Cultivos

La aceituna de mesa en Córdoba-España enfrenta una crisis de rentabilidad

Publicado el 14/10/2026 ·

Los agricultores denuncian precios de hasta 0,50 euros por kilo frente a costes de 0,75 euros y advierten de que numerosas explotaciones españolas podrían renunciar a la recolección.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario Editor: Karem Díaz S.

La campaña de aceituna de mesa de 2026 atraviesa una situación crítica en la provincia de Córdoba, al sur de España. Los bajos precios ofrecidos a los agricultores, unidos al encarecimiento de los insumos y a los descuentos aplicados durante la clasificación del fruto, están llevando a numerosos olivareros a plantearse dejar la cosecha en los árboles porque recogerla podría ocasionarles mayores pérdidas económicas.

Las organizaciones agrarias COAG y Asaja Córdoba han denunciado que las cotizaciones actuales no permiten cubrir los gastos de producción en determinadas explotaciones, especialmente aquellas dedicadas a la variedad Hojiblanca, una de las más representativas del olivar cordobés.

El conflicto se ha intensificado durante las primeras semanas de la campaña de verdeo, nombre que recibe la recolección de aceitunas destinadas principalmente al consumo de mesa. Ante la falta de rentabilidad, algunos productores han comenzado a abandonar esta actividad o consideran destinar posteriormente el fruto a la elaboración de aceite.

La decisión tiene implicaciones económicas y agronómicas. Retrasar la recogida puede modificar el rendimiento final del cultivo y, en determinadas circunstancias, afectar la capacidad productiva de los olivos durante la campaña siguiente.

El precio de la aceituna cae mientras aumentan los gastos agrícolas

El responsable del sector olivar de COAG Córdoba, Juan Luque, ha advertido que las primeras cotizaciones de la campaña se situaron alrededor de 0,60 euros por kilogramo, pero posteriormente descendieron hasta aproximadamente 0,50 euros.

La disminución representa una pérdida de ingresos en un momento en que los agricultores necesitan afrontar los costes de recolección, transporte, fertilización, riego y mantenimiento de sus explotaciones.

Sin embargo, la caída de la cotización inicial no constituye el único problema. Los productores también denuncian que los criterios comerciales utilizados para clasificar las aceitunas reducen considerablemente la cantidad de fruto que recibe una valoración adecuada.

Según Luque, los sistemas de selección empleados por los compradores pueden descartar entre el 40 % y el 50 % de la aceituna entregada, principalmente por cuestiones relacionadas con el calibre.

Estos descuentos disminuyen el ingreso efectivo que finalmente percibe el agricultor y pueden situarlo muy por debajo del precio inicialmente anunciado para la campaña.

La situación resulta especialmente delicada en explotaciones cuyos costes de producción ya superan las cotizaciones ofrecidas por los compradores. En estos casos, incrementar la cantidad recolectada no garantiza una mejora de los resultados económicos.

Asaja sitúa el coste de producción en 0,75 euros por kilogramo

El técnico de Asaja Córdoba, Carlos Molina, ha señalado que los costes actualizados de producción de la aceituna Hojiblanca alcanzan aproximadamente 0,75 euros por kilogramo.

Esta referencia supera en 0,25 euros el precio de 0,50 euros por kilogramo que, según las organizaciones agrarias, se está ofreciendo en determinadas operaciones comerciales.

La diferencia equivale a un déficit de 250 euros por cada tonelada comercializada, antes de considerar posibles reducciones adicionales derivadas de los criterios de clasificación y liquidación.

Para una explotación que entregue diez toneladas a ese precio, la diferencia respecto al coste de referencia ascendería a 2.500 euros. Se trata de un cálculo ilustrativo basado en las cifras comunicadas por Asaja, no de una estimación de pérdidas para todas las fincas cordobesas.

La organización ha recomendado a sus asociados que no entreguen aceitunas por debajo de los 0,75 euros por kilogramo, al considerar que aceptar cantidades inferiores compromete la continuidad económica de numerosas explotaciones.

El conflicto se enmarca en un escenario más amplio de tensiones en los precios del sector olivarero español, aunque las aceitunas destinadas a mesa y las utilizadas para elaborar aceite responden a mercados y condiciones comerciales diferentes.

El encarecimiento del gasóleo y los fertilizantes agrava las pérdidas

Las organizaciones agrarias también han señalado el aumento de los gastos necesarios para mantener las explotaciones como uno de los principales factores que explican el deterioro de su rentabilidad.

Juan Luque ha indicado que el gasóleo agrícola se sitúa alrededor de 1,70 euros por litro, un coste que repercute sobre las labores mecanizadas, el transporte y otras operaciones habituales del olivar.

A este gasto se suman los fertilizantes, la electricidad y el agua de riego, elementos cuyo encarecimiento aumenta las necesidades de financiación de los agricultores.

La presión económica se hace especialmente visible durante la recolección, cuando deben contratarse trabajadores, organizar cuadrillas y movilizar recursos para retirar el fruto de los árboles.

La disponibilidad de trabajadores para las campañas de aceituna constituye además un desafío estructural en distintas regiones españolas, donde la concentración estacional de las labores agrícolas exige una planificación cuidadosa de los recursos humanos.

Cuando el precio esperado por la cosecha no alcanza para compensar estos gastos, algunos productores consideran económicamente menos perjudicial suspender la recolección que continuar acumulando pérdidas.

La variedad Hojiblanca enfrenta un problema adicional por el retraso de la cosecha

La variedad Hojiblanca ocupa una posición destacada en la provincia de Córdoba y presenta una característica comercial importante: sus aceitunas pueden destinarse tanto al consumo de mesa como a la elaboración de aceite.

Esta doble aptitud permite que los agricultores valoren diferentes alternativas comerciales según las cotizaciones y las condiciones de la campaña.

Sin embargo, trasladar una cosecha inicialmente destinada al verdeo hacia la producción de aceite implica mantener los frutos durante más tiempo en los árboles.

Las organizaciones agrarias advierten que, para obtener un rendimiento adecuado en almazara, algunos agricultores podrían verse obligados a retrasar la recolección hasta mediados de enero o incluso febrero.

Esta prolongación del período de permanencia del fruto en las ramas puede aumentar el consumo de reservas del olivo y reducir el tiempo disponible para su recuperación antes del siguiente ciclo productivo.

El efecto resulta especialmente relevante en un cultivo que presenta fenómenos de alternancia productiva, conocidos como vecería, por los cuales una campaña de elevada carga de frutos puede ir seguida de otra con menor producción.

El retraso de la cosecha no significa necesariamente que todos los árboles dejarán de producir al año siguiente. Sus consecuencias dependen de factores como la carga de fruto, el estado nutricional, la disponibilidad de agua, las condiciones meteorológicas y el manejo de cada explotación.

No obstante, los representantes del sector temen que una campaña económicamente desfavorable termine afectando también la capacidad de producción futura de algunas fincas.

La crisis del verdeo no equivale a una caída general de la producción de aceite

La situación de la aceituna de mesa en Córdoba debe distinguirse de las previsiones generales para la producción española de aceite de oliva.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación presentó recientemente un primer aforo que sitúa la producción nacional de aceite de oliva de la campaña 2026-2027 alrededor de 1,6 millones de toneladas.

Esta estimación representa una recuperación del volumen previsto respecto a campañas anteriores, aunque continúa sujeta a las condiciones meteorológicas y al rendimiento graso que finalmente presenten los frutos.

Las previsiones de producción de aceite de oliva en España reflejan, por tanto, una realidad diferente de la que describen los agricultores cordobeses dedicados a la aceituna de mesa.

Una cosecha abundante no garantiza necesariamente precios suficientes para cubrir los costes de producción. La rentabilidad depende también de la demanda, la calidad comercial, las condiciones de compra y los gastos que soportan las explotaciones.

En el caso de la Hojiblanca, la posibilidad de destinar los frutos a la almazara ofrece una alternativa, pero su conveniencia económica debe evaluarse teniendo en cuenta el precio del aceite, el rendimiento esperado y los costes adicionales de mantener la cosecha en el árbol.

Los agricultores preparan denuncias ante la autoridad alimentaria

Ante las condiciones comerciales denunciadas, Asaja Córdoba ha puesto en marcha un procedimiento para facilitar la presentación de reclamaciones ante la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA).

La organización pretende que se investiguen posibles incumplimientos de la Ley de la Cadena Alimentaria relacionados con operaciones de compraventa que, según sus representantes, podrían situarse por debajo de los costes efectivos de producción.

La legislación española establece obligaciones destinadas a mejorar el funcionamiento de las relaciones comerciales entre los distintos eslabones de la cadena agroalimentaria.

Entre sus disposiciones se encuentra la necesidad de que el precio pactado entre operadores tenga en cuenta los costes efectivos de producción en las condiciones previstas por la normativa.

La existencia de ofertas consideradas insuficientes por los agricultores no constituye, por sí sola, una resolución administrativa que determine una infracción. Corresponde a los organismos competentes examinar las operaciones concretas y comprobar si se han vulnerado las obligaciones legales.

Las organizaciones agrarias consideran que una aplicación efectiva de la normativa resulta esencial para evitar que el productor primario asuma una parte desproporcionada de los desequilibrios comerciales.

Las organizaciones agrarias convocan una tractorada para el 28 de octubre

La tensión acumulada durante la campaña ha llevado a los representantes del sector a anunciar movilizaciones en la provincia de Córdoba.

Las organizaciones agrarias han convocado una tractorada provincial para el próximo 28 de octubre de 2026, con el propósito de reclamar precios que permitan cubrir los costes productivos y exigir el cumplimiento de la legislación alimentaria.

También han expresado su preocupación por la competencia de productos procedentes de terceros países, al considerar que pueden existir diferencias en las exigencias sanitarias y de trazabilidad aplicadas a las producciones nacionales e importadas.

Estas denuncias corresponden a las posiciones manifestadas por las organizaciones del sector y no constituyen una constatación de incumplimientos generalizados por parte de los productos importados.

El conflicto pone de manifiesto las dificultades que afrontan determinados segmentos de la agricultura española cuando coinciden cotizaciones reducidas, costes elevados y exigencias comerciales que limitan el valor finalmente recibido por el productor.

El impacto de estas condiciones también puede extenderse al empleo rural y a la actividad económica de los municipios vinculados al olivar, especialmente cuando la recolección representa una fuente importante de trabajo estacional.

La continuidad de las explotaciones depende de recuperar márgenes económicos

La decisión de dejar las aceitunas en los árboles representa una de las consecuencias más visibles del desequilibrio entre ingresos y gastos denunciado por los productores cordobeses.

En términos económicos, una explotación puede disponer de una cosecha comercialmente aprovechable y, aun así, considerar inviable su recogida cuando los ingresos previstos son inferiores a los costes necesarios para realizarla.

Este problema no es exclusivo del olivar. La pérdida de cosechas por falta de rentabilidad comercial también ha sido documentada en otros cultivos agrícolas, donde determinados productos permanecen sin recolectar por las dificultades para cubrir los gastos de producción y comercialización.

En Córdoba, los próximos movimientos del mercado serán decisivos para determinar cuántos agricultores mantienen la campaña de verdeo y cuántos optan por destinar sus aceitunas a la producción de aceite.

La evolución de las cotizaciones, las condiciones de clasificación y las actuaciones administrativas relacionadas con las denuncias anunciadas marcarán el desarrollo de una campaña que las organizaciones agrarias consideran especialmente difícil.

Mientras tanto, los productores afrontan una decisión que puede condicionar tanto sus ingresos inmediatos como la planificación de la siguiente cosecha: recoger la aceituna de mesa con los precios actualmente ofrecidos, buscar una salida alternativa o mantener el fruto en los árboles a la espera de condiciones comerciales más favorables.

Fuentes referenciales:
Cordópolis: situación de la aceituna de mesa en Córdoba, 12 de octubre de 2026