Un estudio de la Universidad de Göttingen observó que las vacas reconocen y respetan los límites digitales de manera comparable a las cercas convencionales, un resultado relevante para el bienestar animal y la gestión flexible del pastoreo.
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.
Las cercas virtuales pueden modificar el desplazamiento del ganado de una manera similar a las cercas eléctricas convencionales, pese a que los animales no encuentran una barrera física visible en el terreno.
Una investigación de la Universidad de Göttingen, en Alemania, comparó el comportamiento espacial de bovinos mantenidos en potreros delimitados mediante ambos sistemas. Los resultados mostraron que la reacción de los animales estuvo determinada principalmente por la percepción del límite del área de pastoreo y no por el tipo de cerca utilizado.
El hallazgo aporta nueva evidencia al debate sobre el bienestar animal asociado con las fronteras digitales. También respalda el potencial de una tecnología que permite cambiar la distribución de los potreros sin instalar o trasladar alambrados.
Cómo funciona una cerca virtual para ganado
Los sistemas de cercado virtual utilizan collares equipados con tecnología de posicionamiento. El productor define mediante una plataforma digital el perímetro dentro del cual puede desplazarse el ganado.
Cuando un animal se aproxima a la frontera programada, el collar emite primero una señal acústica. Si continúa avanzando y no modifica su trayectoria, el dispositivo puede aplicar un pulso eléctrico como estímulo correctivo.
Durante el aprendizaje, los bovinos relacionan el sonido con la proximidad del límite. Después de esa fase inicial, la mayoría aprende a responder a la advertencia acústica y evita llegar al punto en el que se activa el pulso.
Experiencias previas con collares virtuales con GPS para controlar el ganado han mostrado que los animales pueden permanecer dentro de las áreas asignadas sin necesidad de barreras visibles.
El estudio siguió los movimientos de 31 bovinos
Los investigadores analizaron los datos de movimiento de 31 bovinos mediante sistemas GPS. El objetivo era determinar si existían cambios de conducta específicos cerca de la frontera virtual que no hubieran sido detectados en evaluaciones anteriores.
Para realizar la comparación, el potrero fue dividido en dos zonas: una franja periférica próxima al límite y un área central alejada de la cerca. El equipo estudió dónde permanecían los animales, cómo se desplazaban y con qué velocidad lo hacían.
El análisis incluyó animales mantenidos con cercas virtuales y bovinos controlados mediante cercas eléctricas físicas. De esta forma, los investigadores pudieron comparar las respuestas ante un límite invisible y otro claramente identificable en el paisaje.
El trabajo fue publicado en la revista científica Animal con el título “Drawing the line: comparing zone-specific spatial behaviour of heifers on pasture with virtual and physical fences”.
Los animales evitaron los bordes con ambos sistemas
El resultado principal fue que los bovinos se comportaron de manera semejante ante los dos tipos de delimitación. En ambos casos, permanecieron con menor frecuencia en los bordes del potrero y mostraron una tendencia a utilizar más el área central.
Los animales también se desplazaron más lentamente cuando se encontraban cerca de la frontera. Esta conducta apareció tanto frente a una cerca eléctrica física como ante el límite configurado digitalmente.
La doctora Natascha Grinnell, autora principal e investigadora del Instituto de Ciencias de los Pastizales de la Universidad de Göttingen, explicó que el factor decisivo fue la percepción de una frontera y no su presencia material.
Los resultados indican que las vacas reconocieron el espacio permitido y adaptaron su movimiento. La ausencia de alambrado no hizo que permanecieran continuamente junto al límite ni que intentaran atravesarlo de forma repetida.
Una distribución más uniforme dentro del potrero
Las cercas virtuales también favorecieron una distribución más uniforme de los animales dentro del área disponible. Esta característica puede resultar útil cuando el productor necesita aprovechar el forraje de manera equilibrada o evitar una concentración excesiva en puntos específicos.
En los sistemas convencionales, el ganado puede reunirse cerca de accesos, bebederos, zonas de sombra o determinadas franjas del terreno. La posibilidad de modificar digitalmente los límites permite reorganizar el espacio sin construir divisiones permanentes.
El productor puede crear parcelas temporales, reservar sectores para su recuperación o dirigir a los animales hacia zonas con mayor disponibilidad de alimento. Una experiencia desarrollada en Estados Unidos también utiliza cercas virtuales para reorganizar el pastoreo y reducir el trabajo asociado con el traslado de alambrados.
Qué revela el estudio sobre el bienestar animal
Una de las preocupaciones más frecuentes sobre las cercas virtuales es que el ganado pueda experimentar confusión o estrés al no observar una barrera física. También se cuestiona el uso de pulsos eléctricos emitidos por los collares durante el proceso de aprendizaje.
La investigación no encontró diferencias fundamentales en el comportamiento espacial de los animales mantenidos con cercas virtuales y físicas. Los bovinos respetaron ambos límites con una fiabilidad comparable y organizaron sus desplazamientos de manera semejante.
Para los autores, este resultado sitúa en perspectiva la idea de que la frontera invisible sea necesariamente más problemática para el bienestar que una cerca eléctrica convencional.
El trabajo analizó específicamente la distribución y el movimiento dentro del potrero. La evaluación integral del bienestar también debe considerar la frecuencia de los pulsos, el proceso de adaptación, el estado de los collares, la disponibilidad de agua y forraje, la salud de los animales y la capacitación de quienes manejan el sistema.
La formación de los animales sigue siendo esencial
El funcionamiento adecuado depende de que el ganado comprenda la secuencia entre la señal acústica y el límite virtual. La introducción del sistema requiere una etapa de aprendizaje supervisada y no debe consistir únicamente en colocar los collares y liberar a los animales.
Durante esa adaptación, el productor debe comprobar que cada bovino responde a las advertencias y que los equipos funcionan correctamente. También debe identificar animales con dificultades para aprender o con reacciones inadecuadas.
Una configuración incorrecta, una batería agotada o una pérdida de la señal de posicionamiento podrían reducir la eficacia de la delimitación. Por ello, la tecnología no elimina la necesidad de observar al rebaño y revisar periódicamente los dispositivos.
Mayor flexibilidad para el pastoreo rotativo
Las cercas virtuales permiten modificar un potrero mediante software. El ganadero puede ampliar, reducir o desplazar el área disponible sin instalar postes, cables o mallas.
Esta flexibilidad facilita el pastoreo rotativo, una práctica en la que los animales se trasladan entre parcelas para que la vegetación utilizada disponga de tiempo de recuperación.
La tecnología puede ayudar a ajustar los periodos de ocupación, la carga animal y el descanso de cada sector. En España, algunas explotaciones incorporan geolocalización y sensores dentro de sistemas de ganadería regenerativa apoyada por herramientas digitales.
El desplazamiento rápido de las fronteras también permite responder a cambios en el clima, el crecimiento del pasto o la disponibilidad de agua. El sistema puede reservar zonas anegadas, erosionadas o recién regeneradas sin construir nuevas divisiones.
Protección de cursos de agua y áreas sensibles
Las fronteras digitales pueden utilizarse para mantener al ganado alejado de arroyos, humedales, pendientes vulnerables o zonas destinadas a la conservación.
El productor puede crear perímetros de exclusión dentro de un potrero amplio y modificarlos cuando cambian las condiciones del terreno. Esta capacidad puede reducir el pisoteo, la compactación y la acumulación de estiércol en puntos ambientalmente sensibles.
La distribución controlada del rebaño también puede contribuir a evitar el sobrepastoreo. Sin embargo, la eficacia ambiental depende de que la carga ganadera se adapte a la disponibilidad real de forraje y no solamente de la herramienta empleada para contener a los animales.
Investigaciones realizadas en granjas modernas muestran que el pastoreo de baja intensidad puede favorecer la biodiversidad, especialmente cuando mantiene una vegetación variada y evita una presión excesiva sobre el suelo.
Reducción de trabajo y costos de infraestructura
Las cercas físicas requieren materiales, mantenimiento y mano de obra. En explotaciones extensas, cambiar las divisiones internas puede exigir el traslado repetido de postes y cables eléctricos.
Una frontera virtual reduce parte de ese trabajo y permite realizar ajustes desde una plataforma digital. Esta característica puede resultar especialmente útil en terrenos irregulares, áreas remotas o parcelas que necesitan cambiar de configuración con frecuencia.
La adopción, sin embargo, incorpora otros costos. Cada animal necesita un collar, los dispositivos requieren energía y conectividad, y el productor debe pagar por el sistema de gestión y su mantenimiento.
La conveniencia económica dependerá del tamaño del rebaño, la extensión del predio, el precio de los equipos, la duración de las baterías y el ahorro real de trabajo e infraestructura.
Las cercas físicas no desaparecen por completo
La delimitación virtual puede sustituir divisiones internas, pero no necesariamente elimina todas las barreras materiales de una explotación. Los límites exteriores próximos a carreteras, propiedades vecinas o zonas peligrosas pueden seguir necesitando una cerca física de seguridad.
También se requieren planes de contingencia ante fallos técnicos, pérdida de cobertura o daños en los collares. La tecnología debe incorporarse dentro de una estrategia de manejo y no considerarse una garantía absoluta de contención.
La disponibilidad de personal capacitado para interpretar los datos y responder a las alertas será otro factor importante. Una plataforma digital puede mostrar la ubicación del ganado, pero las decisiones sobre alimentación, salud y uso del pastizal siguen correspondiendo al productor.
Una herramienta para modernizar la ganadería extensiva
El estudio de la Universidad de Göttingen aporta evidencia específica sobre la conducta del ganado cerca de las fronteras. Los animales evitaron los bordes, redujeron su velocidad en esas zonas y utilizaron principalmente el centro del potrero con independencia de que la cerca fuera física o virtual.
La similitud observada no elimina todas las preguntas sobre bienestar animal, pero indica que los bovinos pueden interpretar una frontera digital y ajustar sus movimientos de forma comparable a la respuesta provocada por una cerca eléctrica convencional.
El siguiente desafío será evaluar estos sistemas en diferentes razas, edades, terrenos y condiciones productivas, además de establecer protocolos claros para el aprendizaje, la supervisión y el uso de los estímulos.
La posibilidad de redefinir los potreros sin trasladar estructuras físicas abre nuevas opciones para el pastoreo rotativo, la protección de áreas sensibles y la distribución del ganado. Su adopción responsable dependerá de combinar la tecnología con observación directa, capacitación y criterios verificables de bienestar animal.
Fuente(s) referenciales
Phys.org: Drawing the line: Virtual fences trigger the same cattle behavior as physical ones

