El Gobierno amplía las capturas fortuitas para más de 6.000 barcos, pero las flotas pequeñas consideran insuficiente el reparto frente a los grupos pesqueros tradicionales
Redactor: Luis Ortega
Editor: Camila Herrera R.
La nueva distribución española de la cuota de atún rojo ha abierto una disputa entre las flotas que ya disponían de derechos para capturar esta especie y los pescadores que acceden por primera vez a una cantidad específica para retener ejemplares de manera fortuita. El conflicto surge después de que España aumentara sus posibilidades de pesca para el período 2026-2028.
La flota española dispondrá de una cuota anual de 7.938,81 toneladas durante esos tres años, 1.155 más que en 2025. El incremento fue acordado por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico, conocida como ICCAT o CICAA, durante su reunión anual celebrada en Sevilla en noviembre de 2025.
El Gobierno sostiene que el nuevo reparto aumenta las posibilidades de todos los grupos que ya participaban en la pesquería e incorpora a miles de embarcaciones que faenan sobre otras especies. Una parte de la pesca artesanal, sin embargo, considera que la cantidad reservada para estos nuevos grupos continúa siendo demasiado pequeña frente a la asignada a las flotas con derechos históricos.
Las flotas tradicionales mantienen la mayor parte de la cuota
De las 7.938,81 toneladas concedidas a España, se detrae un fondo de reserva de 260,24 toneladas. La cantidad restante para distribuir asciende a 7.678,56 toneladas, según la información publicada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Los grupos incluidos previamente en el sistema reciben 7.444,64 toneladas, equivalentes al 96,95 % de la cantidad repartida. Dentro de ese bloque se encuentran la flota de cebo vivo del Cantábrico, los barcos del Estrecho, el palangre, el cerco del Mediterráneo y las almadrabas.
También figuran las flotas de Canarias, los artesanales del Mediterráneo, La Azohía, curricaneros, palangreros de superficie y la pesca deportiva y recreativa. La concentración de la mayor cantidad en estos grupos responde a sus derechos y antecedentes dentro de una pesquería sometida a una regulación estricta.
Para las nuevas flotas sin actividad dirigida al atún rojo se reservaron 233,92 toneladas, algo más del 3 % de la cantidad distribuida. El Gobierno calcula que la incorporación beneficia a más de 5.400 embarcaciones nuevas, aunque la resolución operativa comprende finalmente más de 6.000 barcos potencialmente habilitados.
La diferencia entre el número de embarcaciones y la cantidad disponible explica parte del malestar. La cuota no se divide en asignaciones individuales para cada barco, sino que funciona como una cantidad común dentro de cada grupo hasta que se alcanza el límite establecido.
Las capturas fortuitas reciben 233,92 toneladas
La Secretaría General de Pesca distribuyó las capturas accidentales entre cuatro grupos regionales. Los buques del Cantábrico Noroeste disponen de 67,39 toneladas, mientras que las embarcaciones del Mediterráneo reciben 55,28 toneladas y las del golfo de Cádiz, 47,25 toneladas.
Las 64 toneladas restantes corresponden a determinados buques con puerto base en Algeciras, Barbate, Conil, La Línea de la Concepción o Tarifa. Quedan excluidos los dedicados a moluscos bivalvos y cefalópodos porque sus modalidades no se consideran susceptibles de producir capturas fortuitas de atún rojo.
La autorización permite conservar un ejemplar por embarcación y marea. Si la salida dura menos de un día, el máximo continúa siendo una pieza por barco y jornada. El detalle operativo de las capturas fortuitas autorizadas en España incluye además las obligaciones de comunicación, etiquetado y desembarque.
Estas embarcaciones no pueden realizar una pesca dirigida al atún rojo. La retención solamente es legal cuando el ejemplar entra accidentalmente en un arte utilizado para capturar otras especies y el barco ha completado previamente los trámites exigidos.
Los pescadores del Estrecho cuestionan el límite diario
La Federación de Cofradías de Pescadores de Cádiz, Fecopesca, considera que las 64 toneladas asignadas a los puertos gaditanos representan un avance frente a la situación anterior. Su secretario general, Nicolás Fernández, sostiene, sin embargo, que la norma no responde completamente a las condiciones particulares del Estrecho de Gibraltar.
La organización critica especialmente el máximo de una pieza diaria. Según sus representantes, la abundante presencia del atún rojo en estas aguas aumenta la probabilidad de que una embarcación capture accidentalmente más de un ejemplar mientras trabaja sobre otras especies.
Fecopesca también reclama que la normativa permita con claridad desembarcar las capturas en los puertos de origen. Los pescadores consideran que trasladarse hasta instalaciones diferentes puede aumentar los costos, complicar la conservación del producto y reducir el valor económico de una captura que ya está limitada.
El Ministerio, por su parte, necesita impedir que una autorización diseñada para incidentes se transforme en una pesquería dirigida sin asignación individual. El límite de una pieza funciona como barrera de control, aunque su aplicación uniforme genera críticas en zonas donde la concentración del atún es mayor.
El conflicto refleja dos perspectivas económicas. Las flotas históricas defienden los derechos construidos bajo años de restricciones, inversiones y censos específicos. Los pequeños pescadores argumentan que la recuperación del recurso y su presencia creciente justifican una distribución más amplia de las nuevas oportunidades.
La recuperación del atún rojo permitió elevar las capturas
El atún rojo del Atlántico, Thunnus thynnus, estuvo sometido a una intensa presión pesquera que obligó a establecer planes de recuperación, cuotas, temporadas, tamaños mínimos y sistemas internacionales de trazabilidad. Estas medidas redujeron la mortalidad pesquera y permitieron una recuperación considerable de la población.
La mejora no elimina la necesidad de mantener controles. Se trata de una especie migratoria que se desplaza entre diferentes jurisdicciones y cuya gestión depende de acuerdos internacionales. Una captura excesiva en una región puede afectar la disponibilidad del recurso en otras zonas de su recorrido.
El cambio en la distribución también influye sobre las pesquerías. Investigaciones sobre el desplazamiento de los recursos pesqueros hacia aguas más septentrionales han documentado la presencia del atún rojo en áreas situadas al norte de su distribución histórica.
Para los pescadores del Estrecho, la recuperación resulta visible mediante una mayor frecuencia de encuentros con la especie. No obstante, las observaciones locales deben combinarse con evaluaciones científicas de abundancia, reproducción, estructura por edades y mortalidad antes de modificar sustancialmente los límites de captura.
Control, etiquetado y cierres para evitar excesos
Los armadores interesados en conservar capturas fortuitas deben comunicarlo por escrito a la Subdirección General de Control e Inspección y Lucha contra la Pesca Ilegal con al menos siete días de antelación. También necesitan recibir instrucciones específicas y etiquetas antes de comenzar.
La temporada permanecerá abierta hasta las 23:59 horas del 31 de diciembre de 2026, salvo que las cantidades disponibles se consuman antes. La Dirección General de Ordenación Pesquera y Acuicultura cerrará preventivamente la actividad cuando se alcance al menos el 90 % de la cuota asignada a un grupo.
Después del cierre se revisarán las capturas contabilizadas. Si queda cantidad disponible, la actividad podrá reabrirse bajo condiciones específicas. Si se confirma un exceso, las toneladas sobrepasadas serán descontadas de las posibilidades de pesca correspondientes a 2027.
El etiquetado y los puertos autorizados permiten seguir cada ejemplar desde la captura hasta la primera venta. Esta trazabilidad es especialmente importante para una especie de elevado valor comercial, expuesta al riesgo de desembarques no declarados y comercialización ilegal.
La regulación de capturas accidentales forma parte de un desafío más amplio. La pesca dirigida a túnidos también investiga métodos para reducir la captura incidental de tiburones en palangres de atún y pez espada, demostrando que la selectividad de los artes es una condición central para la sostenibilidad.
El reparto seguirá bajo presión política y económica
La nueva norma abre una oportunidad para embarcaciones que anteriormente debían devolver al mar los atunes capturados accidentalmente, incluso cuando el ejemplar no sobrevivía. La posibilidad de desembarcarlo y comercializarlo evita desperdicios y puede aportar ingresos adicionales a comunidades costeras.
La cantidad común, sin embargo, puede agotarse rápidamente si aumentan las capturas o se incorpora un gran número de barcos. Esto genera incertidumbre para los pescadores, que no saben cuántas jornadas permanecerá abierta la autorización ni cuánto podrán aprovechar realmente.
Una ampliación futura deberá equilibrar el peso económico de las flotas tradicionales, las necesidades de la pesca artesanal y la conservación del recurso. El debate no se limita a decidir cuántas toneladas puede capturar España, sino a determinar cómo repartirlas entre territorios, modalidades y empresas con dimensiones muy diferentes.
La recuperación del atún rojo ofrece más margen de gestión que durante los años de mayor escasez, pero no elimina el riesgo de retroceso. Mantener evaluaciones científicas, trazabilidad y límites verificables será indispensable para que el aumento de cuota no comprometa los resultados alcanzados mediante décadas de restricciones.
Fuentes referenciales:
ABC – Disputa pesquera por las capturas fortuitas de atún rojo
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España – Regulación y reparto de la cuota de atún rojo
Boletín Oficial del Estado – Resolución para las capturas fortuitas de atún rojo en 2026

