Los primeros casos de la campaña 2026 fueron detectados en los condados de Pulaski y Wilcox, mientras la enfermedad foliar continúa extendida por numerosos estados productores
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz
El estado de Georgia, en Estados Unidos, confirmó sus primeros casos de mancha de alquitrán en maíz durante la campaña 2026. La enfermedad fue identificada el 4 de agosto en el condado de Pulaski y el 5 de agosto en Wilcox, según el mapa actualizado por la Crop Protection Network.
La detección adquiere importancia para los agricultores del sureste estadounidense porque el patógeno ya posee antecedentes en 26 de los 159 condados de Georgia. La enfermedad apareció por primera vez en el estado en 2021 y desde entonces su distribución ha requerido una vigilancia creciente de los lotes.
Dos condados registran los primeros casos de la temporada
Pulaski y Wilcox están situados en una zona agrícola del centro-sur de Georgia. La confirmación en ambos condados no significa que todos sus campos estén afectados ni que la enfermedad haya alcanzado una intensidad elevada, pero constituye una señal para reforzar las inspecciones en las áreas cercanas.
La Crop Protection Network mantiene un mapa construido a partir de diagnósticos confirmados por especialistas de extensión universitaria y laboratorios. Los territorios señalados durante la campaña permiten seguir la distribución del patógeno y orientar a productores y asesores hacia las zonas donde conviene aumentar el monitoreo.
La organización advierte expresamente que una confirmación dentro de un condado no implica por sí sola que sea necesaria una aplicación de fungicida. La decisión debe considerar la presencia real de síntomas en el lote, la etapa del cultivo, la susceptibilidad del híbrido y las condiciones favorables para el avance de la enfermedad.
Una enfermedad causada por Phyllachora maydis
La mancha de alquitrán es provocada por el hongo Phyllachora maydis. Su señal más característica es la formación de pequeños puntos negros y elevados sobre las hojas, con una apariencia semejante a gotas de alquitrán adheridas a la superficie.
Las lesiones no se desprenden fácilmente al frotarlas. Esta característica ayuda a diferenciarlas de residuos, excrementos de insectos o pústulas asociadas con algunas royas. En determinadas ocasiones, los puntos oscuros aparecen rodeados por tejido marrón o amarillento.
La enfermedad puede comenzar en las hojas inferiores y avanzar hacia la parte superior de la planta y las envolturas de la mazorca. La guía sobre identificación y avance de la mancha de alquitrán en el maíz destaca la importancia de revisar distintas alturas de la planta y descartar enfermedades con síntomas similares.
Cuando la infección progresa con intensidad, disminuye el área foliar fotosintéticamente activa. Esta pérdida puede afectar el llenado del grano, acelerar la senescencia y debilitar las plantas antes de la cosecha, aunque la gravedad varía ampliamente entre lotes, híbridos y condiciones ambientales.
La enfermedad está presente en varios estados
Durante 2026 también se notificaron casos en Illinois, Indiana, Iowa, Kansas, Kentucky, Michigan, Minnesota, Missouri, Nebraska, Nueva York, Ohio, Virginia y Wisconsin. La lista muestra que la mancha de alquitrán ya no se limita a una sola región del cinturón maicero.
En Estados Unidos, la enfermedad comenzó a adquirir relevancia productiva después de su detección en Illinois e Indiana en 2015. Su expansión posterior hacia otros estados y Canadá impulsó nuevas investigaciones sobre epidemiología, diagnóstico, respuesta de híbridos y oportunidades de control.
Los científicos también estudian la comunidad microbiana que rodea al patógeno. Investigaciones sobre microorganismos asociados con la mancha de alquitrán buscan determinar si algunas bacterias y hongos presentes en las hojas podrían contribuir a limitar la enfermedad.
El maíz de Georgia mantiene una condición mayormente favorable
Para la semana terminada el 2 de agosto, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos clasificó el 8 % del maíz de Georgia como excelente y el 50 % como bueno. Otro 31 % se encontraba en condición regular, mientras el 9 % fue calificado como malo y el 2 % como muy malo.
Estas cifras fueron publicadas antes de las confirmaciones en Pulaski y Wilcox y describen el estado general del cultivo, no el impacto específico de la mancha de alquitrán. La presencia del patógeno deberá seguirse durante las semanas posteriores para determinar su distribución y severidad reales.
La incidencia económica dependerá especialmente de cuándo aparezcan las lesiones. Una infección temprana con condiciones favorables durante un periodo prolongado presenta un riesgo distinto al de una detección tardía, cuando el cultivo ya está próximo a completar el llenado del grano.
El momento de detección orienta el uso de fungicidas
La Crop Protection Network señala que una aplicación puede ofrecer beneficios cuando la enfermedad aparece alrededor de la emisión de la panoja, la aparición de estigmas o durante las primeras fases reproductivas. En etapas más avanzadas, la posibilidad de recuperar el costo del tratamiento disminuye.
Según la orientación de la red, una detección durante R2, fase de grano ampolla, o R3, correspondiente al grano lechoso, todavía puede justificar una intervención según la presión de la enfermedad. En R4, o grano pastoso, el beneficio sería posible principalmente bajo una presión severa; en R5 y R6 no se espera una ventaja por aplicar.
Estas referencias no sustituyen una recomendación agronómica local. El tratamiento debe definirse después de inspeccionar el lote, confirmar el diagnóstico y revisar las etiquetas autorizadas. La evaluación también debe incluir el rendimiento esperado, el precio del maíz, el costo del producto y la aplicación.
Las recomendaciones generales sobre el momento adecuado para aplicar fungicidas en maíz subrayan que los tratamientos demasiado tempranos pueden perder eficacia antes del periodo de mayor presión, mientras una intervención tardía puede no recuperar la inversión.
Híbridos resistentes ofrecen una estrategia de largo plazo
El control de la mancha de alquitrán no depende exclusivamente de los fungicidas. La rotación, el manejo de residuos, la vigilancia regional y la selección de híbridos con menor susceptibilidad forman parte de una estrategia integrada, aunque ninguna medida aislada elimina completamente el riesgo.
Investigadores de la Universidad de Illinois evaluaron germoplasma procedente de diferentes regiones y localizaron materiales con respuestas prometedoras. El trabajo sobre fuentes genéticas de resistencia a la mancha de alquitrán identificó dos accesiones derivadas de germoplasma de Cuba y Brasil con un comportamiento consistente en varios ambientes.
Estos materiales todavía necesitan incorporarse a programas de mejoramiento para obtener híbridos que combinen resistencia, rendimiento y adaptación. La resistencia genética se considera una herramienta relevante porque puede proteger al cultivo durante todo su ciclo y reducir la dependencia de aplicaciones repetidas.
Para los agricultores de Georgia, la prioridad inmediata es inspeccionar los campos y comunicar síntomas sospechosos a los servicios de extensión o laboratorios de diagnóstico. La confirmación temprana permitirá distinguir la mancha de alquitrán de otras lesiones foliares y decidir el manejo según la situación real de cada lote.
Fuentes referenciales:
Agriculture.com
Crop Protection Network

