Ensayos del IRTA en Cataluña combinaron vigilancia del riesgo, manejo de la hojarasca y control biológico para proteger los frutos con menos aplicaciones fitosanitarias.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
El Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) y empresas del sector frutícola de Cataluña, España, validaron una estrategia para controlar la mancha marrón del peral y ajustar el uso de productos fitosanitarios. El proyecto ESTEMPERA, desarrollado entre 2024 y 2026, combinó medidas contra el hongo que permanece en las parcelas durante el invierno, productos biológicos y modelos que señalan los momentos de mayor riesgo de infección.
La enfermedad está causada por Stemphylium vesicarium y puede producir lesiones en hojas, brotes y frutos. No debe confundirse con la roya del peral, provocada por otros hongos. Según el IRTA, la mancha marrón ha ocasionado pérdidas estimadas de entre el 1 % y el 10 % de la producción catalana de pera en campañas recientes, con daños mucho mayores en las parcelas más susceptibles.
Reducir el hongo antes de la nueva campaña
Una parte de la investigación se centró en el inóculo: la reserva del patógeno que sobrevive al invierno y puede originar nuevas infecciones en primavera. El IRTA señala que el hongo permanece en hojas caídas y en la vegetación de las plantaciones. Los ensayos evaluaron la combinación de Trichoderma harzianum, un hongo beneficioso, con prácticas de manejo de la hojarasca y del suelo entre las hileras de árboles para disminuir esa reserva.
El uso de un organismo beneficioso exige tener en cuenta cómo encaja con el resto del programa sanitario. La relación entre los fungicidas y los hongos útiles para los cultivos es uno de los motivos para estudiar estrategias integradas, en lugar de basar todas las decisiones en aplicaciones preventivas.
En pequeñas parcelas, los productos naturales y biológicos aplicados directamente sobre los árboles también dieron resultados favorables: la proporción de hojas afectadas pasó del 45 % a menos del 30 %, mientras que la gravedad de los síntomas descendió del 24 % a menos del 10 %. Son resultados de los ensayos descritos por el IRTA, no una garantía de que cualquier producto produzca la misma respuesta en todas las fincas.
Aplicar los tratamientos cuando aumenta el riesgo
La tercera línea del proyecto consistió en validar modelos de predicción, entre ellos BSPCast y RIMpro. Estas herramientas ayudan a identificar períodos favorables para el desarrollo del hongo y a programar los tratamientos en momentos de mayor necesidad. Según el IRTA, ese ajuste permitió reducir el número de aplicaciones sin perder eficacia de control ni cosecha en los ensayos.
En algunas explotaciones, el manejo de la mancha marrón había llegado a depender de entre 15 y 20 aplicaciones preventivas por campaña. La aparición de resistencia del hongo a determinados fungicidas aumenta la importancia de emplear distintas herramientas y vigilar el momento de intervención. Otras investigaciones sobre la infección de las hojas por hongos agrícolas también examinan etapas tempranas de la relación entre el patógeno y la planta para mejorar la protección de los cultivos.
El problema tiene consecuencias para la fruticultura catalana. El IRTA informa que la superficie de peral en Girona disminuyó un 54 % durante la última década por una combinación de causas entre las que figura esta enfermedad; solo en 2023, las pérdidas atribuidas a la mancha marrón en esa zona se estimaron en 600.000 kilos. Esa reducción de superficie no puede atribuirse íntegramente al hongo.
ESTEMPERA reúne resultados sobre prevención invernal, tratamientos biológicos y predicción del riesgo que los productores pueden considerar dentro de un programa de manejo integrado. Su aplicación concreta requiere atender la susceptibilidad de la variedad, la presión de la enfermedad y las condiciones de cada parcela.
Fuente referencial:
Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA)


