Fungicidas lideran el uso agrícola en España


La estadística oficial de 2024 analizó 19 cultivos y más de 7.000 cuadernos de explotación para medir superficies tratadas y sustancias activas aplicadas


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz

Los fungicidas y bactericidas son los productos fitosanitarios más utilizados por los agricultores españoles. La Encuesta de Usos de Productos Fitosanitarios 2024, publicada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, muestra que este grupo representa el 54 % del total de productos empleados en los cultivos analizados.

La cifra confirma el peso que tienen las enfermedades causadas por hongos y bacterias dentro del manejo agrícola español. En un contexto de campañas cada vez más condicionadas por la humedad, la temperatura, la presión de patógenos y las exigencias regulatorias, la protección sanitaria de los cultivos sigue siendo una herramienta central para sostener rendimiento, calidad y viabilidad económica.

El informe corresponde a la campaña agrícola 2024, comprendida entre el 1 de octubre de 2023 y el 30 de septiembre de 2024. La estadística amplió de forma significativa su cobertura: analizó 19 cultivos, 10 más que en la edición anterior, y ofreció datos armonizados sobre superficies tratadas y sustancias activas aplicadas.

El azufre aparece como el producto más utilizado

Entre las sustancias registradas, el azufre destaca como el producto más empleado para el control curativo y preventivo de enfermedades, especialmente en cultivos leñosos. Su presencia en la estadística refleja la importancia de los tratamientos frente a problemas sanitarios que afectan a viñedo, olivar, frutales y otros sistemas productivos donde la prevención resulta decisiva.

La información oficial también permite observar la distribución de los principales grupos fitosanitarios. Después de fungicidas y bactericidas, que concentran el 54 % del total, aparecen herbicidas, desbrozadores y musguicidas, con el 27 %, y los insecticidas y acaricidas, con el 17 %.

Estos datos no solo describen qué productos se utilizan, sino también qué tipo de presión sanitaria enfrentan los agricultores. En cultivos sensibles, la aparición de enfermedades fúngicas puede reducir producción, calidad comercial y vida útil del producto cosechado, por lo que el manejo preventivo sigue ocupando un lugar estratégico.

En Mundo Agropecuario ya se ha abordado cómo la resistencia a fungicidas en cereales se ha convertido en un desafío creciente para el manejo sanitario, especialmente cuando los patógenos reducen la eficacia de herramientas utilizadas durante años.

Una encuesta con más cultivos y mayor detalle

La Encuesta de Usos de Productos Fitosanitarios 2024 recoge información sobre superficie tratada y cantidades de sustancias activas aplicadas. La ampliación a 19 cultivos permite obtener una fotografía más completa del uso real de fitosanitarios en la agricultura española.

El Ministerio incluyó cultivos en distintas modalidades productivas. En secano y regadío se analizaron trigo, cebada, resto de cereales, leguminosas, remolacha, algodón, girasol, colza, frutos secos, viñedo y olivar. En regadío se incorporaron maíz, arroz y tabaco. También se incluyeron hortalizas en invernadero y al aire libre, además de cítricos, frutales, patatas, prados, pastos y forrajeras sin diferenciar modalidad.

Esta amplitud es importante porque el uso de fitosanitarios no es uniforme. Cada cultivo tiene enfermedades, plagas, malezas, calendarios y riesgos específicos. Un viñedo no se maneja igual que un cereal de secano, una hortaliza de invernadero o una pradera forrajera.

En el caso de la patata, por ejemplo, la sanidad vegetal puede ser determinante cuando las lluvias y las temperaturas suaves favorecen enfermedades como el mildiu. Ese tipo de escenario ya fue analizado en relación con el control del mildiu de la patata en España, una amenaza directa para rendimiento y calidad.

Más de 7.000 cuadernos de explotación

La encuesta se elaboró con la colaboración del Instituto Nacional de Estadística y de las explotaciones agrícolas incluidas en la muestra. En total, se recopilaron y analizaron más de 7.000 cuadernos de explotación agrícola, una base documental que permitió obtener una tasa de respuesta elevada.

El cuaderno de explotación es una herramienta clave para conocer qué productos se aplican, en qué cultivos, sobre qué superficies y con qué frecuencia. Su análisis permite pasar de percepciones generales a datos medibles, comparables y útiles para diseñar políticas públicas.

La estadística forma parte de una operación de periodicidad quinquenal y de obligado cumplimiento, al estar incluida en el Plan Estadístico Nacional. Su finalidad es proporcionar información armonizada y comparable en el ámbito de la Unión Europea, especialmente para orientar políticas relacionadas con el uso sostenible de productos fitosanitarios.

La discusión europea sobre disponibilidad, regulación y uso de fitosanitarios también afecta a los agricultores. En los últimos años, la reducción de materias activas autorizadas ha generado preocupación sobre la capacidad de proteger cultivos, como se explicó al analizar cómo Europa enfrenta una caída en la disponibilidad de pesticidas y principios activos.

Qué variables mide la estadística

La publicación presenta varias variables principales. Una de ellas es la superficie básica tratada, entendida como el área que recibió al menos una aplicación. También mide la superficie cultivada tratada, que considera el número de aplicaciones realizadas sobre una misma superficie.

Además, la encuesta calcula la cantidad total aplicada de cada sustancia activa, el número medio de aplicaciones y la dosis media aplicada por unidad de superficie básica. Esta combinación de indicadores permite entender no solo cuánto se aplica, sino también cómo se distribuye el uso en cada cultivo.

La diferencia entre superficie básica tratada y superficie cultivada tratada es relevante. Una parcela puede recibir una sola aplicación o varias a lo largo de la campaña. Por eso, medir únicamente el área tratada no basta para conocer la intensidad real del manejo fitosanitario.

El seguimiento de estas variables puede ayudar a mejorar las decisiones técnicas, detectar tendencias de uso y evaluar si las políticas de sostenibilidad están modificando la forma en que los agricultores protegen sus cultivos.

Uso sostenible y presión regulatoria

La encuesta aparece en un momento en el que la agricultura europea enfrenta una doble exigencia. Por un lado, debe reducir riesgos ambientales y sanitarios asociados al uso de fitosanitarios. Por otro, necesita mantener herramientas suficientes para controlar enfermedades, plagas y malezas que pueden afectar la producción.

El equilibrio no es sencillo. Una reducción mal planificada de productos disponibles puede dejar a los agricultores sin alternativas eficaces, mientras que un uso excesivo o mal gestionado puede elevar riesgos ambientales, favorecer resistencias y aumentar residuos no deseados.

Por esa razón, los datos armonizados son importantes. Permiten diseñar políticas basadas en evidencia, no solo en objetivos generales. También ayudan a identificar en qué cultivos, grupos de productos o regiones puede ser necesario reforzar asesoramiento técnico, innovación o alternativas de manejo integrado.

La agricultura de precisión ofrece una vía complementaria para mejorar la eficiencia de aplicación. Tecnologías como los drones para aplicar productos fitosanitarios permiten tratamientos más localizados y pueden contribuir a reducir impacto ambiental cuando se integran con criterios técnicos adecuados.

La sanidad vegetal como eje productivo

El predominio de fungicidas y bactericidas en la estadística española confirma que la sanidad vegetal continúa siendo uno de los pilares de la productividad agrícola. La humedad, los cambios de temperatura, la densidad de cultivo y la presión de enfermedades obligan a mantener estrategias preventivas y curativas bien ajustadas.

La información de 2024 también muestra que el debate sobre fitosanitarios no puede plantearse únicamente en términos de reducción o eliminación. Para los agricultores, la pregunta central es cómo proteger los cultivos con menos riesgo, más precisión, mejor asesoramiento y alternativas viables.

Ese camino incluye manejo integrado, rotación de materias activas, monitoreo de enfermedades, mejora varietal, tecnologías de aplicación y soluciones biológicas cuando estén disponibles. También exige estadísticas sólidas que permitan medir avances y detectar problemas.

La encuesta española aporta precisamente esa base: una lectura cuantitativa de qué productos se usan, en qué cultivos y con qué intensidad. Con esos datos, la política agrícola puede orientar mejor el uso sostenible de fitosanitarios sin perder de vista la realidad productiva de las explotaciones.

Fuente(s) referenciales

Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España: Publicada la encuesta de utilización de productos fitosanitarios 2024