Ser Beef integra 13.700 hectáreas agrícolas con un sistema de engorde por hotelería que reúne 100.000 bovinos en la provincia de San Luis
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
Una empresa agropecuaria de San Luis desarrolló un modelo que conecta la producción intensiva de maíz, el riego por pivote, el manejo diferenciado de los lotes y el reciclaje del estiércol con la alimentación de un feedlot que actualmente aloja 100.000 bovinos. El establecimiento, operado por Ser Beef, es presentado como el de mayor capacidad de Argentina.
El sistema funciona cerca de Granville, en el centro de la provincia, donde la empresa administra cinco establecimientos y unas 13.700 hectáreas agrícolas. Su estructura productiva fue construida durante casi tres décadas con el propósito de generar alimento en una zona donde la cantidad y distribución de las lluvias dificultan mantener rendimientos estables.
Ser Beef forma parte del grupo CREA Valle del Conlara. El feedlot trabaja bajo una modalidad de hotelería: los animales pertenecen a clientes que contratan el servicio de engorde, mientras la empresa aporta instalaciones, alimentación, personal y manejo productivo. Según explicó su gerente de Producción Agrícola, Nicolás Ríos Centeno, la compañía no es propietaria de los bovinos alojados en los corrales.
El maíz articula la agricultura con el engorde a corral
La agricultura del establecimiento se organiza alrededor de una rotación maíz-maíz-soja. De la superficie total trabajada, aproximadamente 9.500 hectáreas se destinan al maíz y poco más de 4.000 a la soja. El cereal permanece dentro del sistema para alimentar al ganado, mientras que la oleaginosa se comercializa.
La integración reduce uno de los costos que normalmente condicionan la utilización ganadera de los granos: el transporte. Los lotes agrícolas están próximos al feedlot, por lo que el maíz puede trasladarse hasta los corrales sin recorrer las extensas distancias que separan a San Luis de los principales puertos argentinos.
Este planteamiento coincide con una estrategia más amplia de la ganadería nacional, en la que la disponibilidad del cereal favorece la integración del maíz con la terminación de bovinos a corral. El grano proporciona una fuente concentrada de energía, aunque su utilización debe formar parte de dietas formuladas de acuerdo con las necesidades de cada etapa del engorde.
La producción propia abastece aproximadamente un tercio del consumo del feedlot. La dimensión alcanzada por el establecimiento ganadero obliga a Ser Beef a comprar volúmenes adicionales en la región, lo que también convierte al complejo en una fuente de demanda para los productores agrícolas cercanos.
El esquema contempla además la elaboración anual de silos de maíz y cebada. Las superficies destinadas a estos recursos forrajeros se ajustan de acuerdo con las necesidades nutricionales de los animales alojados.
El riego reduce la variabilidad de los rendimientos
En el área donde opera la empresa se registran alrededor de 590 milímetros de precipitaciones al año, con una distribución estacional que alcanza su máximo en enero y su mínimo en julio. Esa irregularidad llevó a incorporar pivotes centrales para asegurar una parte de la producción agrícola.
Ser Beef dispone de 34 pivotes capaces de cubrir unas 3.500 hectáreas. Para la próxima campaña prevé sembrar 1.800 hectáreas de maíz bajo riego, con rendimientos esperados de entre 90 y 100 quintales por hectárea. En los lotes de secano, la referencia productiva se sitúa cerca de 60 quintales por hectárea.
La principal ventaja no se limita a la diferencia de rendimiento. Según los datos expuestos por Ríos Centeno, la variación interanual se aproxima al 35 % en secano, mientras que bajo riego disminuye a un rango de entre 12 % y 15 %. Esa mayor estabilidad permite anticipar cuánto alimento estará disponible para los corrales.
Los ambientes regados reciben un manejo específico. La siembra se realiza más temprano, se utilizan densidades de plantas y dosis de nitrógeno superiores, y los híbridos se seleccionan de manera diferente respecto de los lotes sin irrigación. Toda la superficie se administra mediante delimitación de ambientes y siembra variable.
La disponibilidad de agua, sin embargo, no garantiza por sí sola la rentabilidad. El costo promedio del riego se ubica en aproximadamente US$1,35 por milímetro aplicado y la energía representa más de la mitad del gasto operativo. Los costos restantes corresponden a mantenimiento, repuestos, personal y canon por utilización del agua.
Por esa razón, durante esta campaña funcionarán solo 20 de los 34 pivotes. Los equipos más próximos al río Quinto requieren menos energía para bombear, mientras que los instalados en terrenos alejados o elevados necesitan mayor presión y resultan más costosos. La empresa analiza incorporar paneles solares para abastecer parcialmente el sistema, aunque esa alternativa todavía se encuentra en evaluación.
El estiércol regresa a los cultivos como fertilizante
La relación entre agricultura y ganadería también se desarrolla en sentido inverso. Desde hace ocho años, el estiércol producido en los corrales se distribuye en los lotes agrícolas como fuente de nutrientes. La aplicación se efectúa durante el invierno mediante equipos esparcidores con capacidad aproximada de 20 toneladas.
El material aporta fósforo, zinc, azufre, boro y otros elementos necesarios para los cultivos. De acuerdo con la empresa, esta práctica permitió limitar las compras externas principalmente a determinadas cantidades de urea, mientras que el costo de los nutrientes procedentes del estiércol representa cerca de un tercio de lo que supondría adquirirlos en el mercado.
La utilización agronómica de residuos pecuarios ofrece ventajas cuando la fuente y los campos receptores están próximos. Como muestra el debate sobre el uso del estiércol como sustituto parcial de fertilizantes sintéticos, la distancia de transporte, la composición del material, la dosis y las necesidades del suelo determinan la viabilidad económica y ambiental de la práctica.
En los campos de Ser Beef, los cambios más claros fueron observados en las concentraciones de fósforo y zinc. La materia orgánica no mostró un incremento abrupto porque los suelos ya habían sido conservados durante años mediante siembra directa, pero la empresa sostiene que ese indicador se mantiene y aumenta lentamente.
El volumen generado por los 100.000 animales supera la capacidad de aprovechamiento de las 13.700 hectáreas propias. Cinco establecimientos vecinos retiran gratuitamente parte del material para aplicarlo en sus campos, aunque todavía queda estiércol disponible.
Su aprovechamiento requiere planificación. Una dosis excesiva o aplicada en condiciones inadecuadas puede provocar pérdidas de nitrógeno y fósforo, escorrentía o contaminación del agua. Por ello, el reciclaje de nutrientes debe acompañarse con análisis del suelo, caracterización del estiércol y una distribución ajustada a los requerimientos de cada cultivo.
Agricultura y feedlot conservan cuentas independientes
Aunque ambas actividades intercambian insumos, Ser Beef las administra como unidades económicas separadas. El área agrícola vende el maíz al feedlot a precio de mercado y cada negocio debe demostrar su rentabilidad de manera independiente.
Este criterio permite identificar con mayor precisión el costo real del alimento y evita que una actividad oculte pérdidas de la otra. También facilita comparar la conveniencia de producir el cereal, comprarlo a terceros o modificar la superficie bajo riego cuando cambian los precios de la energía, el maíz o los fertilizantes.
El caso de San Luis muestra una aplicación a gran escala de la integración agrícola-ganadera: los cultivos proporcionan alimento al corral, el feedlot devuelve nutrientes a los suelos y la proximidad física reduce costos logísticos. Al mismo tiempo, la capacidad instalada no elimina los límites económicos, como demuestra la decisión de detener 14 pivotes debido al precio de la energía.
La eficiencia productiva será determinante para la ganadería argentina en un mercado internacional sometido a cambios de demanda y condiciones comerciales. El fortalecimiento de los sistemas internos de alimentación se relaciona directamente con la estrategia nacional de mejorar la productividad de la carne vacuna frente a un mercado mundial cambiante.
Fuente referencial:
Infocampo

