Agricultura

Diversificar cultivos reduce el riesgo de ingresos en fincas agrícolas

Publicado el 30/06/2026 · REDACCION

Un estudio de ZALF en Alemania muestra que rotaciones más amplias, parcelas pequeñas y franjas de cultivo ayudan a enfrentar sequías, calor y precios inestables


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.

La diversificación de cultivos puede reducir de forma significativa el riesgo de ingresos en fincas agrícolas expuestas al cambio climático y a la volatilidad de los mercados. Un estudio del Leibniz-Zentrum für Agrarlandschaftsforschung, ZALF, publicado en la revista Agricultural Systems, utilizó cálculos de modelización para evaluar qué estrategias pueden ayudar a las explotaciones arables a enfrentar pérdidas de rendimiento y precios fluctuantes.

El trabajo analizó nueve fincas representativas del este de Alemania, ubicadas en los distritos de Märkisch-Oderland y Oder-Spree, en Brandeburgo. Esta región es una de las zonas más secas del país y, por tanto, resulta especialmente vulnerable a riesgos climáticos como sequías y episodios de calor.

Riesgo climático y riesgo de mercado

La agricultura depende de forma directa del clima. Sequías, lluvias intensas y otros eventos extremos pueden reducir rendimientos y provocar pérdidas económicas. Al mismo tiempo, los ingresos agrícolas también dependen de factores de mercado como los precios de granos, fertilizantes y otros insumos.

El estudio destaca que muchas evaluaciones consideran las pérdidas productivas, pero subestiman el peso de las fluctuaciones de precios. Por eso, el modelo incorporó tanto variaciones de rendimiento como simulaciones de precios agrícolas y de fertilizantes. Esta lectura coincide con análisis sobre diversificación agrícola y manejo del riesgo, donde distribuir actividades y cultivos puede reducir la exposición a una sola fuente de pérdida.

Tres estrategias de diversificación

Los investigadores compararon tres estrategias: diversificación temporal mediante rotaciones más variadas, división de campos en subparcelas más pequeñas y cultivo en franjas. En todas ellas, la integración de soja tuvo un papel central frente a rotaciones más estrechas dominadas por cereales, colza y maíz para ensilaje.

La diversificación temporal alterna cultivos durante varios años. La división en subparcelas reduce el tamaño de los campos y reparte mejor el riesgo. El cultivo en franjas organiza el terreno en bandas de 12 metros de ancho, equivalentes a 39 pies, sembradas con cultivos diferentes dentro de una misma rotación.

Campos más diversos, riesgos mejor distribuidos

Los resultados mostraron que los sistemas diversificados distribuyen mejor los riesgos. Si un cultivo responde mal a sequía, calor o caída de precios, otros cultivos pueden compensar parte de la pérdida. La lógica es especialmente importante en sistemas que dependen de pocas especies y quedan expuestos a fallos simultáneos de clima y mercado.

La diversificación redujo de forma consistente el riesgo económico frente a rotaciones estrechas y monocultivos. La división en subparcelas y el cultivo en franjas tuvieron un efecto mayor que la diversificación temporal. En algunos casos, dividir los campos redujo el riesgo en más de 200 euros por hectárea cuando se midió frente a pérdidas potenciales en años difíciles, mientras el ingreso esperado se mantuvo estable.

El cultivo en franjas ofrece ventajas y desafíos

El cultivo en franjas también redujo el riesgo económico, pero presentó una limitación: a diferencia de la división en subparcelas, puede asociarse con pérdidas de ingresos. Requiere más trabajo, más giros de maquinaria y una operación menos rápida en el campo.

La anchura de 12 metros se eligió porque coincide con el ancho habitual de muchas máquinas agrícolas, lo que evita la compra de equipos adicionales. Aun así, el sistema genera más bordes de campo, que pueden ser menos eficientes desde el punto de vista productivo, aunque aportan beneficios ecológicos al favorecer biodiversidad y hábitats dentro del paisaje agrícola. Otros estudios sobre agricultura diversificada y servicios ecosistémicos también han señalado que la diversidad puede mantener rendimientos y mejorar funciones ambientales.

Una prima hipotética por bordes de campo

El estudio probó en el modelo una herramienta de política agrícola que actualmente no existe: una subvención basada en el perímetro de los campos. En lugar de los pagos por superficie de la Política Agrícola Común de la Unión Europea 2023-2027, los investigadores simularon un incentivo vinculado a la longitud de los bordes de campo.

Con una prima de 1,50 euros por cada 100 metros de borde, el modelo mostró que los ingresos del cultivo en franjas podían mantenerse estables en todas las fincas mientras el riesgo económico disminuía de forma significativa. La propuesta busca promover estructuras de campo más pequeñas sin cargar el presupuesto nacional, ya que el pago se planteó con fondos europeos.

Soja y leguminosas en la rotación

Las rotaciones estrechas evaluadas se basaban principalmente en cereales, colza y maíz para ensilaje, sin leguminosas como la soja. En cambio, las estrategias diversificadas incorporaron soja como elemento de la rotación, lo que permitió ampliar fuentes de ingreso y distribuir mejor la exposición a precios y clima.

Las leguminosas pueden aportar beneficios agronómicos en sistemas de rotación, además de diversificar la producción. En investigaciones previas, la diversificación de la rotación de cultivos ha sido asociada con mejoras del suelo y reducción de costos de fertilizantes, aunque cada sistema depende de clima, suelo, mercado y manejo técnico.

Un modelo con límites claros

Los investigadores utilizaron MODAM, un modelo bioeconómico de apoyo a decisiones para la gestión de agroecosistemas. Hannah Jona V. Czettritz, investigadora de ZALF y autora principal del estudio, analizó combinaciones de clima, precios y sistemas de cultivo durante un periodo de 30 años.

El equipo aclaró que el modelo tiene limitaciones. No incluyó eventos climáticos extremos, distribución del trabajo adicional a lo largo del año ni otros usos de la tierra como ganadería o biogás. Tampoco resuelve por sí solo las barreras prácticas de adopción, entre ellas costos, mano de obra, organización técnica y necesidad de maquinaria automatizada.

Implicaciones para seguridad alimentaria

El estudio sostiene que la agricultura deberá dar mayor peso a la diversidad en las próximas décadas. Hacia 2050, el crecimiento de la población aumentará la demanda de alimentos, mientras los riesgos climáticos y las incertidumbres geopolíticas seguirán presionando los sistemas agroalimentarios.

Sembrar una gama más diversa de cultivos puede ayudar a estabilizar cosechas y sostener ingresos. La evidencia también se alinea con estudios sobre rotaciones diversas y menor riesgo de pérdida de cultivos, especialmente bajo condiciones de cultivo adversas.

Políticas para facilitar la transición

El trabajo concluye que las medidas de apoyo público pueden ser decisivas para que los agricultores adopten nuevos sistemas. Programas que incentiven estructuras de campo más pequeñas, rotaciones más amplias o franjas de cultivo podrían reducir riesgos económicos y, al mismo tiempo, fortalecer biodiversidad y funciones ambientales.

La diversificación no elimina la incertidumbre, pero permite repartirla. En fincas expuestas a sequía, calor y precios cambiantes, depender de pocos cultivos aumenta la vulnerabilidad. En cambio, combinar especies, escalas de campo y estrategias espaciales ofrece una vía para hacer más resiliente la agricultura arable sin abandonar la rentabilidad esperada.

Fuente(s) referenciales

Phys.org: New study highlights benefits of crop diversification in arable farming



Mundo Agropecuario
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