Agricultura

Proyecto en Costa Rica promete cultivos más rápidos y 90% menos agua

Publicado el 25/06/2026 · REDACCION

Dos emprendedores costarricenses prueban en tres invernaderos un sistema que combina nitrógeno, bacterias y un gel hidratante para acelerar el crecimiento de cultivos sin agroquímicos.


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz

Un proyecto experimental desarrollado en Costa Rica busca reducir a la mitad el tiempo de producción de algunos cultivos, utilizar hasta un 90% menos de agua y eliminar el uso de agroquímicos en el proceso productivo.

La iniciativa es impulsada por Luis Sheik Valverde, ingeniero forestal, y Francisco Thomas, auditor ambiental. Ambos trabajan en un modelo que pueda ser replicado por agricultores costarricenses para disminuir costos, ahorrar agua y reducir la dependencia de insumos químicos.

Un sistema basado en raíces, bacterias y humedad retenida

El método combina dos elementos principales. El primero consiste en la inyección directa de nitrógeno y bacterias en el sistema radical de las plantas. El segundo es la aplicación de un gel hidratante importado capaz de absorber hasta 400 veces su peso en agua y liberarla gradualmente en el suelo.

La propuesta busca mantener una reserva constante de humedad cerca de las raíces, mientras la mezcla aplicada al sistema radical estimula el crecimiento vegetal. Este enfoque se relaciona con tecnologías de producción que buscan usar mejor el agua y los nutrientes, como la hidroponía y la aeroponía.

Tomate, chile dulce y lechuga muestran avances

Los resultados observados hasta ahora han sido especialmente notorios en tomate, chile dulce y lechuga. En tomate y chile dulce, los impulsores afirman que la producción puede comenzar en mes y medio, frente a ciclos habituales de tres meses y medio a cuatro meses y medio.

En lechuga, el sistema también promete acortar el ciclo productivo. El proyecto todavía se encuentra en fase experimental y opera de manera simultánea en tres invernaderos ubicados en El Coyol, Tres Ríos y San Rafael de Heredia.

Pruebas en tres zonas climáticas

Los tres invernaderos fueron instalados en zonas con condiciones climáticas diferentes para comprobar si el método puede reproducirse en distintos ambientes y tipos de suelo. En ellos se cultivan tomate, cebolla blanca y morada, chile dulce, lechuga, brócoli, zanahoria, remolacha, apio, culantro, fresa, pepino y chayote.

La luminosidad aparece como un factor importante. En El Coyol, el crecimiento ha sido más acelerado por la mayor disponibilidad de luz solar, mientras que en San Rafael de Heredia las plantas iniciaron durante la época lluviosa y recibieron menos horas de sol.

Menos agroquímicos y más control del agua

El sistema se aplica desde la etapa de bandejas de crecimiento. Primero se inyecta una mezcla de nitrógeno y bacterias en el sistema radical; luego, cuando la planta es más grande, el tratamiento se aplica entre el suelo y el tallo para facilitar la absorción.

El uso de bacterias en la nutrición vegetal forma parte de una línea de investigación agrícola cada vez más relevante. En otros contextos, los biofertilizantes como alternativa al nitrógeno sintético han sido estudiados por su potencial para reducir la dependencia de fertilizantes convencionales.

El gel hidratante funciona como una reserva hídrica: almacena agua cuando está disponible y la libera de forma gradual conforme la planta la necesita. Según los impulsores, puede mantenerse activo durante aproximadamente cuatro años sin reaplicarse y también mezclarse con fertilizantes orgánicos.

Un modelo todavía en evaluación

El proyecto no se limita a cultivos hortícolas. Sus responsables también experimentan con especies forestales, como cedro amargo, para explorar si el método puede reducir tiempos de crecimiento en árboles de aprovechamiento maderable.

Sheik Valverde y Thomas esperan avanzar hacia programas de capacitación para agricultores y establecer alianzas con la Universidad Nacional y el Instituto Tecnológico de Costa Rica. La meta es someter el sistema a evaluación académica y estudiar aplicaciones vinculadas con restauración de ecosistemas y reproducción de especies forestales.

La propuesta se suma a otros esfuerzos por aprovechar la relación entre plantas y microorganismos, una vía que puede reducir la necesidad de fertilizantes cuando se maneja correctamente la interacción entre raíces, suelo y bacterias. Esa línea también ha sido explorada en investigaciones sobre cómo plantas y bacterias pueden trabajar juntas para reducir fertilizantes.

Fuente(s) referenciales

El Observador