Agricultura

La diversidad vegetal refuerza el control natural de plagas agrícolas

Publicado el 24/07/2026 · REDACCION

Un análisis global de 149 estudios revela que los cultivos con más especies favorecen a depredadores y parasitoides, mientras reducen la abundancia de insectos herbívoros


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Camila Herrera R.

La diversidad de plantas puede fortalecer el control natural de plagas en las tierras agrícolas al favorecer a los insectos depredadores y parasitoides que se alimentan de organismos perjudiciales para los cultivos. Esta relación, sin embargo, funciona de manera diferente en los pastizales y los bosques, donde el aumento de especies vegetales activa otros mecanismos dentro de la cadena alimentaria.

La conclusión procede de un análisis internacional liderado por el Instituto Leibniz para el Análisis del Cambio de la Biodiversidad, LIB, que examinó por primera vez a escala global cómo la diversidad vegetal modifica las relaciones entre las plantas, los insectos herbívoros y sus enemigos naturales en distintos ecosistemas.

El trabajo reunió información de 149 estudios de campo realizados en 214 sitios de 27 países distribuidos en cinco continentes. Los resultados fueron publicados en la revista científica Science Advances bajo el título “Plant diversity modifies multi-trophic interactions in croplands, grasslands and forests”.

La investigación ofrece la síntesis más amplia realizada hasta ahora sobre este tema y demuestra que una mayor cantidad de especies vegetales modifica las redes alimentarias de formas diferentes según se trate de tierras de cultivo, praderas o áreas forestales.

Los campos diversos favorecen a los enemigos naturales

En los sistemas agrícolas, la mayor diversidad vegetal benefició en mayor medida a los depredadores y parasitoides que a los insectos herbívoros. Este desplazamiento del equilibrio a favor de los organismos beneficiosos constituye un proceso conocido como control descendente o top-down.

Los enemigos naturales regulan las poblaciones de plagas al consumirlas, parasitarlas o interrumpir distintas etapas de su desarrollo. Entre ellos se encuentran arañas, mariquitas, crisopas, sírfidos, escarabajos depredadores y avispas parasitoides.

La importancia de conservar estos organismos también ha sido observada en campos agrícolas con márgenes de vegetación natural, donde los setos, pastos y flores ofrecen alimento, refugio y lugares de reproducción para los artrópodos beneficiosos.

El análisis global determinó que, a medida que aumentaba la diversidad de plantas, también crecía la proporción de insectos beneficiosos respecto a los herbívoros. El efecto fue especialmente intenso en los sistemas de producción orgánica.

En la agricultura orgánica, la relación entre enemigos naturales e insectos herbívoros aumentó casi diez veces cuando se incrementó la diversidad vegetal. En las tierras de cultivo convencionales, el crecimiento fue aproximadamente de una vez y media.

Al mismo tiempo, la abundancia de insectos herbívoros disminuyó significativamente. Este resultado indica que los sistemas agrícolas diversificados pueden reforzar los procesos naturales de regulación y reducir la presión de las plagas sobre los cultivos.

La agricultura orgánica mostró la respuesta más intensa

La diferencia observada entre los sistemas orgánicos y convencionales sugiere que el manejo agrícola influye sobre la capacidad de la diversidad vegetal para fortalecer las redes ecológicas. La disponibilidad de hábitats, la composición de los cultivos y las intervenciones realizadas en el campo condicionan la presencia de los organismos beneficiosos.

Los sistemas orgánicos suelen ofrecer condiciones en las que los enemigos naturales pueden beneficiarse más de la variedad de plantas. La investigación no plantea que la diversidad sustituya todas las medidas de protección vegetal, pero sí la identifica como un componente con efectos concretos sobre el equilibrio entre plagas y depredadores.

Christoph Scherber, director del Centro de Monitoreo de la Biodiversidad del LIB y autor principal del estudio, destacó que la biodiversidad no representa únicamente un objetivo de conservación, sino que también puede aportar beneficios directos a la producción agrícola.

Los cultivos mixtos y otros sistemas diversificados crean mejores condiciones para los insectos beneficiosos y pueden limitar las infestaciones de manera natural. Este principio coincide con investigaciones que comprobaron que las franjas con varias especies de flores aumentan los enemigos naturales presentes alrededor de los campos.

La diversidad puede aportar recursos alimenticios durante diferentes momentos de la temporada y reducir los períodos en los que los depredadores y parasitoides carecen de néctar, polen, presas o refugios. Esa continuidad facilita que sus poblaciones se mantengan en el entorno agrícola.

Praderas y bosques responden mediante otro mecanismo

En los pastizales y los bosques, la diversidad vegetal produjo un efecto distinto. El aumento de especies elevó inicialmente la producción de las plantas y amplió la cantidad de alimento disponible para los insectos herbívoros.

El crecimiento de las poblaciones de herbívoros permitió después que aumentaran también sus enemigos naturales. Los biólogos denominan a esta secuencia proceso ascendente o bottom-up, porque el efecto comienza en la base vegetal de la red alimentaria y se transmite hacia los niveles superiores.

La diferencia resulta fundamental para interpretar correctamente el papel de la biodiversidad. En los campos agrícolas, el efecto predominante consiste en reforzar el control de plagas desde los niveles superiores de la cadena. En los bosques y las praderas, la diversidad estimula primero la producción vegetal y después amplía el conjunto de organismos que dependen de ella.

Los resultados muestran que no existe una única regla aplicable a todos los ecosistemas. Una misma variación en el número de especies vegetales puede modificar las interacciones entre plantas, herbívoros y depredadores mediante rutas ecológicas diferentes.

Un análisis construido con datos de cinco continentes

La investigación integró estudios realizados en regiones agrícolas y naturales muy diversas. Más de 140 científicos de casi 40 países participaron en el trabajo, mientras que alrededor de 3.800 investigadores fueron contactados entre 2020 y 2025 para reunir los datos disponibles.

Tras evaluar la información recibida, el equipo consolidó los registros correspondientes a 149 estudios adecuados para el análisis. La base final incluyó observaciones de 214 lugares distribuidos en cinco continentes.

El estudio también incorporó datos del proyecto europeo DIVERSify, una iniciativa dedicada a examinar el funcionamiento de los sistemas agrícolas con mezclas de cultivos y otras formas de diversificación.

Esta amplitud permitió comparar ecosistemas y sistemas de manejo bajo un marco común, algo que no había sido posible en investigaciones anteriores concentradas en países, regiones o ambientes específicos.

Un trabajo previo anticipó el efecto sobre las cadenas alimentarias

La nueva investigación amplía un estudio publicado en 2010 en la revista Nature, en el que Scherber y otros especialistas demostraron experimentalmente que la diversidad vegetal podía influir sobre cadenas alimentarias completas.

La síntesis global confirma ahora ese vínculo mediante datos recogidos en numerosos estudios de campo y añade una conclusión central: los mecanismos que dominan la relación entre diversidad y redes alimentarias dependen del tipo de ecosistema.

La presencia de enemigos naturales puede tener efectos productivos concretos cuando las especies beneficiosas atacan organismos que dañan hojas, tallos, flores o frutos. En cultivos como el ají y el frijol, por ejemplo, se ha documentado el papel de mariquitas y avispas parasitoides como controladores biológicos de pulgones y moscas blancas.

En la colza también se han identificado avispas parasitoides que atacan plagas durante la floración, una etapa especialmente sensible para la formación de flores viables y el rendimiento del cultivo.

Los policultivos pueden aportar estabilidad productiva

Los investigadores sostienen que los cultivos mixtos deberían recibir mayor atención frente a los monocultivos. La combinación de especies puede ofrecer mejores condiciones para los organismos beneficiosos y fortalecer servicios ecosistémicos como el control natural de plagas.

Los campos con mayor riqueza vegetal también pueden producir cosechas superiores a las obtenidas en monocultivos cuando las interacciones entre las especies mejoran el aprovechamiento de los recursos y reducen la presión de los insectos herbívoros.

La aplicación práctica dependerá de la selección de especies, el clima, el tipo de cultivo, el paisaje circundante y el sistema de manejo. La diversificación puede adoptar formas como cultivos asociados, rotaciones, franjas florales, márgenes con vegetación o combinaciones de plantas dentro de una misma parcela.

Estos elementos no actúan de manera aislada. Su eficacia depende de que proporcionen recursos adecuados para los enemigos naturales y mantengan una conexión suficiente entre las áreas cultivadas y los hábitats disponibles en el paisaje.

Biodiversidad para una agricultura más resiliente

El análisis identifica la diversidad vegetal como un factor relacionado con tres servicios esenciales: la regulación natural de plagas, la productividad y la estabilidad de las comunidades biológicas.

Esta relación adquiere relevancia ante el aumento de los fenómenos climáticos extremos y la necesidad de producir alimentos con sistemas capaces de resistir alteraciones ambientales y biológicas.

El estudio aporta una base científica para diseñar estrategias de uso sostenible de la tierra adaptadas a cada ecosistema. En las fincas, el objetivo puede concentrarse en fortalecer depredadores y parasitoides; en bosques y praderas, la prioridad incluye conservar la diversidad de toda la cadena alimentaria.

La investigación concluye que el valor de la biodiversidad no se limita a conservar especies. En los paisajes agrícolas, su manejo puede convertirse en una herramienta productiva al favorecer organismos que reducen naturalmente la abundancia de insectos herbívoros y ayudan a estabilizar los agroecosistemas.

Fuente(s) referenciales

Phys.org



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