Agricultura

Dinamarca estudia el fósforo reciclado en suelos agrícolas

Publicado el 24/08/2026 · REDACCION

Un equipo internacional determinó que la disponibilidad del nutriente depende del residuo utilizado, el tipo de suelo y el momento de aplicación


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz

Una investigación dirigida desde la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, reveló que el fósforo recuperado de materiales residuales puede comportarse de manera muy diferente a los fertilizantes minerales cuando entra en contacto con los suelos agrícolas. Los resultados ofrecen una base para desarrollar estrategias de fertilización más ajustadas a las características de cada terreno.

El estudio reunió a especialistas de Dinamarca, Brasil, Alemania, Lituania y Suiza. Para examinar las formas químicas del fósforo y seguir su desplazamiento a través del suelo, el equipo utilizó las instalaciones del Canadian Light Source, un centro de investigación con radiación sincrotrón situado en la Universidad de Saskatchewan, Canadá.

Los investigadores analizaron fertilizantes elaborados con lodos de depuración, cenizas obtenidas mediante la combustión de esos lodos y harina de carne y huesos. Estos materiales contienen nutrientes que podrían volver al sistema productivo, reduciendo la dependencia del fósforo extraído de yacimientos minerales no renovables.

El fósforo reciclado cambia según su material de origen

El trabajo, publicado en la revista científica Soil Use and Management, examinó la solubilidad y el transporte del fósforo cuando distintas enmiendas recicladas entraban en contacto con suelos de características diferentes. El propósito era establecer cuándo el nutriente podía quedar disponible para las plantas y qué condiciones favorecían o limitaban su movimiento.

Los fertilizantes fosfatados convencionales suelen perder disponibilidad con el paso del tiempo porque el nutriente reacciona con los componentes del suelo y permanece retenido en formas que las raíces no pueden absorber inmediatamente. En cambio, algunas fuentes recicladas estudiadas, especialmente las derivadas de lodos de depuración, mostraron una mayor disponibilidad a medida que avanzaba el experimento.

Esos materiales también permitieron que el fósforo se desplazara más lejos dentro del suelo. Esta característica podría facilitar el acceso de las raíces al nutriente, aunque los resultados no fueron uniformes para todas las combinaciones evaluadas.

El hallazgo se relaciona con otros trabajos sobre fertilizantes fosfatados recuperados de corrientes residuales, cuyas propiedades pueden diferir sustancialmente de productos convencionales como el fosfato monoamónico y el fosfato diamónico.

El tipo de suelo determina la movilidad del nutriente

Una de las principales conclusiones es que no existe una formulación reciclada adecuada para todos los terrenos. Algunas combinaciones de fertilizante y suelo favorecieron la solubilidad y el transporte del fósforo, mientras que otras limitaron ambos procesos incluso bajo condiciones consideradas favorables.

La respuesta depende de las características físicas y químicas del terreno. Factores como el pH, la composición mineral, la materia orgánica y la capacidad de retención pueden modificar las reacciones del fósforo y, por tanto, la proporción que permanece accesible para los cultivos.

El tiempo transcurrido desde la aplicación también resultó determinante. Una fuente reciclada con disponibilidad inicial moderada puede liberar más fósforo posteriormente, mientras otra puede inmovilizarse con rapidez. Esta evolución obliga a considerar no solo qué producto se incorpora, sino también cuándo se aplica respecto de la siembra y las etapas de mayor demanda del cultivo.

La influencia conjunta del suelo, el agua y el manejo ya se observa en investigaciones sobre el destino del fósforo agrícola a largo plazo. Una recomendación basada únicamente en la concentración total del nutriente puede resultar insuficiente si no identifica sus formas químicas y su disponibilidad real.

El sincrotrón permitió identificar las formas del fósforo

El equipo recurrió al Canadian Light Source porque el fósforo es un elemento difícil de caracterizar con precisión mediante análisis convencionales. La radiación sincrotrón permitió identificar las formas químicas presentes tanto en los fertilizantes reciclados como en las muestras de suelo y determinar sus cantidades con mayor exactitud.

Según explicó Aimée Schryer, autora principal e investigadora posdoctoral de la Universidad de Copenhague, esta capacidad analítica proporcionó mayor confianza al interpretar lo ocurrido con cada material. Conocer únicamente la cantidad total de fósforo no permite prever cuánto estará disponible para los cultivos ni cómo se desplazará después de su incorporación.

La composición química también ayuda a explicar por qué residuos con una concentración semejante pueden producir respuestas agronómicas distintas. El nutriente puede quedar asociado a compuestos que se disuelven con facilidad o a estructuras más resistentes, capaces de retrasar su liberación.

Este enfoque complementa el desarrollo de técnicas para detectar reservas biológicamente activas de fósforo en el suelo, incluidas fracciones vinculadas a microorganismos que no siempre quedan reflejadas en los análisis rutinarios de fertilidad.

Recuperar nutrientes de lodos y residuos orgánicos

El reciclaje del fósforo busca cerrar una parte del ciclo de nutrientes. Los lodos de depuración, las cenizas procedentes de su tratamiento y los subproductos animales contienen recursos que de otro modo podrían terminar almacenados, eliminados o dispersos en el ambiente.

Su aprovechamiento agrícola permitiría transformar determinados residuos en insumos productivos y disminuir parte de la demanda de roca fosfórica. La propuesta adquiere importancia por la naturaleza finita de los yacimientos y por la concentración geográfica de la producción mineral.

Investigaciones recientes han calculado un volumen considerable de fósforo recuperable en estiércoles, lodos, restos de cultivos y residuos alimentarios. Sin embargo, el aprovechamiento de esas reservas dispersas de fósforo requiere procesos de recuperación, transporte, control sanitario y distribución capaces de llevar el nutriente hasta los terrenos que realmente lo necesitan.

La procedencia residual tampoco convierte automáticamente un material en fertilizante adecuado. Antes de recomendar su uso deben evaluarse la concentración de nutrientes, su solubilidad, la presencia de contaminantes, la seguridad sanitaria, la respuesta del cultivo y las condiciones específicas del suelo receptor.

Los resultados todavía deben probarse en el campo

La investigación aporta información sobre las interacciones entre los fertilizantes reciclados y los suelos, pero no establece todavía una recomendación universal para las explotaciones agrícolas. Los autores señalan que el siguiente paso consiste en realizar estudios de campo que permitan observar la respuesta de los cultivos bajo condiciones productivas reales.

Esas pruebas deberán medir la disponibilidad del fósforo durante distintas campañas, su efecto sobre el rendimiento y los posibles riesgos de pérdida mediante escorrentía o erosión. También será necesario comparar dosis y fechas de aplicación para cada combinación de material reciclado, cultivo y suelo.

Los resultados disponibles indican que la fertilización con nutrientes recuperados necesita diagnósticos específicos. La fuente del fósforo, las propiedades del terreno y el momento de incorporación deben analizarse conjuntamente para evitar aplicaciones ineficientes y convertir los residuos en recursos agronómicos aprovechables.

Fuentes referenciales:
Phys.org
Soil Use and Management



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