El Banco Central proyecta un aumento del 9,2 % en el volumen exportado durante 2026, mientras la caída del precio reducirá los ingresos del sector un 42,4 %
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz
Ecuador podría exportar unas 648.000 toneladas de cacao y productos elaborados durante 2026, un 9,2 % más que el año anterior, pero recibiría aproximadamente USD 1.981 millones menos debido a la caída de las cotizaciones internacionales. Las proyecciones del Banco Central del Ecuador muestran que el crecimiento productivo no alcanzará para compensar la corrección del mercado.
El valor anual de las exportaciones cacaoteras disminuiría desde los USD 4.668 millones registrados en 2025 hasta cerca de USD 2.687 millones en 2026. La contracción estimada del 42,4 % representa un cambio abrupto para una cadena agroexportadora que se benefició de precios extraordinarios durante los dos años anteriores.
La diferencia proyectada no significa que Ecuador producirá menos cacao ni constituye una pérdida equivalente para el producto interno bruto. Refleja la reducción de los dólares obtenidos por las ventas externas frente a un año excepcional, pese al aumento del volumen despachado.
El precio pasó de casi USD 13.000 a unos USD 6.000 por tonelada
El principal factor detrás de la disminución de los ingresos es la caída del precio internacional. La tonelada de cacao llegó a aproximarse a USD 13.000 durante el periodo de máximos y posteriormente descendió hasta situarse alrededor de USD 6.000, una reducción superior al 50 %.
Los precios récord se originaron en una crisis de oferta mundial. Las malas cosechas, las enfermedades de los cultivos y las condiciones meteorológicas desfavorables redujeron la producción de Costa de Marfil y Ghana, países que en conjunto suministran una proporción decisiva del cacao comercializado internacionalmente.
La escasez obligó a compradores y fabricantes de chocolate a competir por una oferta limitada. El encarecimiento generó ingresos extraordinarios para productores y exportadores de otros orígenes, entre ellos Ecuador, que pudo aprovechar el déficit africano y ampliar su presencia en el mercado.
Una recuperación parcial de la oferta africana, el aumento de la producción sudamericana y el debilitamiento de la demanda por los altos costos impulsaron posteriormente la corrección. Mundo Agropecuario ya había analizado cómo la recuperación de las cosechas sudamericanas contribuyó a reducir los precios del cacao después de los máximos históricos.
El volumen crecerá hasta unas 648.000 toneladas
Las exportaciones ecuatorianas de cacao y elaborados alcanzaron aproximadamente 594.000 toneladas en 2025, según los datos utilizados por el Banco Central. La previsión de 648.000 toneladas para 2026 supone añadir cerca de 54.000 toneladas al volumen comercializado.
El crecimiento mantiene a Ecuador entre los principales actores del mercado mundial. El país ha incrementado su producción mediante la expansión de la superficie cultivada, la renovación de plantaciones y mejoras en los rendimientos, estimuladas durante los últimos años por la elevada rentabilidad del cultivo.
Las perspectivas productivas llevaron al sector a considerar que Ecuador podría convertirse en el segundo productor mundial de cacao, por delante de Ghana, si mantiene el ritmo de crecimiento proyectado para la campaña 2026-2027.
El aumento de la oferta ecuatoriana, sin embargo, coincide ahora con un mercado de precios más moderados. Cada tonelada adicional generará menos ingresos que durante el auge, por lo que el resultado económico dependerá cada vez más de los costos, la productividad y la calidad obtenida en las fincas.
La caída de los ingresos ya aparece en el primer semestre
Entre enero y junio de 2026, Ecuador recibió USD 982,8 millones por las exportaciones de cacao y sus elaborados. En el mismo periodo de 2025 había obtenido USD 2.310,5 millones, de modo que el valor comercializado disminuyó un 57,5 % interanual.
El retroceso tuvo suficiente magnitud para limitar el avance de todas las exportaciones no petroleras. Estas crecieron únicamente un 1,1 % durante el semestre, pero el Banco Central calcula que habrían aumentado aproximadamente un 12 % si se excluyera la caída del cacao.
Las exportaciones totales del país alcanzaron USD 19.571 millones en los primeros seis meses de 2026, un 4 % más que un año antes. El camarón, el banano y los minerales ayudaron a compensar parcialmente la disminución del ingreso cacaotero.
La comparación demuestra que un mayor volumen físico no equivale necesariamente a un mejor resultado comercial. Cuando el precio cae con mayor intensidad que el aumento de la cantidad vendida, la facturación total disminuye aunque los puertos movilicen más producto.
Los menores precios llegan hasta las fincas productoras
Ecuador posee alrededor de 650.000 hectáreas dedicadas al cacao, con una presencia especialmente importante en Los Ríos, Manabí, Guayas y Esmeraldas. La cadena involucra a productores, asociaciones, acopiadores, transportistas, exportadores, trabajadores y empresas procesadoras.
El cacao constituye una fuente de ingresos fundamental para numerosas familias rurales. Una cotización más baja puede reducir el dinero disponible para fertilización, control sanitario, poda, renovación de árboles y contratación de mano de obra, especialmente cuando los costos de producción no bajan en la misma proporción.
El impacto tampoco será idéntico en todas las explotaciones. Los productores con rendimientos elevados, contratos diferenciados o cacao reconocido por su calidad pueden conservar mejores márgenes, mientras las fincas menos productivas quedan más expuestas a la reducción del precio.
El país combina plantaciones de cacao Nacional, asociado con perfiles de fino aroma, y materiales de mayor productividad como CCN-51. La posibilidad de recibir primas dependerá del manejo posterior a la cosecha, la fermentación, el secado, la trazabilidad y las exigencias específicas de cada comprador.
Los riesgos económicos se suman a los ambientales. Un estudio con agricultores de Manabí encontró que una proporción importante de los productores ecuatorianos presenta alta vulnerabilidad frente al cambio climático, debido a sequías, inundaciones y alteraciones de los patrones de lluvia.
Los sistemas agroforestales respaldan la expansión ecuatoriana
Buena parte del cacao ecuatoriano se cultiva en sistemas agroforestales donde los árboles conviven con plátanos, frutales, café y especies de sombra. Esta estructura puede favorecer la biodiversidad, diversificar los ingresos de las familias y reducir algunos riesgos asociados con el monocultivo.
Según estimaciones sectoriales difundidas en 2025, el rendimiento promedio de Ecuador se aproximaba a 800 kilogramos por hectárea, frente a menos de 500 kilogramos en varios países de África occidental. Las diferencias dependen de los materiales sembrados, la edad de las plantaciones, el manejo agronómico y las condiciones locales.
Los precios elevados de 2024 y 2025 permitieron que productores y empresas reinvirtieran en las fincas. Esas mejoras ayudan a explicar por qué la producción puede continuar aumentando durante 2026 aun cuando la cotización internacional haya retrocedido.
La reducción de los márgenes podría ralentizar nuevas inversiones, pero los precios actuales continúan por encima de los niveles habituales antes de la crisis mundial. El Banco Central contempla en sus escenarios de mediano plazo una convergencia hacia valores cercanos a USD 3.000 por tonelada, por debajo de los aproximadamente USD 6.000 observados en 2026.
La regulación europea añade exigencias al comercio
El sector también debe responder a nuevas condiciones de acceso a los mercados. La regulación de la Unión Europea contra la deforestación exige demostrar que determinados productos, incluido el cacao, no proceden de terrenos deforestados después de la fecha establecida y que cumplen la legislación del país productor.
La trazabilidad de las parcelas, la geolocalización y la documentación de las cadenas de suministro serán elementos importantes para preservar el acceso al mercado europeo. Mundo Agropecuario examinó previamente el nuevo estándar ambiental que enfrenta el cacao en el comercio internacional.
El cumplimiento puede abrir oportunidades para productores organizados y exportadores capaces de documentar el origen de la cosecha, pero también supone costos técnicos y administrativos. Las fincas pequeñas necesitarán asistencia para registrar sus terrenos y conectar la información productiva con las operaciones de compra y exportación.
La productividad será decisiva ante precios más moderados
El resultado de 2025 no constituye una base normal para evaluar permanentemente al sector. Los USD 4.668 millones obtenidos respondieron en gran parte a una coyuntura excepcional de escasez y precios históricos que difícilmente podía mantenerse sin afectar el consumo y estimular nueva producción.
La proyección de 2026 muestra una cadena que continúa expandiéndose en términos físicos, pero entra en una etapa de menor rentabilidad por tonelada. Mantener los ingresos rurales requerirá elevar los rendimientos sin deteriorar los suelos, reducir pérdidas y mejorar la calidad comercial.
La agregación de valor mediante cacao procesado, manteca, polvo, pasta y chocolate representa otra vía para disminuir la dependencia de las fluctuaciones del grano. No obstante, ese desarrollo exige inversión industrial, acceso estable a energía, certificaciones, diseño comercial y capacidad para competir en mercados dominados por grandes empresas.
La diferencia de USD 1.981 millones proyectada para 2026 mide principalmente la caída de divisas frente al auge anterior. Sus efectos concretos dependerán de cómo se distribuyan los nuevos precios a lo largo de la cadena, de la productividad alcanzada y de la capacidad de productores y exportadores para diferenciar el cacao ecuatoriano.
Fuentes referenciales:
Infobae
Reuters

