El apicultor Thomas Hock advierte que la Vespa velutina amenaza colmenas, polinizadores y cultivos mientras reclama una estrategia estatal coordinada en Alemania y Europa
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
La expansión de la avispa asiática en Europa ha dejado de ser una preocupación puntual de los apicultores para convertirse en un problema agrícola, ambiental y sanitario. En Alemania, el avance de la Vespa velutina preocupa especialmente al sector apícola porque este insecto invasor ataca abejas melíferas, abejorros y abejas silvestres, debilitando la base natural de la polinización.
Thomas Hock, presidente de la asociación de apicultores de Renania-Palatinado, acusa a las autoridades alemanas de no actuar con suficiente decisión frente a una especie que ya se considera extendida y cuya expansión, según su evaluación, difícilmente podrá detenerse si no existe una estrategia más profesional, coordinada y financiada por el Estado.
La Vespa velutina se distingue por su cabeza negra, sus patas amarillas y una banda amarilla ancha en el abdomen. Mide alrededor de dos centímetros y se diferencia de la avispa europea tanto por su aspecto como por su comportamiento de caza. Aunque como individuo aislado puede parecer poco agresiva, el riesgo aumenta cuando una persona se acerca sin saberlo a un nido, por ejemplo al cortar una cerca viva, trabajar en un jardín o manipular una zona con vegetación.
Una especie invasora que llegó a Europa por Burdeos
El origen europeo de la avispa asiática se vincula a una sola reina que habría llegado hace más de 20 años al puerto marítimo de Burdeos, en Francia. De acuerdo con los análisis genéticos citados por Thomas Hock, todas las avispas asiáticas que hoy vuelan por Europa descienden de esa primera reina.
Desde entonces, sus descendientes se han extendido por España, Portugal, Italia, Bélgica y Luxemburgo. También existen registros en Suiza y Austria. En Alemania, la primera detección se produjo en 2014 en Baden-Württemberg, cuando se encontró un pequeño nido. Desde ese punto, la especie se ha desplazado hacia el norte siguiendo el corredor del Rin, con una velocidad estimada de 75 a 80 kilómetros por año.
La expansión también se ha observado a lo largo de autopistas, lo que lleva a considerar que algunos ejemplares podrían viajar como polizones en camiones. Actualmente ya existen avistamientos incluso en Schleswig-Holstein, una señal de que la especie ha avanzado mucho más allá del suroeste alemán.
El ataque directo a las colmenas
Para los apicultores, el daño más visible ocurre frente a las colmenas. La avispa asiática espera a las abejas cuando regresan debilitadas de sus vuelos de recolección. Luego las captura, las lleva a una cerca viva o a un arbusto cercano, les arranca la cabeza y el abdomen, y transporta al nido la parte muscular más nutritiva para alimentar a su reina.
Ese comportamiento genera un efecto que va más allá de la pérdida individual de abejas. Las abejas detectan que un depredador está esperando frente a la colmena y pueden entrar en una especie de parálisis por estrés. Durante uno o dos días pueden resistir sin salir, pero luego necesitan agua, polen y néctar, además de realizar vuelos de limpieza.
La relación causa y resultado es directa: la presión constante de caza frente a la colmena impide que las abejas salgan con normalidad; al no recolectar agua, néctar y polen, el conjunto de la colonia se debilita; si esa situación se prolonga, la colmena puede colapsar. Para un apicultor, esa pérdida puede significar el cierre de su actividad.
Impacto sobre polinizadores, biodiversidad y agricultura
La amenaza no se limita a la apicultura. Hock insiste en que la Vespa velutina también caza abejas silvestres y abejorros, especies claves para la polinización de plantas cultivadas y silvestres. Si los polinizadores locales disminuyen, la biodiversidad y la producción agrícola pueden verse afectadas.
En Bélgica, en regiones particularmente afectadas, alrededor del 30% de los apicultores habría abandonado la actividad. En Alemania todavía no existen cifras confiables, en parte porque muchas personas practican la apicultura como afición: pueden seguir inscritas en una asociación, pero ya no tener colmenas activas.
Francia ofrece otra señal de la magnitud económica del problema. Allí se esperan daños anuales de 32 millones de euros en la apicultura. Por esa razón, la lucha contra la avispa asiática fue incorporada legalmente en marzo de 2025 y pasó a ser considerada una tarea del Estado.
Nidos difíciles de encontrar y retirar
El control de la avispa asiática es especialmente complejo por su ciclo de vida. En la fase inicial, las reinas construyen nidos fundacionales del tamaño aproximado de una pelota de tenis, donde se desarrollan las primeras obreras. Estos nidos pueden aparecer en cajas nido, cobertizos, rincones de pérgolas, setos o arbustos, por lo general a una altura de dos a tres metros.
Con el avance de los meses cálidos, cuando el número de obreras aumenta, la colonia se traslada hacia un nido secundario de mayor tamaño. Ese segundo nido suele ubicarse a 20 o 30 metros de altura, en la copa de un árbol, y puede alcanzar el tamaño de una pelota medicinal. Dentro pueden vivir varios miles de individuos y hasta 100 reinas.
Esa ubicación vuelve muy difícil la detección temprana. Muchas veces los nidos solo se descubren cuando los árboles pierden las hojas en otoño. Para entonces, las reinas ya pueden haber salido en busca de refugios de invierno, lo que reduce la eficacia de cualquier retirada tardía.
Métodos de control peligrosos y limitados
Los apicultores han intentado distintas técnicas para retirar nidos. Hock describe trabajos con plataformas elevadoras para subir a los árboles y aplicar polvo fino de carbón activado mediante aire comprimido. También se ha utilizado vapor de agua caliente introducido con una lanza larga para destruir el nido.
Ambas opciones presentan problemas. La primera implica una operación peligrosa por la altura, la agresividad defensiva de la colonia y la necesidad de equipos especializados. La segunda es cuestionada porque puede no considerarse adecuada desde el punto de vista del bienestar animal si los insectos no mueren de forma inmediata.
La dificultad inicial, sin embargo, sigue siendo encontrar el nido a tiempo. Si se localiza cuando el ciclo reproductivo ya avanzó demasiado, la retirada del nido no impide que nuevas reinas se dispersen y funden colonias en la siguiente temporada.
Riesgo para personas y necesidad de ayuda profesional
La avispa asiática también tiene una dimensión sanitaria. Hock la describe como el único animal venenoso invasor que puede representar un peligro para las personas. El riesgo se concentra especialmente en situaciones de contacto accidental con un nido.
Cuando se siente amenazada, la Vespa velutina no solo puede picar, sino también rociar veneno. En personas alérgicas, el veneno puede desencadenar un shock anafiláctico. Por eso, ante el hallazgo de un nido, la recomendación es no manipularlo y buscar ayuda profesional. Los especialistas en control de plagas deben trabajar con traje protector y visor.
La preferencia de la especie por ambientes urbanos y periurbanos aumenta esa posibilidad de contacto. La avispa asiática busca la cercanía de asentamientos humanos y cursos de agua, porque necesita abundante humedad para construir sus nidos. También puede aparecer en campo abierto o zonas boscosas, pero su presencia en jardines, pérgolas y cobertizos la vuelve especialmente problemática para la población.
Críticas a la gestión política alemana
El reclamo más duro de Thomas Hock apunta a la respuesta institucional. La Unión Europea incluyó a la avispa asiática en 2016 en la lista de especies invasoras, lo que implica reconocer su potencial de daño para la biodiversidad. En los Estados miembros, las autoridades competentes están obligadas a actuar contra este tipo de especies.
Sin embargo, Hock critica que la política alemana haya reclasificado la Vespa velutina como especie ampliamente extendida e imparable. Ese cambio desplaza el enfoque desde la erradicación hacia el simple manejo. En la práctica, advierte, eso reduce la obligación de combatirla y también puede afectar los recursos disponibles para retirar nidos.
Para el sector apícola, esa decisión es grave porque traslada parte del problema a particulares, apicultores o propietarios que quizá no comprendan la magnitud del riesgo. Si una persona no se siente directamente afectada por un nido, puede no estar dispuesta a pagar por su eliminación, aunque ese nido contribuya a la expansión regional de la especie.
Falta una estrategia única de notificación y control
Otro problema señalado por Hock es la fragmentación administrativa. Alemania funciona con un mosaico de responsabilidades: cada estado federado dispone de su propia plataforma de reporte. Para el presidente de los apicultores de Renania-Palatinado, esa dispersión impide tener una imagen realista de la expansión de la avispa asiática.
Su propuesta es unificar urgentemente los sistemas de notificación a nivel nacional. Sin una base de datos común, resulta más difícil saber dónde aparecen nuevos nidos, qué zonas están más afectadas y cómo priorizar los recursos de control.
A escala europea, Hock sostiene que ningún país puede enfrentar solo a la Vespa velutina. Por su ubicación central, Alemania tendría una responsabilidad especial para impedir que la especie avance hacia el este y el norte de la Unión Europea, así como para evitar reinvasiones de reinas hacia Francia. Para ello, reclama una estrategia profesional, transfronteriza, coordinada por el Estado y con financiación vinculante.
Investigación pendiente y herramientas futuras
Hock también plantea que se necesita más investigación para combatir a la avispa asiática con mayor eficacia. Entre las posibles líneas menciona el uso de feromonas como atrayentes, por ejemplo contra los machos, y hormonas capaces de impedir que las reinas sean fecundadas en otoño.
Otra posibilidad sería capturar individuos y contaminarlos con un hongo letal que luego puedan transportar al nido, una estrategia que toma como referencia desarrollos utilizados en otros ámbitos agrícolas, como la viticultura. Estas ideas todavía requieren investigación y adaptación, pero muestran que el control futuro dependerá de métodos más precisos que la simple destrucción manual de nidos.
Mientras esas herramientas avanzan, los apicultores solo cuentan con medidas defensivas limitadas. Una de ellas es reducir el tamaño de las entradas de las colmenas para que puedan pasar las abejas, pero no las avispas asiáticas, de cuerpo más grande. Esa protección puede disminuir ataques directos, pero no resuelve la presencia del depredador en el entorno.
Una amenaza agrícola que ya no puede tratarse como aislada
La expansión de la avispa asiática en Alemania muestra cómo una especie invasora puede pasar de ser una rareza biológica a convertirse en un problema para la producción, la biodiversidad y la salud pública. El daño sobre colmenas afecta a los apicultores, pero la disminución de polinizadores puede extender sus consecuencias hacia cultivos y ecosistemas.
El caso descrito por Thomas Hock combina datos concretos: llegada inicial a Europa por Burdeos, primera detección alemana en Baden-Württemberg en 2014, avance anual estimado de 75 a 80 kilómetros, presencia ya reportada en Schleswig-Holstein, nidos secundarios con miles de individuos y hasta 100 reinas, y daños apícolas que en Francia se estiman en 32 millones de euros anuales.
La advertencia del sector apícola alemán es clara: si la avispa asiática deja de combatirse como una especie a erradicar y pasa a ser tratada solo como un problema de manejo, su expansión podría acelerarse. Para la agricultura, eso significa mayor presión sobre abejas melíferas, abejas silvestres y abejorros, todos ellos actores silenciosos pero esenciales de la polinización.
Referencias
WELT. Giftige Hornisse: „Sie schleppen unsere Bienen in die nächste Hecke, beißen ihnen Kopf und Hinterleib ab“.
https://www.welt.de/wissenschaft/article69f0b28f48f8152efecc9d89/giftige-hornisse-sie-schleppen-unsere-bienen-in-die-naechste-hecke-beissen-ihnen-kopf-und-hinterleib-ab.html
