Un análisis coordinado por PAN Europe y organizaciones ambientales comparó muestras de once países y situó a España entre los orígenes con menor contaminación detectada, aunque el reducido número de muestras españolas obliga a interpretar el resultado con cautela.
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.
Las fresas cultivadas en España mostraron una presencia de residuos de pesticidas inferior a la encontrada en muestras procedentes de otros países europeos. El resultado forma parte de una investigación promovida por Pesticide Action Network Europe, conocida como PAN Europe, y realizada con la participación de Ecologistas en Acción y otras organizaciones no gubernamentales.
El estudio examinó fresas producidas en once países europeos y volvió a colocar este cultivo en el centro del debate sobre el uso de productos fitosanitarios. La fruta ha aparecido con frecuencia en programas de vigilancia debido a la posibilidad de encontrar varios residuos en una misma muestra.
Los resultados no permiten afirmar que todas las fresas españolas estén libres de pesticidas. La comparación se basó en un número limitado de muestras por país y, en el caso de España, el volumen analizado fue especialmente reducido. El informe ofrece una fotografía del muestreo realizado, no una evaluación definitiva de toda la producción nacional.
España registró dos pesticidas autorizados y dentro de los límites
En las fresas españolas procedentes de agricultura convencional se detectaron solamente dos pesticidas. Ambos estaban autorizados y sus concentraciones se encontraban por debajo de los límites legales establecidos.
Este resultado situó a España entre los países con menor cantidad de residuos dentro de la comparación. Francia y Países Bajos también presentaron una proporción importante de muestras sin residuos cuantificables, con porcentajes del 50 % y el 66 %, respectivamente.
La diferencia con otros países fue considerable. Una sola muestra procedente de Bélgica contenía nueve residuos distintos, mientras que en muestras de Hungría y Eslovenia se detectaron ocho y en una muestra irlandesa aparecieron siete.
La presencia de residuos no significa automáticamente que un alimento incumpla la ley ni que represente un riesgo inmediato para el consumidor. Un análisis previo sobre los residuos de pesticidas en alimentos europeos mostró que el 96,7 % de las muestras evaluadas por las autoridades comunitarias cumplía los límites legales.
El estudio encontró residuos en la mayoría de las fresas europeas
En el conjunto europeo analizado, el 88 % de las fresas presentó algún residuo de plaguicidas. El informe también identificó sustancias pertenecientes a grupos considerados preocupantes por sus posibles efectos ambientales o sanitarios.
Un 58 % de las muestras contenía pesticidas clasificados dentro del amplio grupo de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS. Estos compuestos reciben con frecuencia el nombre de “químicos eternos” debido a su elevada persistencia en el ambiente.
También fueron detectadas sustancias señaladas por sus posibles propiedades de alteración endocrina o neurotoxicidad. El informe sostuvo que el 56 % de las fresas contenía pesticidas catalogados en la Unión Europea como candidatos a la sustitución.
Esta categoría agrupa sustancias que, por determinadas características toxicológicas o ambientales, deben ser reemplazadas progresivamente cuando existen alternativas adecuadas. Su presencia puede ser legal mientras mantengan autorización y respeten los límites aplicables.
Qué significa encontrar varios residuos en una misma fruta
La detección de más de una sustancia en una muestra se conoce habitualmente como presencia de residuos múltiples o cóctel de pesticidas. Cada compuesto se evalúa frente a su límite máximo autorizado, pero las organizaciones ambientales reclaman una consideración más amplia de las exposiciones combinadas.
PAN Europe y Ecologistas en Acción cuestionan que buena parte del sistema regulatorio continúe examinando las sustancias principalmente de forma individual. Las organizaciones consideran que la coexistencia de varios residuos requiere metodologías que valoren mejor sus posibles efectos acumulativos.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria mantiene que el riesgo general asociado con los residuos encontrados en los alimentos europeos es bajo para la mayoría de la población. Al mismo tiempo, sostiene programas de vigilancia para identificar productos, sustancias o grupos de consumidores que necesiten una evaluación específica.
La diferencia entre detectar un residuo y superar un límite legal resulta esencial. Una sustancia puede ser identificada mediante técnicas de laboratorio muy sensibles y, aun así, mantenerse dentro de las concentraciones permitidas por la legislación.
Las fresas requieren una protección fitosanitaria compleja
La fresa es un cultivo susceptible a hongos, insectos y otras amenazas que pueden reducir el rendimiento o deteriorar rápidamente el fruto. Su superficie delicada, su elevado contenido de agua y su proximidad al suelo aumentan las exigencias de manejo durante el ciclo productivo.
Los productores recurren a fungicidas, insecticidas y otras herramientas para evitar pérdidas comerciales. El desafío consiste en controlar las plagas y enfermedades con la menor dependencia posible de sustancias químicas y respetando los periodos de seguridad antes de la cosecha.
Las investigaciones sobre el cultivo de fresas y el uso de bioestimulantes exploran alternativas basadas en bacterias, hongos beneficiosos, microalgas y prácticas capaces de fortalecer las plantas o mejorar la salud del suelo.
Estas estrategias no eliminan automáticamente todos los problemas fitosanitarios, pero pueden integrarse en programas de manejo que combinen prevención, vigilancia, control biológico y aplicaciones químicas más selectivas.
Los pesticidas también pueden influir en la calidad de la fruta
El debate no se limita a la cantidad de residuos que permanece después de la cosecha. Algunos trabajos experimentales han estudiado si determinados fungicidas pueden modificar procesos fisiológicos de la propia fruta.
Una investigación examinó los efectos de boscalida y difenoconazol sobre fresas tratadas cuando todavía estaban verdes. Aunque los frutos alcanzaron un tamaño y un color similares a los del grupo sin tratamiento, los investigadores observaron modificaciones en azúcares, vitamina C y compuestos relacionados con el aroma.
Los resultados indicaron que dos fungicidas podían reducir la dulzura y alterar el sabor de las fresas bajo las condiciones del experimento. Este tipo de hallazgo no permite trasladar automáticamente el efecto a todas las aplicaciones comerciales, pero aporta información para mejorar las recomendaciones agronómicas.
La elección del producto, la dosis, el momento de aplicación y las condiciones de cultivo pueden influir tanto en la eficacia fitosanitaria como en la calidad final de la cosecha.
La exposición de los polinizadores afecta la producción
La protección del cultivo también debe considerar a los organismos que participan en la polinización. Las visitas de abejas favorecen el desarrollo uniforme y el peso de las fresas, por lo que cualquier alteración en su comportamiento puede repercutir en la producción.
Un estudio de la Universidad de Lund, en Suecia, observó que las abejas solitarias expuestas a clotianidina tardaban más en visitar las flores. Las fresas polinizadas por esos insectos presentaron posteriormente un tamaño menor.
La investigación sobre el efecto de los pesticidas sobre las abejas y las fresas fue realizada bajo condiciones específicas y sus autores pidieron cautela antes de generalizar los resultados.
El trabajo mostró, no obstante, que el impacto de un fitosanitario puede extenderse más allá de la plaga objetivo y afectar indirectamente el rendimiento mediante cambios en la actividad de los polinizadores.
La agricultura ecológica no presentó residuos cuantificables
Las cinco muestras ecológicas o etiquetadas como libres de pesticidas incluidas en el estudio no presentaron residuos cuantificables. Para las organizaciones participantes, este resultado respalda la capacidad de los sistemas ecológicos para reducir la exposición a pesticidas sintéticos.
La comparación debe interpretarse teniendo en cuenta el tamaño del muestreo. Cinco muestras no representan toda la diversidad de la producción ecológica europea, pero aportan una señal coherente con otros programas de control en los que estos alimentos suelen registrar una proporción más alta de resultados sin residuos detectables.
La agricultura ecológica puede utilizar determinadas sustancias autorizadas y no equivale necesariamente a una ausencia absoluta de tratamientos fitosanitarios. Su normativa restringe el tipo de productos disponibles y prioriza métodos preventivos, biológicos y culturales.
Nuevas tecnologías buscan mejorar el control de residuos
La vigilancia convencional depende de análisis de laboratorio capaces de identificar sustancias en concentraciones muy bajas. Estas técnicas son precisas, aunque pueden requerir equipos costosos, preparación de muestras y personal especializado.
Investigadores de las universidades de São Paulo y Federal de Viçosa desarrollaron un sensor biodegradable para detectar pesticidas directamente sobre frutas y hortalizas.
El dispositivo, fabricado con acetato de celulosa, fue diseñado para realizar mediciones rápidas sobre la superficie de los alimentos. Tecnologías de este tipo podrían complementar los análisis de laboratorio y facilitar controles en campo, centros de empaque o cadenas de distribución.
La trazabilidad y el monitoreo permiten identificar prácticas inadecuadas, comprobar el respeto de los periodos de seguridad y aportar información verificable a productores, comercializadores y consumidores.
Un resultado favorable que no elimina otros desafíos
El menor número de residuos encontrado en las muestras españolas representa un resultado favorable para el sector productor. Sin embargo, el estudio no evaluó de manera exhaustiva todas las zonas, campañas, variedades o sistemas de cultivo del país.
Ecologistas en Acción recordó además que la sostenibilidad de la producción de fresas no depende únicamente de los pesticidas. El uso de agua, las condiciones laborales, la conservación del suelo y los efectos sobre los ecosistemas también forman parte de la evaluación.
La producción española se concentra especialmente en zonas con elevada especialización agrícola y una fuerte orientación exportadora. Mantener el acceso a los mercados europeos exige cumplir los límites de residuos, documentar las aplicaciones y responder a controles cada vez más rigurosos.
El resultado comparativo permite destacar el desempeño de las muestras españolas, pero también refuerza la necesidad de ampliar los análisis. Un muestreo más extenso y representativo permitiría determinar si la baja presencia detectada se mantiene entre regiones, productores y campañas agrícolas.
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