Sivar Gold combina fosfonato potásico y azoxistrobin para proteger el cultivo frente a Phytophthora infestans en un año de alta presión sanitaria
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
La patata española afronta en 2026 una campaña especialmente sensible por la combinación de lluvias frecuentes y temperaturas suaves. Ese escenario ha creado condiciones favorables para el desarrollo del mildiu, una de las enfermedades más dañinas del cultivo y una amenaza directa para la calidad, el volumen y la rentabilidad de la producción.
España cuenta con más de 60.000 hectáreas dedicadas a la patata, por lo que cualquier avance en protección sanitaria puede tener un impacto relevante en el sector. En este contexto, el fungicida Sivar Gold aparece como una nueva herramienta autorizada para el control del mildiu causado por Phytophthora infestans.
El problema no es menor. El mildiu se expande con rapidez cuando hay humedad alta y temperaturas moderadas. En primaveras lluviosas o campañas suaves, el margen de reacción del agricultor se reduce, porque la enfermedad puede avanzar antes de que los daños sean plenamente visibles en la parcela.
Una combinación para campañas de alta presión
Sivar Gold combina dos materias activas: fosfonato potásico al 25,5 % p/v y azoxistrobin al 6,25 % p/v. La mezcla permite unir dos vías de acción en un mismo tratamiento, un punto relevante para los programas de manejo de resistencias.
El fosfonato potásico actúa de forma sistémica y se asocia con la estimulación de las defensas naturales de la planta. La azoxistrobina, por su parte, pertenece al grupo de las estrobilurinas y actúa sobre procesos vinculados al desarrollo del patógeno.
La protección frente a enfermedades de la patata exige cada vez más precisión técnica. En España ya se han probado herramientas como los sistemas de alerta para mildiu en patata, orientados a reducir tratamientos preventivos innecesarios y ajustar mejor las aplicaciones al riesgo real del cultivo.
Por qué el mildiu preocupa tanto en la patata
El mildiu de la patata provoca manchas oscuras en las hojas, lesiones en los tallos y podredumbres en los tubérculos. Cuando llega a esta última fase, el daño ya no afecta solo al rendimiento en campo, sino también al valor comercial de la cosecha.
El patógeno puede dispersarse por el agua y por el aire. Esa capacidad de movimiento obliga a actuar de forma preventiva, especialmente cuando las condiciones ambientales favorecen la infección. Esperar a que la enfermedad se vea con claridad puede dejar al productor sin margen suficiente para contenerla.
El desafío se repite en diferentes zonas productoras del mundo. La presión de Phytophthora infestans frente a fungicidas y variedades resistentes ha sido señalada como uno de los grandes problemas técnicos para mantener la producción de patata en escenarios de alto riesgo.
Prevención, semilla sana y manejo profesional
La prevención sigue siendo el eje del control. El uso de patata de siembra certificada y sana, la elección de variedades con buena tolerancia y la eliminación de restos vegetales de campañas anteriores forman parte de las medidas recomendadas para reducir el riesgo de infección.
Cuando el mildiu aparece o las condiciones indican riesgo elevado, los fungicidas cumplen una función clave. Los productos de contacto actúan sobre la superficie de la hoja, mientras que los sistémicos penetran en la planta y pueden ofrecer protección durante más tiempo.
El manejo debe quedar en manos de profesionales agronómicos, porque el momento de aplicación, la dosis, el respeto de las indicaciones y la rotación de modos de acción son factores decisivos para evitar fallos de control. La disponibilidad de fungicidas para el tizón tardío de la patata no sustituye la necesidad de una estrategia técnica bien ordenada.
Una herramienta autorizada en varios cultivos
Sivar Gold no se limita a la patata. El producto también está autorizado para tomate, berenjena, vid y melocotonero. En patata, su uso se dirige específicamente al control del mildiu asociado a Phytophthora infestans, el agente que puede comprometer hojas, tallos y tubérculos.
La autorización en varios cultivos refuerza su perfil como herramienta fitosanitaria para sistemas productivos expuestos a enfermedades de alto impacto. Sin embargo, su utilidad dependerá de la integración dentro de programas de manejo que incluyan vigilancia, prevención y decisiones basadas en el estado real del cultivo.
El avance también encaja con la búsqueda de soluciones complementarias para reducir pérdidas. Investigaciones sobre bioestimulantes frente al tizón tardío muestran que la protección de la patata se está moviendo hacia estrategias más amplias, donde la sanidad vegetal combina tratamientos, resistencia natural y manejo preventivo.
El reto de proteger producción y rentabilidad
En una campaña marcada por humedad y temperaturas suaves, el mildiu puede convertirse en un factor decisivo para la rentabilidad. La enfermedad reduce la capacidad fotosintética de la planta, daña tallos y compromete los tubérculos, lo que afecta tanto el volumen cosechado como la calidad comercial.
Para los productores españoles, la clave estará en anticiparse. La vigilancia de las condiciones climáticas, la eliminación de residuos infectados, la selección de semilla sana y el uso correcto de fungicidas pueden reducir el impacto de la enfermedad durante los periodos de mayor presión.
La campaña 2026 confirma que el control del mildiu no depende de una sola herramienta. Requiere combinar conocimiento agronómico, productos autorizados, prevención y seguimiento continuo de las condiciones de campo. En patata, donde el margen entre una infección contenida y una pérdida económica puede ser corto, actuar a tiempo sigue siendo la principal defensa.
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