la elevada participación de mujeres en la actividad.
La estructura productiva explica esa intensidad laboral. A diferencia de cultivos altamente mecanizados, la producción de flores requiere numerosas operaciones manuales relacionadas con establecimiento, manejo de plantas, corte, selección, clasificación, empaque y preparación de los productos para su comercialización.
Por esa razón, un incremento de los costos laborales tiene un efecto particularmente relevante sobre las estructuras financieras de las empresas. Al mismo tiempo, reducir empleo para compensar costos puede afectar la capacidad de ejecutar labores que determinan calidad y oportunidad de cosecha.
El desafío consiste entonces en sostener simultáneamente competitividad, empleo y capacidad productiva. El crédito subsidiado puede aliviar parte de la presión financiera inmediata, pero su impacto dependerá de las condiciones de acceso, del endeudamiento previo de las empresas y de la evolución de variables externas como el tipo de cambio y el mercado estadounidense.
Las medidas todavía deberán traducirse en resultados productivos
El anuncio del Gobierno establece una ruta de apoyo, pero no equivale por sí mismo a una recuperación financiera del sector. La línea subsidiada ya fue puesta en marcha, mientras que el reperfilamiento de las deudas y el cupo destinado a transición energética permanecen como medidas en desarrollo.
El Ministerio indicó que las carteras de Hacienda, Comercio, Trabajo y Agricultura participarán desde sus respectivas competencias en la respuesta a la coyuntura. Asocolflores, por su parte, mantiene el diálogo con el Gobierno para buscar condiciones que permitan preservar la capacidad productiva y exportadora.
La evolución de la floricultura colombiana durante los próximos meses dependerá no solo de la disponibilidad de financiación, sino también del comportamiento del peso, los costos laborales, las condiciones comerciales de Estados Unidos y la capacidad de las explotaciones para mantener productividad, calidad y sanidad vegetal.
Con exportaciones cercanas a US$2.400 millones en 2025, aproximadamente 340.000 toneladas comercializadas y cerca de 240.000 empleos vinculados a la actividad, las medidas financieras anunciadas buscan proteger una cadena agrícola cuya competitividad depende de márgenes estrechamente ligados a costos internos y mercados internacionales.
Fuentes referenciales:
Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia
Asocolflores
Asocolflores – comercio de flores con Estados Unidos


