La actividad agropecuaria bajó 2,6% por lluvias y problemas logísticos, aunque sigue 16,5% por encima de abril de 2025
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
La actividad agropecuaria argentina registró en abril una caída mensual del 2,6%, afectada principalmente por las lluvias, las demoras en la cosecha y las dificultades logísticas para trasladar granos hacia los puertos. El retroceso interrumpió el fuerte ritmo que venía mostrando el sector, aunque no cambió el cuadro general: el campo todavía produce 16,5% más que en abril de 2025.
El dato surge del último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, que mostró un comportamiento mixto dentro del sector. La producción agropecuaria mantiene niveles históricamente elevados, pero abril dejó en evidencia que el clima y la logística siguen siendo dos factores decisivos para transformar el potencial productivo en actividad efectiva.
El problema principal estuvo en el avance de las labores agrícolas. Las lluvias abundantes retrasaron tareas de cosecha y complicaron el movimiento de mercadería, especialmente en una campaña donde la cosecha gruesa en Argentina concentra buena parte del dinamismo productivo y comercial del año.
La soja fue el cultivo más afectado
La cosecha de soja fue la más golpeada por el freno operativo de abril. El avance mensual fue de apenas 17 puntos porcentuales, el menor registro para ese mes desde el inicio de la serie. Ese dato refleja cómo el clima puede alterar el calendario de recolección incluso en una campaña con expectativas productivas muy elevadas.
Las dificultades no se limitaron al campo. El traslado de granos hacia puertos también enfrentó complicaciones, en un contexto marcado por lluvias persistentes y por el paro de transportistas. Esa combinación impactó sobre las exportaciones agroindustriales, que retrocedieron 3,4% frente a marzo.
La Bolsa de Comercio de Rosario señaló que ocho de las 12 series relevadas presentaron caídas mensuales. Los mayores descensos se observaron en el avance de labores agrícolas y en las exportaciones de los principales complejos agropecuarios, dos componentes directamente vinculados al ritmo de cosecha, transporte y embarque.
La ganadería también mostró señales de baja
El informe también marcó retrocesos en varias ramas ganaderas e industriales. La faena bovina descendió 1,8% y acumuló nueve meses consecutivos en baja. Además, se registraron disminuciones en la faena aviar y porcina, junto con una menor producción de leche.
La caída de la faena bovina se suma a un comportamiento que ya venía mostrando señales de ajuste dentro del agro argentino. En meses anteriores, el sector había combinado mayor dinamismo agrícola con menor envío de animales a frigorífico, una situación que también fue observada en el análisis sobre la baja de la faena bovina y el avance agrícola.
Este contraste confirma que el agro argentino no se mueve como un bloque uniforme. Mientras algunas cadenas agrícolas se sostienen por altos volúmenes de cosecha, otras actividades, como la ganadería bovina o la producción láctea, muestran comportamientos más condicionados por decisiones productivas, costos y dinámica de mercado.
El balance interanual sigue siendo fuerte
A pesar del retroceso mensual, la comparación con abril de 2025 sigue mostrando un sector en expansión. La actividad agropecuaria se ubicó 16,5% por encima del nivel del año anterior, con 10 de las 12 series del índice en terreno positivo.
La producción primaria avanzó 22,4% interanual, impulsada por una mayor cosecha de girasol y una cosecha récord de maíz. Ese desempeño explica por qué, aun con una caída puntual en abril, el sector mantiene una posición históricamente alta dentro de la economía argentina.
Entre los indicadores positivos también aparecen la faena porcina, que creció 9,9%; la molienda de cebada, con un avance de 13,6%; la molienda de girasol, que subió 27,5%; la molienda de soja, con una mejora de 2,9%; y la molienda de trigo, que aumentó 0,3%.
También crecieron la producción de biodiesel, con un incremento de 17,5%; el bioetanol, con 4,6%; y la leche, con una suba interanual de 2,4%, pese al retroceso mensual registrado en abril.
Exportaciones altas y más divisas para el campo
El desempeño externo sigue siendo uno de los puntos fuertes del agro argentino. Entre enero y abril de 2026, las exportaciones agroindustriales sumaron USD 16.804 millones, un 16,2% más que en igual período del año anterior. Eso representó un ingreso adicional de USD 2.337 millones.
Solo en abril, el sector exportó USD 4.542 millones, USD 650 millones más que en el mismo mes de 2025. La cifra confirma que, más allá de los problemas operativos del mes, el complejo agroindustrial continúa generando un flujo relevante de divisas para la economía argentina.
Este escenario coincide con las proyecciones recientes que ubican al agro argentino en uno de sus mejores años exportadores. La expectativa de más de USD 36.000 millones en divisas agropecuarias para 2026 se apoya principalmente en la mayor producción de soja y maíz.
Retenciones, costos y margen agrícola
El contexto económico del sector también quedó atravesado por el anuncio del Gobierno argentino sobre la reducción progresiva de retenciones. Javier Milei comunicó una baja de los derechos de exportación para trigo y cebada, que pasarán del 7,5% al 5,5% a partir de junio.
La medida fue recibida por productores como una señal de mayor previsibilidad en plena definición de siembra. La Bolsa de Comercio de Rosario estimó un costo fiscal de USD 29 millones para la campaña en curso, mientras que la Fundación Mediterránea calculó que la menor recaudación anual en 2027 podría ubicarse entre USD 390 millones y USD 690 millones.
Desde la industria aceitera y exportadora, Gustavo Idígoras, presidente de CIARA-CEC, interpretó la baja como una señal de continuidad en el objetivo oficial de reducir de forma gradual los derechos de exportación. El anuncio llega en un momento sensible, porque los márgenes agrícolas también están presionados por el encarecimiento de insumos clave.
La Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que la relación urea/trigo alcanzó el valor más alto de la historia, en un contexto de mayores costos de fertilizantes y combustibles. Este punto es relevante porque el productor no decide la siembra solo por precio de venta: también evalúa el costo de producir, fertilizar, cosechar y transportar.
Un año récord condicionado por clima y logística
Los datos de la Secretaría de Agricultura refuerzan la expectativa de un año excepcional para el campo argentino. Los seis principales cultivos alcanzarían 163,2 millones de toneladas, un 21,25% más que en el ciclo anterior.
Ese volumen confirma el peso productivo de la campaña, pero abril mostró que el tamaño de la cosecha no elimina los riesgos operativos. Las lluvias, los caminos, el transporte y el acceso a puertos pueden modificar el ritmo mensual de actividad, aun cuando el balance anual se mantenga favorable.
La lectura final es clara: el agro argentino sigue en un nivel alto de producción, exportaciones y generación de divisas, pero su desempeño inmediato depende de una cadena completa que va desde el clima en el lote hasta la capacidad logística para sacar la mercadería. Abril fue un mes de freno, no de cambio estructural.
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