El análisis de más de un millón de animales muestra que el origen, la forma de compra y la vacunación previa influyen en la mortalidad durante el engorde
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
Una investigación realizada con registros de 1.040.253 bovinos de tres corrales de engorde de Australia encontró que los principales factores asociados con la muerte por enfermedad respiratoria bovina ya estaban presentes antes del ingreso de los animales. El resultado sitúa la prevención en las explotaciones de origen como una pieza decisiva para reducir las pérdidas durante el engorde intensivo.
El estudio fue dirigido por la Universidad de Adelaida en colaboración con Apiam Animal Health y Meat & Livestock Australia. Los investigadores analizaron información sanitaria y productiva recopilada entre 2018 y 2024, en lo que describen como la mayor evaluación australiana realizada hasta ahora sobre mortalidad específica por esta enfermedad.
La mortalidad general registrada en los corrales estudiados fue inferior al 0,5 %. Sin embargo, la enfermedad respiratoria bovina representó cerca del 38 % de todas las muertes, lo que confirma su relevancia sanitaria y económica pese a la baja proporción total de animales fallecidos.
El historial del proveedor anticipó el riesgo sanitario
Los bovinos procedentes de propiedades con antecedentes de mortalidad elevada por enfermedad respiratoria presentaron una probabilidad de morir más de cuatro veces superior a la observada entre animales enviados por establecimientos de menor riesgo. Para los autores, este historial puede utilizarse como un indicador que permita clasificar los lotes antes de su llegada.
El perfil de una explotación no debería considerarse permanente. Los investigadores recomiendan actualizarlo conforme se incorporen nuevos resultados productivos y sanitarios, de modo que una mejora o deterioro de las condiciones pueda reflejarse en las decisiones de manejo.
Esta utilización sistemática de registros se integra en una gestión ganadera donde la identificación correcta de cada categoría animal también resulta importante. Conceptos como las diferencias entre vacas, novillas, toros y otros bovinos ayudan a precisar decisiones relacionadas con edad, sexo, destino productivo y riesgo sanitario.
La compra mediante subastas elevó la mortalidad
La vía utilizada para adquirir los animales también estuvo relacionada con el resultado sanitario. Los bovinos comprados en mercados de subasta mostraron un riesgo significativamente mayor de muerte por enfermedad respiratoria que aquellos obtenidos directamente de los potreros de origen.
El estudio no establece que la subasta sea por sí sola la causa de la enfermedad. La asociación es compatible con una combinación de factores, entre ellos el manejo adicional, el transporte, la permanencia en instalaciones intermedias y la mezcla de animales procedentes de diferentes explotaciones.
Estas exposiciones pueden acumularse durante un periodo especialmente sensible. El cambio de ambiente, el contacto con nuevos grupos y la entrada al corral de engorde obligan a considerar la sanidad como una responsabilidad compartida entre productores de origen, transportistas, intermediarios y responsables del establecimiento receptor.
Los primeros 60 días concentraron la mayoría de las muertes
Aproximadamente el 69 % de las muertes atribuidas a la enfermedad respiratoria ocurrió durante los primeros 60 días de alimentación. El riesgo alcanzó su punto más alto alrededor del día 35 después del ingreso, lo que delimita una etapa concreta para reforzar la vigilancia clínica y las medidas preventivas.
La concentración temporal de los casos respalda la necesidad de evaluar a los animales antes del traslado y mantener un seguimiento estrecho durante las primeras semanas. Esperar a que aparezcan signos avanzados reduce el margen para intervenir y puede elevar la necesidad de tratamientos.
El ambiente del corral también debe incorporarse a esa vigilancia. Investigaciones sobre la exposición del ganado bovino al estrés térmico severo muestran que las condiciones meteorológicas pueden añadir presión fisiológica y obligan a adaptar instalaciones, agua, sombra y rutinas de manejo.
La vacunación antes del traslado mostró un efecto protector
Los bovinos vacunados contra patógenos respiratorios importantes antes de ingresar al corral registraron una mortalidad sustancialmente menor que los animales no vacunados. La protección fue más marcada durante los dos primeros meses, precisamente cuando el análisis situó la mayor vulnerabilidad.
Los investigadores atribuyen especial importancia al momento de la inmunización. Administrar las vacunas antes de que los animales experimenten el transporte y el proceso de admisión permite que el sistema inmunitario disponga de tiempo para desarrollar una respuesta protectora.
El hallazgo no implica que una misma pauta pueda aplicarse automáticamente a todas las explotaciones. Los programas deben establecerse con asesoramiento veterinario y considerar los patógenos presentes, la edad de los animales, sus antecedentes sanitarios, el destino productivo y las vacunas autorizadas en cada territorio.
Raza y temporada también modificaron el riesgo
El equipo identificó diferencias relacionadas con el tipo racial. Los bovinos Bos indicus y sus cruces presentaron menor riesgo de mortalidad que las razas adaptadas a climas templados dentro de la población analizada. Este resultado describe una asociación observada en los registros y no demuestra que la raza actúe de manera aislada.
También aparecieron variaciones estacionales, aunque una parte importante pudo explicarse por el estrés térmico y por diferencias en los perfiles de riesgo de las propiedades proveedoras. Esto refuerza la necesidad de evaluar simultáneamente el origen, el clima, el transporte y las características del lote.
El manejo de las instalaciones puede complementar la prevención sanitaria. Experiencias como los sistemas de estabulación orientados al bienestar bovino muestran cómo el alojamiento, la cama y la organización de las tareas influyen en las condiciones diarias de los animales.
La prevención puede reducir tratamientos y uso de antimicrobianos
Los autores señalan que anticiparse a la enfermedad ofrece beneficios para el bienestar animal, la productividad y el uso responsable de antimicrobianos. Evitar que los cuadros respiratorios se desarrollen disminuye la necesidad de tratamientos posteriores, aunque los animales enfermos deben recibir la atención veterinaria correspondiente.
La propuesta consiste en abandonar la idea de que todos los lotes llegan con el mismo riesgo. Los registros del proveedor podrían permitir que los corrales identifiquen anticipadamente los envíos más vulnerables y apliquen medidas adicionales de vacunación, observación y manejo.
Las herramientas empleadas para organizar los animales también deben evaluarse por sus efectos sanitarios y conductuales. Un estudio sobre el comportamiento del ganado manejado con cercas virtuales evidenció que las tecnologías de control pueden modificar la distribución y los desplazamientos dentro del potrero.
El trabajo australiano plantea que el control de la enfermedad respiratoria no puede comenzar únicamente cuando el ganado atraviesa la puerta del corral. La coordinación entre criadores, productores de recría, transportistas, veterinarios y establecimientos de engorde permite reconocer los riesgos antes del traslado y actuar durante la etapa en la que la prevención puede ofrecer mayores beneficios.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Preventive Veterinary Medicine


