El agro argentino proyecta más de US$ 36.000 millones en divisas por la mayor cosecha de soja y maíz


La Bolsa de Comercio de Rosario elevó su previsión para 2026 en US$ 800 millones por mejores estimaciones de producción y exportación de granos gruesos


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz

El ingreso de divisas del agro argentino volvería a ubicarse en uno de los niveles más altos de los últimos años. La Bolsa de Comercio de Rosario elevó su proyección para 2026 hasta US$ 36.111 millones, impulsada por una mejora en las estimaciones de producción de soja y maíz.

La nueva cifra implica un salto de US$ 800 millones frente a la previsión difundida el mes anterior. El ajuste se explica por una mayor expectativa de cosecha en granos gruesos, especialmente soja y maíz, dos cultivos que definen buena parte del movimiento exportador argentino.

La revisión de la BCR llega en plena etapa de cosecha gruesa y confirma el peso estructural del complejo agroexportador en la economía nacional. Cuando suben los volúmenes disponibles, también mejoran las posibilidades de exportación de granos, harinas, aceites y otros derivados industriales.

Soja y maíz explican el nuevo salto

La entidad bursátil ajustó la producción de soja a 50 millones de toneladas, dos millones más que en la estimación previa. En el caso del maíz, la proyección subió un millón de toneladas y alcanzaría 68 millones de toneladas.

Ese mayor volumen cambia la cuenta de divisas esperadas para el año. En la soja, el impacto no se limita al poroto, porque Argentina tiene una industria aceitera y harinera con fuerte peso exportador. En maíz, el aumento productivo fortalece la disponibilidad para ventas externas y para consumos internos vinculados a la cadena agroindustrial.

La dinámica reciente de la soja en el mercado argentino muestra cómo las cotizaciones internacionales y el ritmo de cosecha inciden directamente en las decisiones comerciales de productores, acopios e industrias.

Un ingreso clave para la economía argentina

Los US$ 36.111 millones proyectados no representan solo una cifra sectorial. Para Argentina, el agro cumple un papel central en la generación de dólares comerciales, en la actividad portuaria, en el transporte de granos y en el funcionamiento de industrias asociadas.

La mejora de la estimación también tiene lectura macroeconómica. Un flujo más alto de divisas agroexportadoras puede fortalecer la oferta de dólares y mejorar las expectativas del mercado cambiario, especialmente en un país donde el sector agroindustrial tiene un peso decisivo sobre el comercio exterior.

El dato se suma a otros indicadores que vienen mostrando un repunte de la cadena agropecuaria argentina, con mayor actividad productiva, comercial e industrial tras campañas condicionadas por clima, precios y márgenes ajustados.

El primer cuatrimestre quedó por debajo de otros años

Aunque la proyección anual mejora, la liquidación del primer tramo del año mostró un ritmo más moderado. En el primer cuatrimestre, el agro liquidó un estimado de US$ 8.516 millones, por debajo de los US$ 9.000 millones registrados en igual período de 2024.

Esta diferencia no anula la mejora proyectada para el año completo, pero muestra que el calendario comercial todavía dependerá del avance de la cosecha, de los precios internacionales y de las decisiones de venta de los productores.

El mercado de granos suele moverse con alta sensibilidad frente a reportes productivos, cambios de precios y expectativas de oferta global. Por eso, los movimientos del aceite de soja y el complejo oleaginoso también pesan sobre las cuentas finales de exportación.

Precios internacionales y volumen disponible

La mejora de las proyecciones no depende únicamente de producir más. También influye la recuperación reciente de algunos precios internacionales de commodities agrícolas, después de meses de debilidad en los mercados globales.

Cuando coinciden mayor volumen cosechado y mejores valores externos, el impacto sobre el ingreso potencial de divisas se multiplica. Esa combinación es la que explica el ajuste al alza de la Bolsa de Comercio de Rosario frente a la previsión anterior.

El maíz tiene un papel relevante dentro de esa lectura. Las estimaciones de alta producción colocan al cereal argentino en una posición fuerte para abastecer demanda externa e interna, en línea con el escenario de alta producción de maíz argentino que viene reconfigurando el equilibrio comercial del cultivo.

Una campaña que todavía depende del cierre comercial

La nueva proyección de divisas refleja una mejora clara, pero el resultado final dependerá de cómo se cierre la cosecha y de qué ritmo adopten las ventas. En Argentina, las decisiones comerciales de los productores pueden modificar el flujo mensual de dólares aunque el volumen físico esté disponible.

También habrá que seguir la evolución de los precios internacionales, la demanda de compradores externos y el comportamiento de la industria procesadora. En soja, harina y aceite tienen un peso decisivo; en maíz, la relación entre exportación, consumo interno y precios locales marcará el pulso de la campaña.

Con una previsión de US$ 36.111 millones, el agro argentino vuelve a quedar como uno de los principales generadores de divisas del país. La mejora de soja y maíz explica el salto inmediato, pero el verdadero resultado dependerá de la combinación entre cosecha efectiva, industrialización, precios globales y ritmo de comercialización durante el resto de 2026.

Fuente(s) referenciales

Clarín Rural. “De la mano de una mayor cosecha de soja y maíz, el ingreso de divisas por parte del agro superaría US$ 36.000 millones este año”. 18 de mayo de 2026.



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