Agricultura

Costa Rica: lluvias y sigatoka amenazan la cosecha de banano

Publicado el 07/09/2026 · REDACCION

Plantaciones del Caribe permanecieron inundadas hasta 36 horas, mientras el calor y la humedad aumentan la presión de una enfermedad capaz de inutilizar racimos para la exportación


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.

Los productores de banano del Caribe de Costa Rica afrontan inundaciones, una mayor presión de sigatoka negra y dificultades para transportar la fruta debido a las condiciones asociadas con El Niño. Algunas plantaciones permanecieron cubiertas por el agua hasta 36 horas, mientras los deslizamientos afectaron carreteras utilizadas por trabajadores y exportadores.

La situación se concentra en sectores como Sarapiquí, Talamanca, Limón, Valle de La Estrella, Matina, Guácimo, Pococí y Siquirres. El Instituto Meteorológico Nacional proyectó para la vertiente del Caribe un aumento de las precipitaciones de entre 10 % y 15 % durante lo que resta de 2026, acompañado por temperaturas entre 0,5 °C y 1 °C superiores.

La combinación de calor, humedad persistente y suelos saturados crea dos amenazas simultáneas. Por una parte, el exceso de agua limita el desarrollo de las plantas y puede reducir la producción. Por otra, las condiciones ambientales favorecen la propagación de la sigatoka negra, una de las enfermedades foliares más dañinas para el cultivo.

En dos días cayó más lluvia de la necesaria para un mes

Una plantación bananera necesita alrededor de 200 milímetros de lluvia al mes, según explicó Erick Bolaños, director de Asistencia Técnica de la Corporación Bananera Nacional de Costa Rica, conocida como Corbana. Sin embargo, Matina, Guácimo y Siquirres acumularon hasta 280 milímetros entre el 15 y el 16 de agosto.

En apenas dos días, esos sectores recibieron más agua de la requerida por el cultivo durante un mes completo. Aun cuando las fincas dispongan de buenos sistemas de drenaje, una precipitación tan concentrada supera la capacidad de evacuación y provoca acumulaciones alrededor de las raíces.

El banano puede soportar distintas condiciones climáticas, pero el anegamiento prolongado altera la disponibilidad de oxígeno en el suelo y limita su desarrollo. La forma en que las raíces del banano influyen en el movimiento del agua también depende de la porosidad, la estructura y el historial de cada plantación.

Bolaños advirtió que la continuidad de estos excesos podría generar una disminución productiva a corto y mediano plazo. El riesgo aumentaría si las lluvias reducen progresivamente la capacidad de los suelos para absorber y evacuar el agua.

La sigatoka negra deteriora las hojas y los racimos

La humedad y las temperaturas elevadas también favorecen a la sigatoka negra, enfermedad causada por el hongo Pseudocercospora fijiensis. El patógeno coloniza las hojas, forma lesiones y reduce la superficie que la planta necesita para realizar la fotosíntesis.

Cuando la infección avanza, la planta pierde capacidad para generar la energía necesaria durante el desarrollo del racimo. Los frutos pueden madurar prematuramente y dejar de cumplir los requisitos de conservación, transporte y calidad exigidos por los mercados de exportación.

El daño no se limita a una reducción del volumen cosechado. Un racimo aparentemente formado puede perder su valor comercial si la maduración se adelanta y ya no soporta el periodo requerido para llegar a los compradores internacionales.

La enfermedad constituye un desafío sanitario de largo plazo para la producción tropical. Investigaciones sobre nuevas estrategias científicas contra la sigatoka negra buscan comprender mejor el patógeno y localizar posibles puntos vulnerables para su control.

También se desarrollan materiales vegetales con resistencia combinada. Un avance previo permitió obtener una planta de banano resistente a la sigatoka negra y al Fusarium TR4, aunque la incorporación de estas soluciones a la producción requiere evaluación agronómica, disponibilidad comercial y adaptación a las condiciones de cada país.

Productores refuerzan drenajes, diques y control sanitario

Las fincas de las zonas afectadas intensificaron el mantenimiento de drenajes y la rehabilitación de diques, especialmente en terrenos bajos o cercanos a ríos. Estas obras buscan evitar que el agua permanezca durante periodos prolongados dentro de las plantaciones.

Los productores también están aplicando programas nutricionales para fortalecer las plantas. Contra la sigatoka negra emplean deshoja fitosanitaria, que consiste en retirar el tejido afectado, y tratamientos con fungicidas.

El manejo debe mantener una vigilancia continua sobre las hojas y evitar retrasos en las intervenciones. Cuando el ambiente permanece favorable al hongo, los ciclos de infección pueden intensificarse y elevar el costo de protección de las fincas.

La alternancia de productos con diferentes modos de acción es importante para limitar la aparición de resistencia a los fungicidas. Otras prácticas de manejo sanitario de plagas y enfermedades del plátano incluyen la eliminación de tejidos enfermos, la ventilación del cultivo y el uso de material vegetal sano.

Los deslizamientos complican el acceso y la exportación

Las consecuencias de las lluvias se extienden fuera de las parcelas. Los derrumbes pueden impedir que los trabajadores lleguen a las fincas, interrumpir las labores durante varios días y afectar la continuidad de la cosecha y el empaque.

Los deslizamientos en la ruta 32 representan además una amenaza para el transporte de la fruta hacia los puertos. El banano de exportación necesita una cadena logística continua; cualquier demora entre la cosecha y el embarque puede perjudicar su condición comercial.

Las inundaciones también han alcanzado viviendas y comunidades próximas a las plantaciones. La crecida de cuerpos de agua obligó a efectuar evacuaciones preventivas y habilitar albergues temporales, lo que afecta directamente a trabajadores rurales y sus familias.

Corbana coordina acciones con el Ministerio de Agricultura y Ganadería para atender los daños en estas comunidades. La respuesta requiere mantener operativas las fincas, proteger al personal y recuperar las conexiones terrestres necesarias para sacar la producción.

El efecto sobre las exportaciones aún no puede cuantificarse

Hasta junio de 2026, las exportaciones costarricenses de banano acumulaban un crecimiento del 5 % frente al mismo periodo del año anterior. Ese resultado corresponde a la primera mitad del año y todavía no refleja plenamente las consecuencias de las lluvias intensas registradas durante agosto.

Corbana considera prematuro anticipar una disminución importante del banano destinado a la exportación. Las plantaciones ya presentan daños, pero la magnitud final dependerá de la evolución de las precipitaciones, la respuesta de los drenajes, el control de la sigatoka y la capacidad de recuperación de las plantas.

El segundo semestre será decisivo para determinar si el episodio se traduce en una reducción del volumen exportado. La continuidad de las lluvias podría incrementar el anegamiento, disminuir la absorción de nutrientes y dificultar aún más el manejo sanitario.

El escenario costarricense confirma que un episodio severo de El Niño puede generar riesgos diferentes entre regiones y cultivos. En el Caribe, la preocupación inmediata no se limita a la cantidad de lluvia, sino a su concentración, su interacción con temperaturas más altas y sus efectos simultáneos sobre sanidad vegetal, suelos y logística.

Fuente referencial:
CR Hoy – Plagas e inundaciones por El Niño mantienen en vilo a productores de banano



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