Un ensayo de dos años en India registró 4.669 kg/ha de grano con urea y polihalita, un 6,3 % más que la práctica convencional NPK
Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.
Una estrategia de fertilización que combina urea y polihalita en un mismo producto mostró capacidad para elevar el rendimiento del maíz de secano y mejorar el aprovechamiento de varios nutrientes. El resultado procede de un experimento de campo realizado durante las temporadas lluviosas de 2023 y 2024 en Gungal, en el estado de Telangana, India, sobre un suelo franco arenoso ácido.
El trabajo, desarrollado por investigadores del ICAR-Central Research Institute for Dryland Agriculture (CRIDA) y Anglo American Crop Nutrients, evaluó una formulación cogranulada de urea-polihalita frente a diferentes esquemas convencionales de fertilización. La mayor producción de grano alcanzó 4.669 kilogramos por hectárea cuando el producto fue aplicado de acuerdo con la dosis recomendada de nitrógeno.
Ese rendimiento representó un incremento del 6,3 % respecto de la práctica convencional con nitrógeno, fósforo y potasio (NPK). Los investigadores plantean que los resultados respaldan el interés por una nutrición más equilibrada en sistemas de secano, especialmente en terrenos donde existen deficiencias simultáneas de varios elementos.
Urea y polihalita aportan cinco nutrientes al cultivo
La formulación estudiada combina la urea con polihalita, una fuente mineral que permite incorporar otros elementos además del nitrógeno. En conjunto, el fertilizante puede suministrar nitrógeno, potasio, azufre, calcio y magnesio, ampliando la nutrición frente a programas concentrados fundamentalmente en los macronutrientes tradicionales.
Esta perspectiva coincide con la necesidad de considerar que la nutrición mineral del suelo abarca múltiples elementos que condicionan el desarrollo de los cultivos. Una deficiencia concreta puede limitar la respuesta productiva incluso cuando otros nutrientes se encuentran disponibles en cantidades suficientes.
El experimento incluyó seis tratamientos de manejo nutricional: una práctica del agricultor basada en nitrógeno y fósforo (NP), otra con NPK, dos modalidades con urea-polihalita, y tratamientos basados en fosfato diamónico (DAP) o superfosfato simple (SSP), acompañados por muriato de potasio (MOP). El diseño experimental fue de bloques aleatorizados con tres repeticiones.
El tratamiento recomendado alcanzó 4.669 kilos de maíz por hectárea
Al analizar conjuntamente los dos años, la aplicación de urea-polihalita ajustada a la dosis recomendada de nitrógeno produjo el mayor rendimiento de grano, con 4.669 kg/ha, además de un rendimiento de rastrojo de 7.978 kg/ha. Las mejoras productivas estuvieron asociadas con parámetros como la longitud de la mazorca, el número de granos y el peso del grano.
El tratamiento también registró una altura de planta de 149,1 centímetros, un índice de área foliar de 3,14 y una acumulación de biomasa de 114,4 gramos por planta. Para estos parámetros, los resultados fueron estadísticamente comparables con la práctica convencional NPK.
La respuesta confirma la importancia de ajustar la nutrición a las condiciones de cada sistema productivo. En otros escenarios agrícolas, las deficiencias simultáneas de nitrógeno, fósforo, azufre y zinc han sido identificadas como limitantes para expresar el potencial productivo del maíz, incluso cuando existen buenas reservas de agua y genética de alto rendimiento.
Más nutrientes disponibles en el suelo después de la cosecha
Los efectos observados no se limitaron a la producción de grano. Los tratamientos con urea-polihalita mejoraron después de la cosecha la disponibilidad de nitrógeno, fósforo, potasio y azufre en el suelo, así como el calcio y el magnesio intercambiables, frente a los tratamientos convencionales utilizados como control.
Este aspecto resulta particularmente relevante porque el ensayo se desarrolló sobre un suelo ácido. En estas condiciones, las propiedades químicas del terreno pueden modificar la disponibilidad y absorción de los nutrientes. El manejo de la acidez constituye por ello otra variable agronómica importante: los suelos ácidos pueden restringir el aprovechamiento de nutrientes por el maíz y requieren decisiones basadas en las características específicas de cada parcela.
Los investigadores encontraron además mejoras en indicadores relacionados con la eficiencia agronómica y la productividad parcial de los nutrientes. La aplicación de urea-polihalita según el nitrógeno recomendado mostró una respuesta favorable en el aprovechamiento de N, P, K y S frente al esquema convencional NPK.
La eficiencia del nitrógeno sigue siendo un desafío agronómico
Mejorar la eficiencia con que el maíz utiliza el nitrógeno es uno de los objetivos centrales de la fertilización moderna. No todo el nutriente aplicado termina incorporándose al cultivo, y la contribución del propio suelo también desempeña un papel decisivo. Investigaciones anteriores han mostrado que una parte importante del nitrógeno absorbido por el maíz puede proceder de las reservas naturales del suelo.
Por esa razón, el interés del nuevo ensayo no reside únicamente en aplicar más fertilizante, sino en evaluar una combinación capaz de aportar simultáneamente varios nutrientes y mejorar su aprovechamiento. Los autores destacan particularmente el papel del nitrógeno, el azufre y el potasio en la respuesta observada.
En sistemas donde el agua constituye otra limitación, la coordinación entre fertilización y disponibilidad hídrica también resulta determinante. Experiencias previas han mostrado que el manejo integrado de agua y fertilizantes puede aumentar conjuntamente el rendimiento del maíz y la eficiencia en el uso de los recursos, una cuestión especialmente relevante para la agricultura de secano y las regiones con precipitaciones variables.
Los resultados todavía necesitan validación en otros ambientes
Los autores advierten que el experimento se realizó en una localización específica de Telangana y durante dos temporadas agrícolas. Por ello, los resultados no deben interpretarse como una respuesta universal del maíz a esta formulación.
El propio estudio señala la necesidad de validar el comportamiento de la urea-polihalita en otros tipos de suelo, condiciones agroclimáticas, estaciones y cultivos. Factores como la fertilidad inicial, el régimen de lluvias, la acidez, el potencial productivo y el manejo agronómico pueden modificar la respuesta a un programa de fertilización.
El trabajo también declara que recibió financiación de Anglo American Crop Nutrients Limited, empresa vinculada a la formulación evaluada. Los autores declararon no tener intereses en competencia. La investigación fue publicada el 11 de septiembre de 2026 en Scientific Reports.
Con esas limitaciones, el ensayo aporta evidencia de campo sobre el potencial de una fertilización multinutriente en maíz de secano. Los resultados sugieren que complementar el nitrógeno con potasio, azufre, calcio y magnesio puede constituir una alternativa para sistemas con deficiencias múltiples, aunque la conveniencia agronómica de la estrategia deberá determinarse de acuerdo con el suelo, el ambiente y las necesidades nutricionales de cada cultivo.
Fuente referencial:
Scientific Reports


