La Ley 7/2023 de Bienestar Animal limita a 24 horas el tiempo máximo que un perro puede permanecer sin supervisión en España
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.
Tener un perro en España implica nuevas obligaciones legales que van más allá del cuidado cotidiano. La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, establece deberes concretos para los propietarios de animales de compañía y fija sanciones económicas que pueden alcanzar los 200.000 euros en los casos considerados muy graves.
La normativa fue publicada en el Boletín Oficial del Estado el 29 de marzo de 2023 y comenzó a aplicarse de forma progresiva durante ese mismo año. Uno de sus cambios más relevantes es el reconocimiento explícito de los animales como seres sintientes, una categoría que refuerza su protección jurídica y obliga a replantear prácticas habituales en la tenencia de mascotas.
En el caso de los perros, una de las obligaciones más claras está relacionada con la supervisión. El artículo 27 de la ley prohíbe dejar sin supervisión a cualquier animal de compañía durante más de tres días consecutivos. Para la especie canina, el plazo es mucho más estricto: no puede superar las 24 horas consecutivas.
Una obligación directa para quienes tienen perros
La medida afecta a cualquier persona que tenga un perro bajo su responsabilidad. La ley no plantea la supervisión como una recomendación, sino como una obligación. Esto significa que un perro no puede permanecer solo más de un día completo sin atención, vigilancia o cuidados adecuados.
La relación causa y resultado es directa: si un propietario deja a un perro sin supervisión durante más de 24 horas consecutivas, incumple una prohibición específica recogida en la Ley de Bienestar Animal; ese incumplimiento puede derivar en una sanción económica, cuya cuantía dependerá de la gravedad de la infracción.
La norma busca evitar situaciones de abandono temporal, falta de atención, riesgo sanitario o sufrimiento animal. Aunque el texto legal se aplica a animales de compañía en general, el caso de los perros recibe un tratamiento más estricto por su dependencia directa del cuidado humano, su necesidad de alimentación regular, agua, movilidad, higiene y contacto.
Prohibido mantener perros y gatos en balcones, terrazas o vehículos
La Ley 7/2023 también prohíbe mantener de forma habitual a perros y gatos en terrazas, balcones, azoteas, trasteros, sótanos, patios o espacios similares. La misma restricción se aplica a vehículos cuando estos se utilizan como lugar habitual de permanencia del animal.
Este punto resulta importante porque algunas prácticas que antes podían verse como descuidos domésticos pasan ahora a tener consecuencias legales claras. Dejar a un perro de manera continuada en una terraza, un balcón o un patio no se considera una forma aceptable de tenencia responsable.
La normativa diferencia entre una situación puntual y una práctica permanente. Cuando el mantenimiento del animal en esos espacios se convierte en algo habitual o permanente, puede considerarse una infracción grave. En ese caso, la sanción económica puede ser considerablemente superior a la de una infracción leve.
Multas desde 500 hasta 200.000 euros
El régimen sancionador previsto por la ley establece tres niveles de infracciones. Las infracciones leves pueden sancionarse con multas de 500 a 10.000 euros. Las infracciones graves pueden acarrear multas de 10.001 a 50.000 euros. Las infracciones muy graves pueden llegar desde 50.001 hasta 200.000 euros.
La cifra máxima, 200.000 euros, muestra el alcance económico que puede tener el incumplimiento de las obligaciones de bienestar animal en España. No todas las conductas se sancionan de la misma manera, pero el marco legal deja claro que la protección de los animales de compañía ya no se limita a criterios morales o sociales, sino que forma parte de una obligación jurídica con consecuencias administrativas.
En términos prácticos, esto obliga a los propietarios a revisar rutinas comunes. Ausentarse durante más de 24 horas sin prever quién cuidará al perro, dejarlo de forma habitual en espacios inadecuados o mantenerlo en condiciones que comprometan su bienestar puede derivar en responsabilidad legal.
Curso de tenencia responsable y microchip obligatorio
Entre las novedades de la Ley de Bienestar Animal también figura la obligación de realizar un curso de tenencia responsable para quienes quieran tener perros. Esta exigencia busca que los propietarios conozcan sus deberes antes de asumir el cuidado del animal.
La identificación mediante microchip también aparece como una obligación destacada. Esta medida permite vincular al animal con su propietario y facilita la trazabilidad en casos de pérdida, abandono, reclamación o intervención administrativa.
El conjunto de obligaciones responde a una misma lógica: reforzar la responsabilidad del propietario. La ley no solo protege al animal cuando ya existe un daño evidente, sino que intenta prevenir situaciones de riesgo mediante identificación, formación y reglas claras de cuidado.
Impacto para hogares, fincas y entornos rurales
Aunque la norma se presenta principalmente dentro del ámbito de los animales de compañía, también tiene relevancia para entornos rurales, fincas, casas de campo y explotaciones donde conviven perros con actividades agrícolas o ganaderas. En estos espacios, los perros pueden cumplir funciones de compañía, vigilancia o apoyo, pero siguen sujetos a las obligaciones de bienestar animal.
El hecho de que un perro se encuentre en una finca o en un espacio rural no elimina la obligación de supervisión. Tampoco permite mantenerlo de forma permanente en patios, trasteros, terrazas, vehículos o espacios inadecuados. La responsabilidad legal sigue recayendo sobre la persona titular o cuidadora del animal.
Para el mundo agropecuario, este cambio tiene una lectura práctica: los animales asociados a hogares rurales o explotaciones deben contar con condiciones de cuidado compatibles con la normativa. La tenencia tradicional debe adaptarse a un marco legal que reconoce a los animales como seres sintientes y exige atención efectiva.
Una ley centrada en protección y responsabilidad
La Ley 7/2023 modifica la manera en que se entiende la relación entre propietarios y animales de compañía. El perro deja de ser considerado solo una posesión privada y pasa a estar protegido por reglas que obligan a garantizar su bienestar.
Esto implica responsabilidades concretas: no dejarlo sin supervisión más de 24 horas, no mantenerlo habitualmente en espacios inadecuados, identificarlo mediante microchip y cumplir con la formación prevista para la tenencia responsable.
La norma también marca un cambio cultural. La protección animal se integra en la vida diaria de propietarios urbanos y rurales, con sanciones que buscan corregir prácticas que puedan poner en riesgo la salud, seguridad o bienestar del animal.
Un nuevo marco para la convivencia con animales de compañía
El punto más sensible de la ley está en convertir obligaciones cotidianas en exigencias sancionables. No se trata únicamente de evitar el maltrato evidente, sino de impedir formas de descuido que pueden afectar al animal aunque no siempre sean visibles de inmediato.
Dejar a un perro solo más de 24 horas, mantenerlo de manera permanente en un balcón, una terraza, un sótano o un vehículo, o incumplir las obligaciones de identificación y tenencia responsable puede tener consecuencias económicas importantes.
La entrada en vigor progresiva de la Ley de Bienestar Animal en España deja un mensaje claro para propietarios, familias y responsables de animales en entornos rurales: cuidar a un perro implica presencia, supervisión, identificación y condiciones adecuadas. El incumplimiento ya no queda en el terreno de la recomendación, sino en el de la responsabilidad legal.
Referencias
Mundo Deportivo. Entró en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe dejar a los perros sin supervisión durante más de 24 horas.
https://www.mundodeportivo.com/elotromundo/mascotas/20260427/1004176131/entro-vigor-ley-bienestar-animal-probibe-dejar-perros-supervision-mas-24-horas-dct.html
