El proyecto GANASUR evaluó una transición productiva en la Cuenca del Salado que combina sanidad, reproducción, pasturas y nutrición para producir más carne con una menor huella de carbono
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
Un programa de mejoras progresivas en el manejo del ganado bovino podría aumentar un 40 % la producción por vientre y reducir simultáneamente las emisiones de gases de efecto invernadero en sistemas de ciclo completo de la Cuenca del Salado, una de las principales regiones ganaderas de Argentina. Los resultados fueron presentados por especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) dentro del proyecto internacional GANASUR.
La evaluación proyecta que la producción por vientre puede pasar de 197 a 275 kilogramos de peso vivo mediante una trayectoria que comienza con medidas relativamente accesibles —como mejorar la sanidad, la reproducción y el manejo del rodeo— y avanza posteriormente hacia la recuperación de pasturas, incorporación de leguminosas, suplementación estratégica, inseminación artificial y selección genética.
El trabajo resulta especialmente relevante porque no plantea la mitigación ambiental como una reducción de la actividad ganadera. Por el contrario, analiza si es posible producir más carne con los mismos recursos básicos mediante una mejora de la eficiencia del sistema. Ese objetivo también exige considerar que la selección de animales más pesados modifica el consumo de forraje y la duración del engorde, por lo que aumentar la productividad requiere equilibrar genética, alimentación y disponibilidad de pasturas.
GANASUR estudia sistemas ganaderos del Cono Sur
GANASUR se desarrolla sobre la estructura del Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agroalimentario y Agroindustrial del Cono Sur (PROCISUR), que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
El proyecto identifica sistemas ganaderos representativos de cada país y analiza alternativas capaces de mejorar simultáneamente el desempeño productivo, económico y ambiental. En Argentina fue seleccionado como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida, dentro de la Cuenca del Salado, en la provincia de Buenos Aires.
Esta región concentra una actividad ganadera predominantemente pastoril y presenta margen para mejorar indicadores reproductivos y productivos. Según el INTA, esas brechas permiten estudiar estrategias capaces de generar más carne por vientre sin que el aumento productivo implique necesariamente un crecimiento proporcional de las emisiones.
La base forrajera constituye uno de los componentes decisivos de este planteamiento. En los sistemas pastoriles argentinos existen antecedentes que muestran que ajustar correctamente el pastoreo de la alfalfa puede aumentar la producción de carne por hectárea sin comprometer necesariamente la persistencia de la pastura.
La primera etapa busca mejorar el desempeño del rodeo
La estrategia evaluada por GANASUR no consiste en introducir simultáneamente todas las tecnologías disponibles. Los investigadores diseñaron una transición gradual y acumulativa que comienza con la organización del rodeo y el mejoramiento de su desempeño reproductivo.
Entre las medidas consideradas aparecen la sanidad preventiva y reproductiva y el descarte de animales improductivos. El objetivo es reducir el número de animales que consumen recursos sin generar una producción proporcional, aumentando así la eficiencia del conjunto.
El manejo reproductivo resulta fundamental porque el número de terneros obtenidos condiciona directamente la productividad de los sistemas de cría. Ensayos desarrollados anteriormente por el INTA mostraron que el manejo forrajero, nutricional, sanitario y reproductivo puede elevar sostenidamente la producción de terneros en las principales regiones ganaderas argentinas.
GANASUR incorpora esa lógica dentro de un análisis más amplio: cada mejora productiva es evaluada también por su efecto económico y por las emisiones asociadas con el sistema.
Pasturas, leguminosas y suplementación forman la segunda fase
Después de ordenar el rodeo, la trayectoria propuesta fortalece la alimentación. Las medidas incluyen manejo del pastoreo, recuperación de pasturas, incorporación de leguminosas y suplementación estratégica.
Una base forrajera de mayor calidad puede incrementar la cantidad de nutrientes disponibles para los animales y mejorar la eficiencia con la que convierten el alimento en peso vivo. También permite distribuir mejor la oferta de forraje durante el año y disminuir periodos en los que el rodeo pierde condición corporal o necesita una suplementación más costosa.
La incorporación de leguminosas tiene además implicaciones agronómicas porque estas plantas participan en la fijación biológica de nitrógeno y pueden elevar la calidad de las pasturas. Sin embargo, la respuesta depende de las especies utilizadas, las condiciones del suelo, el régimen de pastoreo y la disponibilidad de agua.
La nutrición adquiere especial importancia cuando las condiciones ambientales reducen el consumo voluntario. En ganado lechero, por ejemplo, el INTA ha recomendado ajustes nutricionales y dietas específicas durante episodios de estrés térmico, una muestra de cómo la productividad animal depende de la interacción entre ambiente, alimentación y metabolismo.
La producción por vientre pasaría de 197 a 275 kilos
La modelización presentada por el INTA estima que la aplicación completa de la trayectoria tecnológica elevaría la producción por vientre desde 197 hasta 275 kilogramos de peso vivo. La diferencia representa un incremento aproximado del 40 %.
El resultado no debe interpretarse como una mejora obtenida mediante una única práctica. Es la consecuencia proyectada de acumular diferentes intervenciones sobre sanidad, reproducción, alimentación, pasturas y genética.
Las etapas de mayor intensificación incluyen inseminación artificial a tiempo fijo y selección genética. Estas herramientas pueden acelerar el progreso de características productivas, aunque los investigadores plantean incorporarlas después de resolver limitaciones básicas del sistema.
Ese orden es importante porque animales con mayor potencial genético necesitan disponer de suficientes nutrientes para expresar esa capacidad. La búsqueda de novillos más pesados, por ejemplo, puede incrementar simultáneamente el consumo de materia seca y el tiempo necesario para alcanzar el peso de faena, de modo que la genética debe acompañarse con planificación forrajera.
El escenario proyecta 15 % menos emisiones acumuladas
Además del aumento productivo, el análisis estima los cambios en las emisiones. La implementación completa de las medidas permitiría evitar alrededor de 7.400 toneladas de dióxido de carbono equivalente entre 2027 y 2040 frente al escenario utilizado como referencia.
Según el INTA, esa diferencia representaría aproximadamente una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas durante el periodo analizado. Para 2040, las emisiones anuales del sistema estudiado disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente.
La huella de carbono por kilogramo producido también podría reducirse cerca de un 27 %. Este indicador resulta relevante porque relaciona las emisiones generadas con la cantidad de producto obtenida y permite observar el efecto de las mejoras de eficiencia.
El planteamiento se diferencia de estrategias centradas exclusivamente en aditivos destinados a modificar la fermentación ruminal. Aunque determinadas investigaciones han encontrado que algunos suplementos pueden disminuir las emisiones de metano entérico en bovinos, GANASUR analiza una transformación integral del establecimiento mediante numerosas decisiones productivas acumuladas.
La adopción se diseñó de menor a mayor complejidad
Uno de los elementos centrales del proyecto fue considerar qué tecnologías podrían aplicar realmente los productores. Las medidas evaluadas no fueron seleccionadas únicamente por su potencial teórico de mitigación, sino también mediante consultas con ganaderos y referentes sectoriales.
La secuencia comienza con intervenciones de menor complejidad, especialmente la organización del rodeo y el manejo reproductivo. Posteriormente incorpora mejoras forrajeras y nutricionales y finalmente herramientas que demandan mayores conocimientos, infraestructura o inversión.
Este enfoque busca evitar que la mitigación ambiental sea analizada separadamente de la rentabilidad. Para los investigadores, una tecnología puede disminuir emisiones, pero su aplicación en una explotación dependerá también de su costo, del efecto sobre la producción y de las capacidades necesarias para implementarla.
Los resultados presentados corresponden al caso argentino estudiado dentro de GANASUR y no implican que el aumento del 40 % pueda reproducirse automáticamente en cualquier establecimiento ganadero. El desempeño final dependerá de la situación inicial de cada explotación, su ambiente, la calidad de las pasturas, la estructura del rodeo y las tecnologías que puedan incorporarse.
Producir más carne con mayor eficiencia
La experiencia de la Cuenca del Salado muestra que una parte de la reducción de la huella ambiental puede surgir de corregir ineficiencias que también limitan la rentabilidad: animales improductivos, problemas reproductivos, deficiencias sanitarias, pasturas degradadas o una alimentación insuficientemente ajustada a los requerimientos del rodeo.
Cuando esas limitaciones disminuyen, una mayor proporción de los recursos utilizados por el establecimiento se transforma efectivamente en producción. GANASUR intenta cuantificar ese proceso no solo en kilogramos de carne, sino también en costos y emisiones.
La siguiente cuestión será trasladar las trayectorias modeladas a diferentes condiciones productivas y evaluar la adopción progresiva de las medidas. El proyecto regional permitirá además comparar los resultados obtenidos en sistemas representativos de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, donde las condiciones ambientales y las estructuras ganaderas presentan diferencias importantes.
Fuentes referenciales:
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria – Argentina.gob.ar
INTA Informa


