Estados Unidos habilita tabletas de nitenpyram ante la reaparición del parásito en animales
Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos autorizó de emergencia tabletas genéricas de nitenpyram de venta libre para tratar infestaciones por gusano barrenador del Nuevo Mundo en perros y gatos, en una medida excepcional adoptada ante la reaparición del parásito en animales domésticos y de producción.
La decisión llega después de que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos confirmara desde el 3 de junio detecciones en Texas y Nuevo México, con al menos seis animales afectados: cuatro bovinos, una cabra y un perro en el condado de Lea, Nuevo México. El hallazgo encendió alertas sanitarias porque este parásito no se registraba en territorio estadounidense desde los años sesenta, cuando fue erradicado.
El gusano barrenador del Nuevo Mundo, cuyo nombre científico es Cochliomyia hominivorax, corresponde a las larvas de una mosca que deposita huevos en heridas abiertas de animales de sangre caliente. Una vez dentro del huésped, las larvas se alimentan de tejido vivo, lo que puede generar lesiones profundas, infecciones secundarias, pérdida de condición corporal y muerte si no se actúa a tiempo.
Para la ganadería estadounidense, la medida tiene importancia directa porque el ganado es uno de los principales grupos vulnerables. Aunque el medicamento autorizado está dirigido a perros y gatos, la reaparición del parásito se produce en un contexto de vigilancia más amplia sobre el avance del gusano barrenador en el ganado de Texas y otras zonas bajo control sanitario.
Un antiparasitario de acción rápida
Las tabletas autorizadas contienen nitenpyram y fueron habilitadas bajo una vía de emergencia. La FDA informó que el fármaco elimina la mayoría de las larvas en pocas horas después de la primera dosis, lo que permite una respuesta rápida en animales afectados por miasis asociada al gusano barrenador.
El esquema indicado contempla una primera administración al animal afectado y una segunda toma seis horas después. El producto estará disponible en dos concentraciones, de 11,4 mg y 57 mg, y podrá utilizarse en perros, cachorros, gatos y gatitos que pesen al menos 900 gramos y tengan cuatro semanas de vida o más.
La autorización no debe interpretarse como una medida preventiva permanente. La FDA aclaró que el tratamiento no protege contra nuevas infestaciones. En muchos casos, los veterinarios pueden necesitar retirar larvas restantes, limpiar heridas, tratar lesiones de forma manual y controlar la evolución clínica del animal.
Por qué preocupa a la ganadería
La reaparición del gusano barrenador preocupa especialmente a la industria ganadera estadounidense, que ya enfrenta presión por la reducción del hato bovino nacional y precios altos. Aunque el parásito ataca animales vivos y no contamina directamente la carne ni los alimentos, una expansión sin control podría afectar el bienestar animal, la movilidad del ganado y los costos sanitarios de los productores.
El USDA estableció zonas de cuarentena de 20 kilómetros alrededor de cada detección para reducir el riesgo de propagación. Estas medidas buscan limitar movimientos de animales potencialmente expuestos y reforzar la vigilancia en áreas donde la presencia de la mosca puede convertirse en un problema productivo y sanitario.
La situación se suma a otras alertas recientes vinculadas con casos de gusano barrenador en Texas, donde las autoridades han buscado evitar que el parásito vuelva a establecerse en regiones ganaderas sensibles.
Señales de alerta en animales afectados
Las autoridades estadounidenses consideran que la mayoría de mascotas del país enfrenta un riesgo bajo. Sin embargo, los animales que viajaron recientemente a zonas afectadas o que viven en áreas bajo vigilancia deben ser revisados con mayor atención, especialmente si presentan heridas abiertas.
Los signos de alerta incluyen heridas que drenan o se agrandan, larvas visibles, masas de huevos, irritabilidad, malestar y lesiones cerca de orejas, nariz, genitales u ombligo. Ante cualquiera de estos indicios, la recomendación es contactar de inmediato con un veterinario o con el oficial estatal de sanidad animal.
En sistemas ganaderos, la observación temprana sigue siendo decisiva. Detectar cambios físicos y de comportamiento puede marcar la diferencia entre un tratamiento oportuno y una pérdida productiva, como ocurre en otras situaciones de vigilancia sanitaria del ganado.
Uso responsable y riesgo de resistencia
La FDA también advirtió sobre el riesgo de resistencia a los antiparasitarios. En países donde el gusano barrenador continúa presente, ya se han registrado problemas de resistencia asociados al uso inadecuado o excesivo de tratamientos.
Por esa razón, la agencia pidió utilizar únicamente productos autorizados, en las dosis indicadas y solo cuando exista necesidad médica. El uso incorrecto puede comprometer la eficacia futura de los medicamentos y generar riesgos adicionales, como residuos farmacológicos en carne o leche de animales destinados al consumo humano.
La advertencia es relevante para la producción pecuaria porque la resistencia antiparasitaria no es un problema aislado. En distintas especies, el manejo sanitario requiere diagnósticos, tratamientos selectivos y criterios técnicos, una preocupación que también aparece en el control de parásitos en ovejas y ganado.
Veterinarios bajo autorización de emergencia
El Centro de Medicina Veterinaria de la FDA informó en una carta del 5 de junio de 2026 que hasta esa fecha había emitido tres aprobaciones condicionales y nueve autorizaciones de uso de emergencia para medicamentos veterinarios contra la miasis por gusano barrenador. Ninguno de esos productos cuenta todavía con aprobación completa.
Los veterinarios que dispensen estos tratamientos deben informar a los propietarios que se trata de productos sin aprobación definitiva para ese uso, explicar riesgos, beneficios y alternativas, y comunicar los periodos de espera cuando se trate de animales de producción.
Las clínicas también deben conservar registros del paciente, edad, signos clínicos, dosis administradas, lote del producto, medicamentos usados simultáneamente y condición específica de la autorización de emergencia bajo la cual se aplicó el tratamiento.
La emergencia muestra cómo una amenaza parasitaria puede pasar rápidamente del ámbito veterinario doméstico al terreno de la bioseguridad pecuaria. El control dependerá de la detección temprana, el manejo correcto de heridas, la comunicación con autoridades sanitarias y el uso prudente de los tratamientos disponibles.
Fuente(s) referenciales
